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martes, junio 28, 2022
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La experimentación en cereal, fuente de información para el agricultor

Los campos de ensayo sobre cereal aportan datos fundamentales al productor para elegir las variedades de cereal y fechas de siembra. Itacyl ensaya cada campaña las últimas semillas. También cooperativas como Agropal y Bureba Ebro hacen sus propias pruebas
Fotografía: Visita a los terrenos de experimentación de la cooperativa palentina Agropal.

La agricultura moderna ha llegado a un punto en el que es la suma de los pequeños detalles lo que marca la rentabilidad de la explotación. La creación de variedades nuevas más productivas y resistentes es, quizá, el elemento más determinante de los últimos años en este sentido. “La investigación, unida a la mejora genética, es una de las vías más significativas de progreso e innovación en el sector agrario. A través de la mejora genética se aborda la solución a problemas tan diversos como la productividad, rusticidad, adaptación ambiental, tolerancia a plagas y enfermedades o calidad organoléptica”, concluye Gabriel Villamayor, del Instituto Técnico Agrario de Castilla y León (Itacyl).

Las variedades obtenidas a través de los distintos programas de mejora tienen un proceso de registro que les permite su inscripción en alguno de los registros comunitarios y que puedan ser comercializadas. En España el organismo encargado del registro de variedades es la Oficina Española de Variedades Vegetales, perteneciente al Magrama.

Una vez que la variedad ha sido registrada es necesario corroborar su comportamiento en distintas áreas agroclimáticas a través de redes de ensayos, entre las que destaca la red Genvce (Grupo para la Evaluación de Nuevas Variedades de Cultivos Extensivos), que comenzó sus primeros trabajos en el año 1995. En centros públicos de diez comunidades autónomas, realizan una evaluación objetiva e imparcial de las características de cada una de las variedades ensayadas, tal como señala Villamayor.

Análisis conjunto

Los ensayos realizados dentro la red Genvce tienen un protocolo compartido en continuo proceso de revisión y mejora. Esta evaluación aglutina una serie de variables que determinan la productividad medida en el rendimiento, la calidad orientada al mercado y la adaptación ambiental.

Entre las fortalezas de esta red está la realización de un análisis conjunto de los resultados de los ensayos, lo que permite conseguir conclusiones más sólidas.

En lo referente al diseño de la red, se realiza teniendo en cuenta las diferentes áreas agroclimáticas existentes en España. Castilla y León se encuadra dentro de la zona ‘fría’, con algún ensayo en la zona denominada ‘templada’. “Lo que se trata es de observar las variedades en las distintas zonas y ver su comportamiento en diferentes climas, dándoles un tratamiento común, de forma que estén representados todos los ambientes que configuran las distintas zonas productoras”, explica Villamayor.

Cada una de las áreas agroclimáticas tiene las mismas variedades. Los periodos de siembra están dentro de los márgenes idóneos para cada una de las zonas.

Las especies ensayadas dentro de Genvce son: trigo blando (Triticum aestivum), trigo duro (Triticum durum), cebada (Hordeum vulgare), triticale (Triticosecale), avena (Avena sativa), centeno (Secale cereale), colza (Brasica napus var. oleífera) y maíz (Cea mays).

El diseño de los ensayos es de bloques al azar o fila columna latinizados con cuatro repeticiones. El tamaño de la parcela elemental o microparcela será de 15 metros cuadrados (1,5 metros de ancho por 10 de largo).

Para la distribución de los ensayos por las distintas comarcas cuentan con una serie de agricultores colaboradores.

Según la práctica cultural

Con la elección de las localidades para ubicar los campos de ensayo (catorce para esta campaña) se busca tener cubierta gran parte de las zonas donde se implantan los cultivos en la comunidad autónoma. “Las parcelas deben ser lo más homogéneas posibles para evitar coeficientes de variación elevados que puedan dar lugar a la eliminación del ensayo”, recalca el técnico de Itacyl.

La fecha de siembra también será acorde con la que corresponde al área agroclimática y debe coincidir con la que utiliza el agricultor colaborador para el resto de las parcelas de su explotación. Los abonados que se realizan son los mismos que el agricultor colaborador aplica en el resto de su explotación y, por lo tanto, serán diferentes en las distintas localidades, ajustándose a las características de los suelos y a las prácticas habituales de la comarca.

Las semillas no pueden llevar tratamiento insecticida previo a la siembra, pero sí tratamiento fungicida con los productos autorizados. La dosis de siembra (semillas por metro cuadrado) se fija para cada una de las especies, siendo la misma en todos los ensayos de la misma especie.

Los tratamientos herbicidas serán los necesarios para mantener las microparcelas limpias de malas hierbas, así como los riegos (maíz) que se ajustarán a la demanda del cultivo, manteniendo las prácticas habituales del agricultor.

En los tratamientos fungicidas, que tanto interés están teniendo estos últimos años con la aparición de la roya amarilla, se hace el tratamiento en tres de las cuatro repeticiones. El objetivo es mantener los rendimientos en las microparcelas tratadas y en la no tratada observar la resistencia de las variedades.

Para la elección de las variedades a ensayar, lo primero es que las empresas obtentoras lo soliciten, siempre que sus variedades reúnan unas condiciones mínimas de rendimiento y calidad que sus registros hayan avalado.

