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martes, noviembre 29, 2022
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“En ACOR hemos sabido anticiparnos al futuro”

Los socios de Acor han incrementado en un 40% la superficie de remolacha a pesar de las restricciones en el riego. El cultivo tiene el precio garantizado hasta 2020 y desde el consejo rector de la cooperativa ya se mira más allá de ese horizonte

La transformación experimentada por el campo regional en los últimos quince años ha tenido entre sus protagonistas a sociedades como Acor, cuya apuesta por la diversificación ha desempeñado un papel esencial en la configuración de los regadíos.
La revolución de estos años tiene una máxima, y la firma el presidente de la cooperativa, Carlos Rico: “Monocultivo es igual a multirriesgo”.

Esa es la filosofía que anida detrás de la estrategia de diversificación emprendida por Acor, gracias a la cual el amarillo de las colzas ha regresado al paisaje de Castilla y León después de años de olvido. Las rotaciones eficientes planteadas por el servicio agronómico de la compañía también llevaron a recuperar el girasol y a poner sobre la mesa que la comunidad es un escenario adecuado para los trigos de elevado valor añadido.

Atención a las necesidades del agricultor

2004 y 2006 fueron años en que el cultivo de la remolacha debió afrontar una profunda reestructuración, compitiendo con los elevados precios de producciones como el maíz. Después cayeron esos precios y se vio quién había acertado: el que había diversificado y el que había mantenido un cultivo de rentabilidad asegurada como el de la remolacha.

En este periodo Acor se ha convertido en una empresa más abierta, con una visión más acorde a las necesidades de los agricultores. “Nos hemos anticipado al futuro y eso es muy difícil en un sector como este”, subraya Carlos Rico.

Todo ello en un campo de juego que se embarra por momentos, con una sociedad –la española– que da la espalda al medio rural, muy al contrario de lo que sucede en países orgullosos de su agricultura, como Francia.

También obligados a sacar el paraguas ante las medias verdades que se vierten a diario contra un alimento supuestamente no sano como es el azúcar. “Pero resulta que se trata de un producto sano; es una cuestión de mantener una dieta equilibrada”, recalca el presidente de la cooperativa cada vez que tiene la oportunidad.

Pioneros en la celebración de contratos

Además de haber conseguido que Acor “ganara cintura” en una diversificación que ha llevado a sellar alianzas con otras sociedades, “podemos estar orgullosos de una cosa: de la celebración de contratos para todas las producciones de Acor. Porque antes nadie daba precio de cultivos como el girasol o el cereal de alta calidad; fue un paso valiente, en el que todo el riesgo comercial era asumido por nosotros”.

Incluso en un año como 2017, en el que el desastre amenaza a buen número de cultivos, el socio de Acor “se puede sentir tranquilo, y además orgulloso de formar parte de la cooperativa”.

Y es que es posible que la remolacha sea el único cultivo que se salve económicamente, con cultivos como la patata, la zanahoria o la cebolla que presentan unos precios de partida muy bajos. Por eso va a destacar un cultivo que este año tiene, en principio, un elevado potencial productivo y un precio conocido de antemano, con una rentabilidad asegurada.

Los socios de Acor han sembrado para esta campaña en torno a 10.200 hectáreas de remolacha, lo que supone un incremento del 40% en un año. Solo las restricciones en el uso del agua han impedido alcanzar las 11.000 hectáreas, cuando el objetivo de la sociedad a tres años vista es alcanzar las 12.000 y pasar de producir 120.000 toneladas de azúcar a 180.000.

El objetivo para la fábrica de Olmedo es una campaña de 110 días en la que se puedan elaborar esas cantidades. Es la fórmula para ser más eficientes y por tanto más competitivos, “reduciendo el coste por kilo de azúcar, lo que nos situará al nivel de las fábricas de Francia y Alemania”.

Ese objetivo “se conseguirá porque existe un agricultor remolachero que amplía la superficie, al mismo tiempo que está quien regresa al cultivo ante la seguridad que le aporta.

La media del agricultor socio de Acor es de siete hectáreas de remolacha, si bien la evolución natural de la agricultura, tendente a la eficiencia y con una maquinaria cada día con mayor capacidad, debería llevar a una media de diez hectáreas por agricultor.

Ante la liberalización

La liberalización del sector se produce en octubre y la cooperativa llega a la línea de meta con los deberes hechos, gracias sobre todo a las decisiones adoptadas por el consejo rector, “cuyos miembros vienen a trabajar y no a ponerse medallas”, recalca Rico.

Es lo que ha permitido adoptar decisiones difíciles, como la de dar pérdidas hace dos años porque había que recoger y pagar el exceso de remolacha del socio. En la actualidad Acor arrastra un reporte de 30.000 toneladas desde la campaña 2014-2015.

Por todo ello “la cooperativa está lista para el futuro; es un barco con dos remos, el agrícola y el industrial, y con profesionalidad a todos los niveles”.

Cosa diferente es que las reglas del mercado internacional “estén a veces mal escritas, con muchos agentes haciendo trampas al solitario y poco podemos hacer sobre los precios; por eso nuestra estrategia va orientada a la reducción de gastos”.

Apuesta por el riego con renovables

El remolachero de Castilla y León tiene mayores rendimientos que el francés, quien por su parte tiene la ventaja del coste energético, puesto que allí se trata de un cultivo de secano. De ahí la apuesta de Acor por el riego con energías renovables y su ayuda prevista para la instalación de fuentes de energía renovables (fundamentalmente fotovoltaica y eólica), que consiste en un anticipo de 40 euros por tonelada de remolacha contratada, a interés cero.

Esa cantidad se devolverá en las siguientes cinco campañas, a razón de ocho euros por tonelada al año. Como garantía, el socio tan solo debe presentar un aval bancario por el importe del anticipo solicitado. Dicho aval se ha pactado con las entidades bancarias a un interés preferencial, por lo que el coste que asume el agricultor es muy bajo. La ayuda, en principio, se ha contemplado para las instalaciones que se realicen hasta 2019.

 

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