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domingo, junio 26, 2022
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Las pruebas de Itacyl despejan dudas sobre las cualidades de las variedades de trigo

Los ensayos han sido en San Pelayo, Cerratón de Juarros, Villamayor de los Montes, Fresnillo de las Dueñas, Martín Muñoz de la Dehesa, Esteras de Lubia y Villanueva del Rebollar

Las lluvias han llegado esta campaña antes que la pasada, cuando hubo que esperar hasta bien avanzado octubre para que cayeran las primeras gotas de agua. Mediado septiembre, este año, ya ha habido tormentas que han servido para que el profesional del campo comenzara a preparar terrenos y que las fincas purgaran.

Después de una buena cosecha como la pasada en Castilla y León, con 8,5 millones de toneladas de grano recogidas, había ganas de repetir. El trigo blando, con 786.290 hectáreas y 3.682.898 toneladas de producción, fue el cereal que ocupo la segunda posición en superficie cultivada en la región castellanoleonesa, según los datos de Itacyl. El rendimiento medio de trigos y cebadas fue de algo más de 4.600 kilos por hectárea.

Un año más, Itacyl hace públicos los ensayos que ha llevado a cabo sobre diferentes variedades de trigo. Unos resultados que son vitales para que el agricultor elija las más adecuadas para sus fincas.

Los ensayos se diferencian entre los realizados sobre variedades de nuevo registro o registradas en países europeos y ensayos realizados con las variedades más sembradas en Castilla y León, según datos de la PAC de 2019.

De esta manera, el profesional del campo dispone de datos objetivos para comparar los resultados entre las que más pone el agricultor y las nuevas propuestas de las casas de semillas. Y seguir mejorando, si le es posible.

La campaña agroclimática se ha caracterizado por unas precipitaciones más altas de la media de las anteriores. La media de septiembre a junio superó los 400 litros por metro cuadrado, por encima de 500 litros en localidades como Cerratón de Juarros. En febrero apenas precipitó, pero había bodega. Las lluvias interrumpieron y retrasaron las siembras, perjudicando el ciclo del trigo, aunque la media de este cereal superó en algunas localidades a las de la cebada.

Las temperaturas fueron normales en Castilla y León. Ni mucho frío ni tampoco demasiado calor.

Siete ensayos

Los campos de ensayo de variedades se distribuyeron en las localidades de San Pelayo (Valladolid), Cerratón de Juarros (Burgos), Villamayor de los Montes (Burgos), Fresnillo de las Dueñas (Burgos), Martín Muñoz de la Dehesa (Segovia), Esteras de Lubia (Soria) y Villanueva del Rebollar (Palencia).

La densidad de siembra está entre 425 y 450 semillas por metro cuadrado en cebada y trigos. Las variedades ensayadas están registradas en el catálogo español o comunitario o se benefician de un registro provisional.

El diseño estadístico es de bloques completos al azar con cuatro repeticiones, con tamaño de las parcelas en el campo de doce metros cuadrados.

Las variedades cuyo nombre aparece en dichos cuadros seguidas de la letra (T) son las variedades tomadas como testigos y las variedades que aparecen seguidas de las letras (RC), se refieren a que se encuentran registradas en registro comunitario.

Las producciones se expresan en kilos por hectárea al 13% de humedad.

La fiabilidad de los ensayos viene reflejada por su coeficiente de variación. Los ensayos de cereales se consideran válidos si presentan un coeficiente de variación inferior o igual al 15%.

Cuando un ensayo es válido y fiable, los diferentes tests que pueden utilizarse en la evaluación de los ensayos permiten determinar la diferencia significativa de rendimiento entre variedades con un umbral de 5%.

Para simplificar las interpretaciones y poder comparar los ensayos, independientemente de los valores absolutos, se utilizan en diferentes cuadros los índices de producción por variedades.

El índice de producción de los testigos es 100, que se calcula sobre la media de las variedades testigo en cada ensayo, y en función de este valor se obtiene el índice de todas las demás variedades.

Los ensayos se realizan siguiendo las prácticas culturales de la comarca en la que se emplazan. Indicándose en la ficha los resultados de la dosis de siembra, el cultivo precedente, la fertilización, el uso de fitosanitarios y las fechas de siembra y recolección.