Es obligatorio que estén registradas en cualquier registro comunitario, si bien las variedades registradas en España entrarán automáticamente en la red. Las registradas en otros países deberán pasar un año previo de evaluación, en lo que se llaman ensayos ‘pregenvce’.

Ninguna variedad debe haber sido registrada hace más de tres años. Si cumplen los requisitos de rendimiento y calidad pasarían a engrosar los ensayos. Los centros de investigación de las administraciones pueden proponer las variedades obtenidas por ellos una vez que han sido registradas, y son admitidas inmediatamente.

Para elaborar un informe ficha de cada una de las variedades ensayadas es necesario que estén dos años dentro de la red, a los que se unirán los datos de su registro en la Oficina Española de Variedades Vegetales para las registradas en España o los datos del año de ‘pregenvce’ para las de otros registros.

También Agropal

Agropal lleva a cabo también ensayos propios, con el objetivo de conocer de primera mano cuáles son las variedades que mejor se adaptan a los terrenos de sus socios. La mira de las pruebas de Agropal no se centra en seleccionar las semillas con mayor techo productivo, sino en determinar cuáles son las más estables, las más regulares, las que van a ser rentables una campaña tras otra al margen de las incidencias meteorológicas y de sanidad. “En la cooperativa cerramos el ciclo; no solo vendemos semilla, sino que también recogemos la producción. Trabajamos para el agricultor”, justifica el responsable de los ensayos, Javier González.

El técnico pone como ejemplo que el año pasado fue muy seco, mientras que este ha habido abundantes lluvias, de manera que los datos realmente relevantes se obtienen de la media que da la variedad testada durante tres o cuatro campañas.

La cooperativa palentina dispone este año de campos de pruebas en Antigüedad (a 940 metros de altura), Villaviudas, Torquemada y Benavente, donde testarán más de 30 variedades de trigos y triticales y otras 26 de cebadas. En trigos experimentan con semillas de fuerza, duros y normales. También siembran parcelas de pruebas en colaboración con otros agricultores.

En los ensayos -incluyen variedades que aún no han salido al mercado y otras que ya están contrastadas en la zona- siguen las mismas prácticas agronómicas de los socios, sin forzar abonados ni tratamientos, tal como asegura González. Prueban a sembrar en dos o tres fechas distintas para comprobar cómo responde el cultivo a esos cambios. Además, dejan sin tratar una parte de la siembra para, una vez cosechada, determinar el umbral de rentabilidad que resulta tras la aplicación de los fitosanitarios.

Agropal utiliza la información que recaba en las pruebas para elegir los cereales que multiplicará y distribuirá a sus socios como R1 y R2 a partir de G4. “Ofrecemos variedades a la carta para cada agricultor y terreno”, resume Javier González.

En el norte de Burgos

Desde el año 2000 Bureba Ebro realiza -y muestra tanto a socios de las cooperativas del grupo como a clientes y profesionales del sector- unos campos de ensayo en los que se analizan diferentes cultivos, variedades, productos fitosanitarios y programas de lucha contra plagas y enfermedades.

Durante los días de junio en los que enseñan y explican los campos de ensayo (este año serán el 7, 8 y 10 de junio), se pueden comprobar in situ los resultados de sus diferentes pruebas. Pero, antes de que suceda esto, existe un laborioso trabajo que empezó cuando apenas los agricultores habían terminado de cosechar en la campaña anterior.

campos Bureba Ebro

Fotografía: Bureba Ebro también ensaya variedades y fitosanitarios en la provincia de Burgos.

En el inicio de cada campaña agrícola el equipo técnico de Bureba Ebro se reúne para elegir los diferentes cultivos y variedades que emplearán en sus campos de ensayo. Esta elección se realiza en base a las nuevas genéticas de cereal, cultivos alternativos, productos, emplazamientos y diseño de las microparcelas, además de gestionar los diferentes agricultores que colaborarán en la elaboración de los campos. “Además de por los recursos de la cooperativa, los campos no serían posible sin la incondicional ayuda de los agricultores que cada año ceden las parcelas y aportan su tiempo y maquinaria para la realización de los campos de ensayo” resalta Javier Álvarez, responsable técnico de Bureba Ebro y también de los campos de ensayo.

Las variedades y los diferentes agroquímicos que experimentan son elegidos por su relevancia debido a un extendido uso. Incluyen productos recién llegados al mercado e incluso algunos que aún no se comercializan, Así, Bureba Ebro puede recomendar a los agricultores soluciones que han sido testadas desde su gestación.Una vez elegidos los productos para ensayar y los emplazamientos empieza el trabajo de campo. Bureba Ebro cuenta con una sembradora de micro parcelas que le permite realizar con total independencia y control todos los trabajos iniciales de los ensayos.

Las aplicaciones de los fitosanitarios se hacen con las mismas herramientas que los agricultores pero a menor escala, se trata de reproducir los manejos de nuestros agricultores: la máxima de los campos de ensayo es reproducir lo que en realidad podrá hacer el agricultor en su día a día.Cada año visitan los campos más de 400 personas, que además de pasar una jornada formativa con Bureba Ebro, sirve como foro de encuentro para compartir experiencias entre profesionales de las diferentes empresas del sector.

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