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domingo, noviembre 27, 2022
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Un libro recoge los 60 años de Acor defendiendo la remolacha

El libro, escrito por el historiador Enrique Berzal, recoge fotografías y documentos históricos, biografías y la relación de los primeros cultivadores

Acor ha presentado el libro ‘Acor, 60 años de historia’, que recoge la trayectoria de la primera cooperativa dedicada al cultivo de la remolacha que logró que los cultivadores tuviesen su propia fábrica de azúcar, en un acto en el que han participado el consejero de Agricultura, Gerardo Dueñas, y el presidente de la cooperativa, Jesús Posadas.

El libro, escrito por el historiador Enrique Berzal de la Rosa, recoge en más de 100 páginas el contexto en el que se produjo el nacimiento de la entidad dentro de un sector dominado por la industria azucarera, donde los cultivadores de remolacha sufrían diferentes abusos en el precio, en los descuentos y en el pago por kilos en vez de por riqueza, por lo que su mayor anhelo era contar con su propia fábrica que rompiese el monopolio existente.

En 1965, el 85% de la producción española estaba en manos de cuatro empresas privadas.

La constitución de Acor el 25 de enero de 1962 fue el punto y seguido del planteamiento inicial que se efectuó en el seno del Sindicato Remolachero de Castilla la Vieja. La captación de socios fue una tarea ardua al unirse la desconfianza de no pocos agricultores con la labor de las industrias privadas, dispuestas a dificultar la marcha de la sociedad cooperativa.

Tras muchas vicisitudes logró levantarse la primera fábrica de Acor en Valladolid, inaugurada el 27 de febrero de 1968, y que en su primera campaña molturó 90.800 toneladas de remolacha.

El proyecto lo desarrolló la firma polaca CEKOP tras una operación triangular en la que Pegaso vendió camiones españoles a la empresa polaca. Acor ya pagó a sus socios un 15% más de la norma reguladora y ello sirvió para atraer a nuevos cultivadores al proyecto.

Un proceso complejo

El historiador Enrique Berzal, que ha realizado un trabajo de investigación en archivos y hemerotecas, asegura que le ha sorprendido la complejidad de la puesta en marcha de la cooperativa: “Estamos acostumbrados a ver a Acor como un buque insignia del sector agroalimentario, pero desconocía el esfuerzo que tuvieron que asumir sus líderes y los remolacheros para hacer frente a las condiciones abusivas que imponían las industrias”.

En esta línea, el presidente de Acor manifestó durante la presentación que el origen de la cooperativa “podría dar para una serie de Netflix, solo con decir que la fábrica se hizo en los años 60 con tecnología soviética de Polonia…”.

“Se trata de un relato cronológico que explica las vicisitudes de un sector que ha tendido pocos tiempos de calma, donde la cooperativa ha sabido innovar y buscar otros cultivos para sobrevivir”, añadió.

Por su parte, el consejero de Agricultura, Gerardo Dueñas, destacó que el libro “te envuelve tanto si eres socio como si no”. “El nacimiento de Acor es similar al de otras cooperativas; los socios se aglutinaban ante un sector para buscar un precio que compensara el esfuerzo realizado. Sin embargo, todo eso es insuficiente, las cooperativas deben completar la cadena de valor, tal y como hace Acor”.

La segunda fábrica… y casi tres

El despegue de la cooperativa se produjo con rapidez gracias a dos importantes aciertos: la utilización de una nueva variedad que doblaba los rendimientos y la labor del servicio de cultivos que recorrió numerosos pueblos para informar de las condiciones a los remolacheros.

Así que en 1974 comenzó la obra de construcción de la segunda fábrica en Olmedo, que fue inaugurada el 18 de febrero de 1978. Incluso hubo un intento, que resultó fallido, para levantar una tercera fábrica en León.

En la década de los 80 se creó el servicio e investigación agronómica y se puso en marcha el servicio de relaciones sociales para conceder becas de estudios y organizar viajes y excursiones que reforzasen los lazos sociales de la cooperativa.

Los más conocidos fueron los viajes de los socios a Canarias, en especial, el que se realizó en el avión supersónico Concorde desde el aeropuerto de Villanubla y que llevó a la prensa a titular “Acor pasa la barrera del sonido”.

Las decisiones en Europa

El devenir de la historia de la cooperativa está marcado por las decisiones adoptadas en la Unión Europea para la regulación del sector del azúcar. Los dirigentes de Acor no cejaron en las décadas de los 80 y 90 en su empeño por ver incrementada su cuota de remolacha, un techo que frenó su expansión.

La reforma de la OCM del azúcar acordada a finales de 2005 fue un auténtico varapalo con el objetivo de que se abandonase la producción de azúcar en 6 millones de toneladas en Europa. Más de 20.000 agricultores se manifestaron el 21 de octubre de 2005 en Madrid en contra de la reforma.

En el caso de Acor supuso el cierre de la primera fábrica y el abandono del 28% de su cuota. Finalmente, el sistema de cuotas de azúcar por países desapareció en 2017.

Acor apostó entonces por la modernización de su fábrica de Olmedo, hasta convertirse en la actualidad en la de mayor capacidad de España, y por diversificar sus inversiones con la planta de aceites, energía renovable y el trabajo conjunto con la cooperativa francesa Tereos para el refinado de azúcar bruto de caña en Olmedo y la comercialización directa de azúcar en España.

Entre otros documentos, el libro recoge la primera relación de cultivadores que se suscribieron a la azucarera, las biografías de los cinco presidentes que ha tenido Acor (Adolfo Sánchez, Fausto Morales, Carlos Rico, Justino Medrano y Jesús Posadas), distintas fotografías históricas y la relación de todos los integrantes de las juntas rectoras, entre otros datos de interés.

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