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jueves, agosto 11, 2022
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En el norte de la región sobra el agua que necesitan las siembras más al sur

El cereal presenta un aspecto general bueno aunque, en las tierras más septentrionales de Castilla y León, el desnieve impide entrar a las fincas y amenaza el cultivo. La colza ha enraizado bien y está a la espera de mejor temperatura para iniciar el desarrollo definitivo

Los campos cerealistas de la comunidad, en general, presentan buen aspecto. El ciclo es el correcto, ni adelantado ni retrasado, tal como relata el especialista de Urcacyl José María Santos. Desde la asociación regional de cooperativas también han constatado el creciente interés de los agricultores por incluir en sus rotaciones cultivos que mejoran la tierra, y que la nueva PAC incentiva. Ahora es difícil encontrar semillas de guisante y proteaginosas. En Urcacyl animan a que se hagan estas siembras. Y siempre evaluar los resultados teniendo en cuenta más de una campaña. 
A pesar de la generalidad, la feria es según le va a cada uno. Las nevadas han dejado con una apariencia poco vistosa el cereal leonés, pero no hay que alarmarse porque conserva intacto todo el potencial ya que ha ahijado y echado raíz nueva, según detalla el técnico de Lesa Luis de Juan. Solo hace falta que
legue la buena temperatura para que el cultivo pueda tomar el nitrógeno y el fósforo que necesita e iniciar el desarrollo.
En el ámbito donde centra la actividad Lesa han detectado una plaga de mosca del trigo (Mayetiola destructor). Es un díptero que, favorecido por el retraso del invierno, ha tenido tiempo para depositar sus larvas en la base de los trigos más tempranos. A pesar de todo, De Juan le resta importancia al problema; el trigo tiene capacidad para echar tallos nuevos y no será necesario aplicar ningún tratamiento. Peor lo tienen algunas parcelas que llevan semanas encharcadas. 
Este es el panorama predominante en la Bureba. “Inundado, inundado, inundado”. Tres veces inundado. Así describe la situación Javier Álvarez, técnico de la cooperativa Ebro Bureba. Las perspectivas son desalentadoras. “Si hace bueno, no se podrá entrar en las tierras antes de un mes”, vaticina Álvarez. Y eso siendo optimista, porque las previsiones meteorológicas apuntan a que seguirá lloviendo. Para el girasol hay margen; no se siembra hasta mayo, pero el cereal está sufriendo mucho de asfixia radicular. Si las parcelas no secan se pueden perder muchas sementeras. 
No muy lejos, en la mayor parte de la también zona burgalesa de Odra Pisuerga, hay menos problemas con el agua aunque casi todos los días caen algunas gotas. Mal pinta en la cabecera de comarca, en el Tozo, hacia las tierras palentinas de Aguilar de Campoo. Allí es casi seguro que habrá que resembrar o buscar otra alternativa para el importante número de hectáreas de trigo que se van a perder por encharcamiento, según explica el gerente de Odarpi, Cecilio Santiago.
En las tierras de Sasamón, Melgar de Fernamental, Pedrosa del Príncipe y sus aledaños, los agricultores están pendientes de abonar los cereales y de aplicar herbicidas para vallico y bromo. Un día se puede meter el tractor en la finca y al siguiente no. Así es difícil darle continuidad a la labor. Todavía no se han sembrado las cebadas tardías de malta. 
En el norte de Palencia están expectantes. Y muy preocupados. La nieve se está fundiendo, pero los campos quedan anegados de agua. Primero nevó. Después cayeron más de treinta litros en forma de lluvia. Y volvió a nevar. “La fincas están inundadas; se perderá mucha simiente en las ya nacidas”, avanza Iban Díez, técnico de campo de la Cooperativa Agraria Aguilarense (Aguilar de Campoo). Esa es la buena noticia, porque en las siembras de diciembre aún sin nacer se perderá casi todo. “Mucha semilla ya se ha podrido”, lamenta. Con una mejoría del tiempo hay opción para que la campaña enderece el rumbo, pero si hay que resembrar… Será difícil acceder a las tierras antes de los últimos días de marzo. El margen para poner cebadas es muy pequeño, ya que el cultivo tendrá mal futuro si no acompaña la primavera. Poca alternativa que no sea el girasol de ciclo corto. “Con la nueva PAC estás obligado a sembrar…”, justifica Díez. El Cerrato palentino, por el contrario, reclama agua. Y en los campos zamoranos la humedad ya es historia. El terreno está seco, necesita que llueva. Tan seco que los agricultores están arando a vertedera lo que quedará de barbecho. Casi un mes de adelanto en la labor, pero nadie quiere correr el riesgo de que endurezca demasiado. El técnico de campo de Cobadú, José Crespo, tiene confianza en que todo mejorará. “Si estamos en febrero y ya pedimos aguas…”, reflexiona. El aspecto del cereal es bueno. Y la parte mejor es que los campos no tienen apenas malas hierbas y que se han podido aplicar los tratamientos. Ahora están recibiendo las aportaciones de nitrógeno.
Lo peor ha sido para las siembras tardías. Las sementeras de finales de enero y de febrero ni se inmutan. No han nacido por falta de agua. “Están como barbechos”, describe Crespo. 
La de Salamanca es una de las zonas que más agua demanda. Aunque la situación está lejos de ser alarmante, lo cierto es que este invierno ha llovido poco en la provincia; incluso algunas lagunas de la dehesa están completamente secas.
Los trigos de invierno se han favorecido del frío y ahora se encuentran en pleno ahijamiento. Prácticamente han finalizado los tratamientos y el aporte de nitrógeno, por lo que esa agua vendría muy bien para que las plantas lo asimilaran, como señala José Antonio Marcos, responsable del departamento agrícola de Campal. En cuanto a los trigos de primavera y los trigos fuerza, que se sembraron más tarde, están naciendo en estas fechas. En la vega del Tormes, donde prima el minifundio, muchos productores vuelven a apostar por la rotación de barbecho, maíz y patata, si bien existen dudas respecto a este último cultivo. Por esta razón, lo que barajan muchos profesionales es reducir la superficie de patata, mantener la de maíz y quizá incrementar algo la de remolacha, según Marcos. 

