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miércoles, marzo 22, 2023
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La rusticidad del girasol salva al cultivo en el año más difícil

La rusticidad que está siempre en el ADN del girasol es este año una virtud mayor de lo habitual. El cultivo apunta a una campaña mejor de lo que se esperaba en Castilla y León en el momento de la sementera. Ha capeado con dignidad la escasez de agua. “Ha aguantado más de lo que se pensaba”, resume Carlos Blanco, de Koipesol

Alguna parcela, sobre todo en el centro de la comunidad, ha sufrido para llegar a la maduración, pero tiene un aspecto “aceptable”. Las parcelas de Valladolid y Tierra de Campos son las peores. En el norte de Burgos, Soria, Segovia y en parte de Salamanca hay buena pipa, según el experto de Koipesol. Las lluvias de julio evitaron el desastre.

Las recientes tormentas le han llegado tarde, a juicio de Urcacyl. Y hay más superficie, pero la producción no será muy grande. Se llenará un poco más la pipa, aunque la cabeza ya no puede incrementar el tamaño. La recogida suele ser de mediados de septiembre a la mitad de octubre.

La incógnita, hasta que se generalice la cosecha en estos días, es cuál será la media en grasa. Es muy posible que sea algo más baja de lo habitual debido a la meteorología adversa que ha soportado la planta.

José Luis Sainz, coordinador comercial de Euralis en Iberia Norte, coincide en que hasta que las cosechadoras estén en el tajo es difícil hacer balance. Cree que la cosecha se retrasará algo porque las siembras fueron tardías y, además, dependerá del tiempo que haga. Las últimas tormentas humedecen el capítulo de la planta y eso lo demora todo hasta que seque bien.

La campaña es “irregular” para Sainz, ya que hay “de todo: girasoles buenos y otros malos en la misma zona. Es todo muy dispar”. Un año envidioso. En Soria, para el técnico de Euralis, está “espectacular” por las buenas condiciones de siembra que hubo y la humedad para el remate. Peor está en Valladolid y Palencia, a su juicio. El agua ha sido vital para lo bueno y lo malo. En Valdestillas ha habido parcelas que solo han dado 370 kilos, después de la mala nascencia, el pedriso y el trabjo de los pájaros a última hora.

En León se ha salvado la mayor parte con los tres riegos suministrados, hasta tal punto de que será uno de los pocos cultivos que libran en la campaña. Se ha cosechado algo ya en Zamora, Palencia y Valladolid. El precio, tras bajar quince o veinte euros, ronda los 311 euros por tonelada de pipa.

 

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