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jueves, agosto 11, 2022
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El zabro se ceba con los cereales burgaleses

La bondad del otoño que acaba de concluir tiene sus malas incidencias en la sanidad vegetal de los cultivos burgaleses de cereal. La falta de precipitaciones y, sobre todo,  que el termómetro apenas ha marcado los dígitos negativos han favorecido que el zabro del cereal y el alfilerillo se hayan mantenido con vida en gran número.

Alfilerillo. Foto: Sandra Hernando (Arlanza Sociedad Cooperativa).

Y ya están alimentándose, con los daños que eso le supone a las plantas.

En la comarca de Arlanza de deja notar la incidencia de ambos. La técnica de Arlanza Sociedad Cooperativa Sandra Hernando ha visto parcelas con afecciones que llegan al 60%, en las que no queda otra opción que levantarlas y resembrar. “Hay rodales que están arrasados”, certifica Hernando.

Son gusanos de suelo, en sus fases anteriores a las de adulto, que deshilachan las hojas al devorarlas para comer.

La solución en el tratamiento pasa por utilizar insecticidas poco habituales, porque algunos de los más empleados ahora no están permitidos. La acción del alfilerillo -según explica Hernando- también se confunde a veces con el efecto de las últimas heladas, que tienen ‘efecto tijera’.

Escarabajo negro y larvas

El zabro es un coleóptero que en estado adulto tiene forma alargada y convexa. La longitud varía entre 12 y 18 milímetros y su coloración es al principio castaña rojiza y después es negra, débilmente irisada. La larva, que en su último estado mide cerca de 30 milímetros, pasa por tres estadios. El adulto aparece entre mayo y junio, cuando las espigas de trigo son jóvenes. Es principalmente nocturno. Puede alimentarse de granos todavía lechosos.

En Burgos hay otras comarcas, como la de Arlanzón, donde se detectan paralelas infectadas por el insecto, tal como confirma el gerente de Odarpi, Cecilio Santiago. Isar, Hornillos del Camino, Hormaza, Villanueva de Argaño, Estepar  y zonas del Valle de Muño presentan fincas afectadas por zabro. “Son corros que van avanzando, donde los tratamientos llegan tarde y son poco efectivos. No podemos calcular porcentajes de pérdidas, pero será cuantiosos y tendrán que resembrar algunas parcelas”, señala Santiago.

En Arlanza y Arlanzón hay desasosiego, pero más al norte la situación es todavía peor. En la Bureba roza el drama. “Está mal y sin control”, concluye apesadumbrado Javier Álvarez, jefe del departamento técnico de Bureba Ebro. Hay mucho zabro y, también, tronchaespigas.

En esta zona le restan trascendencia a la meteorología. El zabro lleva camino de perpetuarse allí. “Año tras año va a más y eso se nota en los efectos”, lamenta. “No hay herramientas eficaces. Ni en el ámbito de los agroquímicos ni con la quema de rastrojos, que ya no es posible”, justifica el de Bureba Ebro. Las quemas siempre han sido el remedio ideal contra estos insectos.

En las fértiles tierras burebanas se perciben diferencias en el grado de la afección según cada explotación. El zabro está más o menos presente dependiendo de cómo sea el manejo de tierra y el tipo de terreno.

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