Casi todo el maíz 

Según los cálculos de Urcacyl, la cosecha de maíz avanza a buen ritmo; solo quedan por recoger algunas parcelas en León y Zamora. Y no hay margen para mucho. Hay que cosechar ahora o nunca, por si la tierra se empapa de nuevo. 
El rendimiento del maíz en los regadíos leoneses controlados por Leonesa Astur de Piensos está siendo inferior al del año pasado aproximadamente en un 10%, según los datos que maneja el técnico Luis de Juan. Además, el invierno tardío y con abundancia de nevadas y lluvias está dificultando mucho la cosecha. A comienzos de esta semana todavía quedaba por recoger en torno al 30% en las parcelas de localidades como Villadangos, Valcabado o Andanzas. 
A pesar de las dificultades, los agricultores están comprando semilla para sembrar otra vez. El viento y el hecho de que los productores utilizan marcos amplios de plantación amplios están favoreciendo que la tierra vaya secando más. Por su parte, Carmen de la Rosa, una de las responsables de Dekalb (Monsanto) en la región castellanoleonesa,
apunta que mermarán las superficies dedicadas al maíz en el sur de Palencia, Valladolid, Ávila y la Ribera burgalesa. Los precios animan poco a las siembras, de manera que la remolacha y el girasol alto oleico se postulan como competidores relevantes. Y ya se ha sembrado mucho cereal. A pesar de todo, De la Rosa recalca las buenas producciones que están obteniendo los agricultores profesionales con las variedades de la marca.

La colza, bien

La colza aprovechó el retraso del invierno para apurar el crecimiento vegetativo, pero la llegada del frío trajo consigo la parada invernal que necesita. El desarrollo radicular ha sido óptimo según recalca Ignacio Bañús, responsable en Monsanto de este cultivo. Crespo, de Cobadú, opina de la misma manera. Solo aguarda mejor temperatura para retomar el desarrollo. Queda fertilizar con nitrógeno y algo de azufre. Y esperar a que la naturaleza sigua su curso 

Precios a la baja
Alfonso Palomo

Los precios no se apean de las conversaciones de los agricultores. La tendencia del petróleo es acorde históricamente con la de las materias primas, de manera que en los últimos meses se habían producido algunas subidas, pero el paralelismo no siempre es exacto. La entrada en escena del dólar está tirando a la baja de los precios de los cereales. Los trigos forrajeros ceden (entre 165 y 168 euros por tonelada) y el maíz oscila de 160 a 162 euros; una cantidad muy baja. El consumo de pienso compuesto ha descendido en el mes de febrero, un hecho que ha incidido en el estancamiento del cereal, con la ya mencionada bajada de precios. A partir de ahora, lo lógico es que continúen a la baja hasta que se confirme la cosecha. A partir de ahí, es previsible que los precios sean como los de 2014 por las mismas fechas.
Las siembras, en general, se han hecho bien tanto en España como en el resto de Europa, de manera que las perspectivas de cosecha son similares a las de la última campaña; quizá con una producción española ligeramente superior en trigos, cebadas y centenos, y algo inferior en maíz. Los problemas de embarque por huelgas en los puertos brasileños y las dificultades que ha ocasionado el hielo en Estados Unidos han propiciado que el valor de la proteína esté muy por encima de lo previsto. La soja en destino está en 430 euros, un 40% por encima de lo que se esperaba a estas alturas.

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