Para transponer los datos de la experimentación a la escala de una parcela, se deben reducir las producciones de un 20% a un 30% aproximadamente.

Villamayor de los Montes

El índice productivo se ha calculado en Villamayor de los Montes sobre la media de los testigos (marcopolo, nogal, camargo y chambo).

En esta localidad, por los problemas de precipitaciones, no se pudo sembrar hasta el mes de enero, lo que ha podido influir en los rendimientos del trigo de invierno -nuevas variedades-, aunque las producciones han sido altas, por encima de la media de otras campañas, concretamente de 5.922 kilos por hectárea.

Han destacado lancillotto y el testigo marcopolo, con rendimientos de 6.845 y 6.818 kilos. Existen diferencias estadísticamente significativas entre variedades y un coeficiente de variación de 8,22%.

En trigo blando de otoño -variedades más sembradas- la media del ensayo se vio rebajada por el comportamiento de algunas, con rendimiento muy inferior al de las mejores. Cabe destacar aquí soberbio (6.939 kilos) y marcopolo (6.737 kilos).

Cerratón de Juarros

Ensayo el de Cerratón de Juarros con muy buenos rendimientos en nuevas variedades de trigo de invierno, incluso para una comarca de altos rendimientos habituales. La media de 7.243 kilos por hectárea es muy buena. Existen diferencias estadísticamente significativas entre variedades, destacando las que superan los 8.000 kilos: RGT mimateo (8.421 kilos) y denicius (8.061 kilos). Ninguna incidencia en roya parda, pero sí en roya amarilla, con afectación importante en los testigos nogal y camargo, así como en la variedad orloge. Ataque de septoria en diferentes variedades, especialmente en gabrio.

Por lo que se refiere a las más sembradas de trigo de invierno, los rendimientos fueron inferiores a los de las nuevas.

Sobresalen rimbaud y marcopolo, con 5.862 y 5.750 kilos respectivamente. Hay diferencias estadísticamente significativas entre variedades. En lo referente a enfermedades, nula afectación de roya parda, pero con ataques importantes de roya amarilla en variedades como nogal, ingenio, craklin y nemo. En septoria las más afectadas han sido adagio e ingenio.

Buenos rendimientos para trigos de primavera -nuevas variedades- sembrados a mediados de febrero, y por tanto de ciclo más corto, con rendimientos que han superado a las de las variedades más sembradas.

Ocupan las primeras posiciones LG ancia (6.200 kilos) y el testigo artur nick (5.517 kilos). Importante afectación de septoria en las variedades LG mercurius y LG antique. La roya amarilla afectó más a nogal y RGT chiclanero.

Fresnillo de las Dueñas

El ensayo de Fresnillo de las Dueñas tiene un rendimiento algo inferior al de otras localidades, el abonado ha sido más escaso por venir de un barbecho, pero no ha permitido desarrollar todo el potencial de las variedades.

De las variedades más sembradas de trigo blando de invierno destaca rimbaud (5.197 kilos), que sí tiene diferencias estadísticamente significativas con el resto, que se muestran muy parecidas en cuanto a rendimientos. Poca tolerancia a roya parda en craklin. Poca influencia en general de la roya amarilla y algún ataque de septoria en algunas variedades.

Villanueva del Rebollar

En el ensayo de Villanueva del Rebollar sobre nuevas variedades de trigo de invierno, la época de siembra, muy avanzada para este cereal, ha influido negativamente en los rendimientos, con una media del ensayo de 3.738 kilos.

Tenor y obiwan han acreditado rendimientos superiores a los 4.500 kilos. Poca influencia de las enfermedades: un ligero ataque de septoria en chambo y algo de roya amarilla en camargo.

Martín Muñoz de la Dehesa

Buenos rendimientos de las nuevas variedades en trigo blando de invierno, en Martín Muñoz de la Dehesa. La media del ensayo fue de 5.947 kilos, con nueve variedades por encima de los 6.000 kilos, con RGT enebro y gabrio, con 6.354 y 6.326 kilos respectivamente como las más destacadas. Se observan diferencias estadísticamente significativas entre variedades.

Entre las más sembradas, han dado buenos rendimientos en Martín Muñoz de la Dehesa las variedades rimbaud y soberbio, en un ensayo de rendimiento medio de 5.756 kilos por hectárea.

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