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domingo, junio 26, 2022
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La cosecha, condicionada por tormentas, confirma las buenas previsiones en producción y calidad

Según avanza la cosecha de cereal en Castilla y León -en las provincias más sureñas están con los trigos- se van confirmando la buenas previsiones. Los 4.750 kilos por hectárea de media en cebada para la Comunidad que preveían en Itacyl se cumplen. 4.500 en Segovia y Zamora, 5.000 en Valladolid y Soria y pasando de 5.000 y 6.000 de Palencia hacia el norte. Sí ha acusado, en unas zonas más que en otras, los calores de mayo.

El peso específico, además, es normal, según explica el técnico de la asociación de cooperativas José María Santos. Los trigos tienen buena pinta. Más tardíos que la cebada, han terminado bien con las lluvias de junio. El rendimiento será similar.

En el sur de Valladolid lo tienen todo ya bien encaminado hacia la recta final. En Cocetra llevan unos días con los trigos. Tiene casi el 80% del cereal segado, y con buenos resultados, según confirma el presidente de la cooperativa, Armando Caballero. Las cebadas dejaron medias de entre 4.000 y 4.500 kilos, con pesos específicos superiores a 64 kilos por hectolitro. Mejores las de dos carreras que las de seis. El trigo no le va a la zaga. “Solo hay que esperar que suban los precios”, confía Caballero.

Fernando García Duque, de la empresa vallisoletana de servicios a terceros Agricón, estaba todavía a media mañana de hoy parado a la espera de que el campo se librara del agua de la tormenta de ayer y del rocío de la noche. «Está siendo una cosecha muy atípica…», comentaba. Está rematando la colza -con medias de 2.300 kilos- y las lentejas -por encima de 1.500 kilos- en el centro de la provincia de Valladolid. En dos o tres días se pondrá con los trigos.

«La cebada ha estado muy por debajo de las expectativas», lamenta el maquinista. Ha rondado los 4.000 kilos por Barruelo del Valle y alrededores. Los calores, el comportamiento de cada variedad y que se hayan tratado mejor o peor con fungicidas ha sido determinante, a su juicio. El trigo le da mejores sensaciones a Fernando García Duque.

A los trigos de la comarca de Peñaranda de Bracamonte (Salamanca) le queda una semana para que estén todos cosechados, según prevé Alberto Lozano, maquinista de Galopín Servicios Agrícolas. El trabajo va bien, «aunque se avanza poco porque hay mucha paja», explicaba Lozano esta misma mañana desde la cabina. La meteorología está siendo tormentosa por allí, aunque «por suerte» no se han visto obligados a parar la tarea.

Las producciones en cebada han rondado por Peñaranda entre 3.000  y 4.500 kilos. El trigo está dando parecido: de 3.500 a 4.000 kilos por hectárea.

Por Soria acaban de arrancar las cosechadoras. Los cuatro días que llevan de tarea han servido para confirmar las buenas previsiones que manejaban ya antes. Las cebadas están llevando a las galeras medias por encima de 4.000 kilos y buena calidad, con pesos específicos de 65, según detalla el responsable de cultivos de Copiso, José Antonio Gonzalo.

En algunas zonas de Burgos, como en el entorno de Miranda de Ebro, están hoy parados. Cayeron ayer quince litros y al día le cuesta levantar durante la mañana.

León está cosechando a medio gas, aunque en el sur de la provincia van algo más avanzados. Apenas habrán cosechado el 10% aún. La próxima semana será, ya sí, la puesta de largo de la cosecha 2020. En los secanos, porque en los regadíos ni piensan siquiera en cercar las máquinas a la finca todavía. La siega está siendo buena, pero menos de lo que algunos optimistas preveían hace mes y pico. La báscula pesa medias de 4.000 y 4.500 kilos en las cebadas. La avena también rondan las cuatro toneladas por hectárea.

Las parcelas de cebada están siendo heterogéneas en cuanto a producciones. El técnico de Lesa Luis de Juan lo atribuye, en gran medida, a en qué momento haya pillado el asurado por las altas temperaturas cada cultivo.

Darío Cartujo tuvo la máquina todo el día ayer parada por culpa de las tormentas en la zona de Valencia de Don Juan. Esta mañana ha vuelto al tajo, pero con un ojo pendiente de la humedad que le marcan los sensores de la cosechadora y el otro pendiente del cielo. «La gente está muy nerviosa. Todo el mundo te llama porque quiere segar ya», explica.

Ha empezado Cartujo con los trigos, que están dando alrededor de 4.000 kilos. «El agricultor está contento», señala. Satisfecho a pesar de que está habiendo diferentes producciones según sea una finca u otra. Igual que ha pasado con las cebadas.

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