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viernes, diciembre 2, 2022
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El tronchaespigas, cada vez más presente en el cereal de la región

Un ataque severo de ‘calamobius filum’ puede reducir la producción de trigo y triticale hasta un 20%. La decisión de tratar debe tomarse con la calculadora en la mano; el momento óptimo será cuando el insecto esté en fase adulta, su estadio más vulnerable

La del tronchaespigas es una plaga que por desgracia ya no resulta desconocida en Castilla y León; su presencia se ha ido incrementando en los campos de cereal, de forma especial en el trigo y en determinadas variedades de triticale. Con el nombre científico de ‘Calamobius filum’, su presencia ha llevado a pérdidas superiores al 10% de la producción, y en ocasiones hasta del 20%. Así lo señala Santiago Cepeda, técnico de la Estación de Avisos de Toro y uno de los estudiosos que mejor conocen esta plaga, sobre la que aún existen muy pocos estudios.

Prácticas culturales

Lo más eficaz contra el tronchaespigas es una rotación de cultivos lo más amplia posible. Nos permitirá reducir la presencia del insecto en una parcela determinada, aunque no acabemos con él en la zona de cultivo.

Otra práctica recomendable es enterrar el rastrojo, que hará que haya menos larvas en condiciones de soportar el invierno. Eso sí, el enterrado deberá realizarse antes de mediados de abril; en caso contrario el insecto habrá completado su ciclo.

¿Quemar el rastrojo?

La experiencia demuestra que esta práctica, casi proscrita por sus implicaciones ambientales, no resulta eficaz contra el tronchaespigas. Tras la quema permanecerán numerosas larvas vivas porque se refugian en la parte baja del tallo, protegidas del fuego.

¿Tratar o no tratar?

La decisión de tratar o no dependerá de diferentes aspectos, como la producción esperada o el nivel de presencia del insecto. Puede ser interesante tratar cuando se estime que la reducción puede caer un 10% respecto a la cosecha esperada, pero no siempre es sencillo predecir los daños que va a producir la plaga una vez detectada. El agricultor deberá calibrar si el coste del insecticida le va a compensar económicamente. “Ante un cosechón es más interesante tratar, ya que el agricultor puede perder más”, subraya Cepeda de forma gráfica.

¿Cuál es el mejor momento para aplicar el insecticida?

La falta de estudios científicos hace que lo fundamental sea la propia experiencia del agricultor. El comportamiento del insecto no es igual en todas las zonas y varía de unas variedades a otras, pero con carácter general se puede decir que las variedades que se dan en Castilla y León son sensibles a esta plaga.

El control de poblaciones se debe realizar sobre los ejemplares adultos, ya que durante la fase adulta es cuando la plaga resulta más vulnerable al control químico.

Hay que tener en cuenta que la gama de productos que puede emplear el agricultor es cada vez más limitada, y por eso se debe atacar al insecto cuando es más sensible: “Solo tenemos un tiro y no podemos fallar”, indica Cepeda.

¿Por qué no atacarlo en estado larvario?

Una de las particularidades del tronchaespigas es que está muy protegido en estado larvario: el huevo se deposita dentro del tallo y allí eclosiona, y no existe en el mercado un producto sistémico autorizado para atacarlo allí.

Más adelante, cuando ya está cosechado el cereal, la larva se refugia en el rastrojo, donde tampoco se puede atacar mediante un insecticida. Por eso el momento de atacar al animal, en caso de que se juzgue oportuno, es en el inicio del vuelo y cuando exista mayor población. Se suele producir en torno a la tercera semana de abril y deberemos tratar durante esa semana o la siguiente, siempre teniendo en cuenta que todo depende de algo tan imprevisible como la meteorología. En algunas ocasiones el inicio del vuelo se retrasa incluso hasta principios de mayo, un retraso que hace que la incidencia de la plaga sea menor, “pero ello no significa que no existan parcelas muy afectadas en las que será interesante tratar”. En cualquier caso, “la clave residirá en aplicar en el momento adecuado y no adelantarse, para conseguir la mayor efectividad”, señala el responsable de la estación de avisos.

¿Cómo combatirlo?

  • Lo más eficaz contra el tronchaespigas es una rotación de cultivos lo más amplia posible.
  • Se recomienda enterrar el rastrojo, pues habrá menos larvas en condiciones de soportar el invierno.
  • La larva se refugia en la parte baja del tallo, con lo que la quema de rastrojos no es una medida eficaz.
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