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lunes, diciembre 5, 2022
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Arbor: “Ponemos arquitectura e ingeniería al servicio del sector agroalimentario”

Arbor Ingeniería y Arquitectura va sembrando Castilla y León de industrias cárnicas, lácteas, hortícolas y de conservación, además de haber construido algunas de sus grandes bodegas

Pocas personas siguen tan de cerca el latido del mundo agrario como el equipo de profesionales que integran Arbor Ingeniería y Arquitectura. Nacida en 2013, la compañía se ha hecho un hueco en el sector agroalimentario gracias a su capacidad de adaptación a los nuevos tiempos. También por su facilidad para ponerse en el lugar del cliente, detectar sus necesidades y hacer realidad en el menor tiempo posible el proyecto que tiene en mente, ya se trate de una bodega, una fábrica de piensos o una quesería.

Quizá haya tenido mucho que ver, asimismo, la vocación de abarcar lo industrial y lo agroalimentario, con un ingrediente que sitúa a esta ingeniería en la vanguardia del sector: la tecnoarquitectura.

Parece sencillo el trabajo de poner en pie el proyecto que un empresario tiene en la cabeza, pero hay que vivir la realización de un proyecto industrial o agroalimentario para conocer la lentitud que puede acarrear la obtención de las diferentes licencias. Bien lo sabe Vicente Castellanos, arquitecto y uno de los responsables de esta ingeniería, que en apenas año y medio ha sacado adelante el centro nacional de formación de Argo Tractors en Villamarciel (Valladolid).

Para este proyecto Arbor ayudó al cliente a elegir la ubicación de las instalaciones, pero también debió tramitar el cambio de uso del suelo y pelear con las diferentes organismos (CHD, Iberdrola, Enagás, Carreteras…) hasta la inauguración del centro, en septiembre de 2017.


La clave de su trabajo reside en el esfuerzo y el mimo por los detalles, pero sobre todo en escuchar al cliente para poner en pie “el proyecto que tiene en la cabeza”


Entre las señas de identidad de la compañía está la de caminar de la mano del cliente hasta la finalización del proyecto, lo que incluye un diseño global y la solución de cualquier pequeño detalle técnico, pero también todo tipo de cuestiones en las que conviene estar acompañado por profesionales: desde la obtención de todas las ayudas disponibles hasta la negociación de créditos blandos con los bancos.

Siguiendo estos criterios, y con “mucho cariño” por el trabajo desarrollado, Arbor va sembrando la geografía de Castilla y León de industrias cárnicas, lácteas, hortícolas y de conservación. También de instalaciones que van más allá del sector agroalimentario, como los supermercados Lupa que se van extendiendo por diferentes cabeceras de comarca o muchas de las gasolineras ‘low cost’ que proliferan por la comunidad.

Como destaca Vicente Castellanos, algunos de los proyectos se realizan junto a grandes estudios de arquitectura de Castilla y León, como la colaboración con el arquitecto Antonio Paniagua en la ampliación de Protos en Peñafiel o la construcción del nuevo concesionario de Mercedes en Valladolid, donde se han implicado con el arquitecto Óscar Ares.

De un modo o de otro, la labor siempre se realiza con cercanía al cliente y con un asesoramiento “muy humano, porque se dice que hemos salido de la crisis pero el esfuerzo que debemos hacer es brutal, con mucho trabajo al mismo tiempo que con mucho mimo por los detalles”.

Esa forma de entender el trabajo ha dado sus frutos y este equipo ha pasado de 8 a 18 personas en apenas cinco años, con una facturación anual que supera el millón de euros.

No es mal balance para una compañía nacida en tiempos turbulentos, pero asentada en un sector en el que se respira un nuevo dinamismo.

 

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