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viernes, julio 1, 2022
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Itacyl ensaya las últimas variedades de colza en tres campos de sendas provincias

En esta campaña colcera de Castilla y León ya concluida ha habido un ligero aumento de superficie, debido a que han aparecido algunas lluvias en el mes de octubre que han facilitado la implantación en secano. Desde 2007, la evolución en superficie de este cultivo ha sido espectacular, llegando casi a quintuplicarse en 2017. Desde ese año, la dificultad de su implantación en secano, debido a la ausencia de precipitaciones en las épocas de siembra, ha hecho que la superficie disminuya año tras año. Es la comunidad autónoma con mayor terreno dedicado a la colza.

En el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl) hacen ensayos de colza desde el año 2003, evaluándose la adaptación de un gran número de variedades a nuestras condiciones agroclimáticas.

En la actualidad, prácticamente todas las variedades que se siembran son híbridas, especialmente híbridos restaurados, habiendo casi desaparecido la siembra de variedades línea, por ser menos productivas. Señalar que hay actualmente en el mercado están inscritas en registros europeos, si bien en 2018 ya se ha comenzado con el registro de variedades de colza en la Oficina Española de Variedades Vegetales, tendencia que se mantiene, lo que pone de manifiesto el interés de las empresas obtentoras de semillas en este cultivo y su desarrollo en España.

Determinar cuál va a aportar más, tanto en rendimiento como en calidad de cosecha, con la mejor adaptación a las condiciones agroclimáticas de cada comarca es uno de los objetivos de los ensayos realizados por el Itacyl, encuadrados dentro del Grupo para la Evaluación de Nuevas Variedades de Cultivos Extensivos (Genvce).

Debido a las dificultades de implantación por la sequía hubo que anular el ensayo de Villanueva del Campeán (Zamora) y se realizaron los demás en parcelas con posibilidad de riego, al considerarse que resultaba más interesante tener datos de rendimientos. Los ensayos válidos se hicieron en Toro (Zamora), Torrecilla de la Abadesa (Valladolid) y Fresnillo de las Dueñas (Burgos).

En Toro hubo que aplicar riego de implantación. También influyeron las escasas precipitaciones del mes de febrero en todas las zonas, acompañadas de temperaturas más altas de lo normal. Las lluvias fueron casi el doble que en la campaña pasada, lo que favoreció el desarrollo del cultivo, si bien los rendimientos han sido inferiores debido principalmente a lo comentado del mes de febrero y los ataque de enfermedades relacionadas con el exceso de humedad, como Phoma lingan y Alternaria brassicae.

La phoma produce la primera lesión en cotiledones u hojas. El hongo se desarrolla internamente sin producir muerte del tejido (fase biotrófica). Posteriormente baja hasta el cuello de las plantas, donde sí mata las células (fase necrofítica), produciendo el debilitamiento del tallo con el consecuente vuelco de la planta. Las infecciones sucesivas en otras plantas y hojas son producidas por las salpicaduras de las gotas de lluvia sobre los picnidios formados durante la primera infección, liberando y diseminando más esporas (conidias).

La alternaria es la enfermedad que más ha afectado al cultivo. Produce manchas negras en hojas y tallos, pero sobre todo en las silicuas. Su ennegrecimiento ha supuesto abortos de granos o disminución de su tamaño, lo que ha afectado de manera notable al rendimiento.

Torrecilla de la Abadesa

En la localidad de Torrecilla de la Abadesa (Valladolid) la variedad más productiva ha sido adition con una media de 4.334,5 kilos por hectárea, seguida de duke con 4.322,5 kilos. La media del ensayo de 3.970 kilos ha resultado muy inferior a los 6.116 de la campaña pasada. La proliferación de hongos ha disminuido de manera notable los rendimientos. El ensayo prácticamente no presenta diferencias estadísticamente significativas entre variedades. Slamente la variedad ES vito presenta diferencias con las cinco más productivas.

Cabe destacar en todos los ensayos la escasa incidencia de las heladas, no habiéndose detectado plantas afectadas. La temprana época de siembra favorece la resistencia a las bajas temperaturas durante la campaña. Sí se ha observado algo de encamado en plantas, debido a una altura superior a la media de otras campañas.

Ha tenido poca incidencia el ataque de gorgojos (Ceuthorrhynchus napi), que ataca a tallos y silicuas, si bien se hizo un tratamiento en dos localidades, todos ellos antes de los ataques, por lo que se ha evitado su influencia en los resultados del ensayo.

Fresnillo de las Dueñas

En la localidad de Fresnillo de las Dueñas (Burgos) el ensayo ha tenido una media superior al de Torrecilla de la Abadesa, con 4.048,01 kilos, también muy inferior a los 5.708 de la campaña pasada. Destaca la variedad marc KWS con 4.691,4 kilos por hectárea como la más productiva, seguida de simona (4.680,6 kilos). En este ensayo se aprecian diferencias estadísticamente significativas entre variedades, existiendo claras diferencias en rendimientos entre las más y las menos productivas.

Toro

Simona, con un rendimiento de 6.305,3 kilos, seguida de melodie (5.885,5 kilos) son las más productivas en el ensayo de Toro. La media en fue de 5.421 kilos, superior a los 4.184 de la campaña pasada. En esta zona ha habido menos incidencia de hongos. El mes de febrero, aunque con precipitaciones escasas, llovió más que en otras localidades.

En las variedades ensayadas, se hace referencia a que algunas llevan la tecnología Clearfield, (CL). Es un sistema integrado en algunas variedades para el control de malas hierbas, basado en el desarrollo de variedades tolerantes a las imidazolinas mediante técnicas de inducción de mutaciones y mejora genética convencional, sin introducción de genes de otras especies. Por tanto, son semillas no transgénicas.

Las variedades que incorporan esta tecnología son tolerantes a imazamox, una materia activa con efecto herbicida. En las parcelas sembradas con híbridos Clearfield es posible la aplicación del herbicida Cleranda (imizamox 1,75%+metazacloro 37,5%) en postemergencia. Esta tecnología tiene interés en parcelas con una fuerte presencia de determinadas malas hierbas, principalmente crucíferas, que presentan un déficit de control con los herbicidas habitualmente más utilizados.

Los datos que aportan los ensayos, muestran que los resultados son semejantes a variedades que no utilizan Clearfield, aunque esta campaña ha habido variedades con esta tecnología con rendimientos algo inferiores a la media. Contribuyen a consolidar el cultivo de la colza como una alternativa al monocultivo de cereal.

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