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jueves, diciembre 1, 2022
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Qué girasol poner y cómo sacarle rentabilidad

Mejor de lo esperado. A juicio del Servicio Agronómico y de Cultivos de ACOR, nadie esperaba que en 2017 la superficie de siembra de girasol en Castilla y León fuera a ser mayor que el año anterior. Pues creció un 10%.  Las precipitaciones  coincidieron durante el ciclo del cultivo para contrarrestar escasamente las elevadas temperaturas estivales. “Aun así la media de producción fue algo superior a la campaña anterior”, apuntan desde la cooperativa.

Para esta campaña 2018 se podría pronosticar una temporada quizá más efectiva que la pasada. Lo normal es que la sementera se prolongue hasta mediados de junio. Aquí influyen las prácticas culturales de cada zona agronómica, aunque hay quien prefiere las siembras tempranas. No quiere decir que las tardías sean malas. Cada año tiene sus porqués.

José Antonio Blanco, gerente de Semillas Blanco (Sebla) en Tordesillas, avisa de que las lluvias están viniendo muy bien para este cultivo.  Para Carlos Blanco, de Koipasol, hay “buenas sensaciones”. El ambiente en el sector ha recuperado la normalidad cuando se habla de girasol. No se parece en nada al del año pasado, cuando en estas fechas el agricultor no quería ni pensar en sembrar pipas.

Según la rotación

En cierta manera, y según qué año, el incremento de superficie de este cultivo se debe en muchas ocasiones a cuestiones rotacionales.

“Hace ya cinco o seis años que el girasol está establecido, que tiene su nicho en la agricultura de Castilla y León. Ya se cuenta con él desde el principio”, certifica Blanco. Su percepción es que el agricultor pone la pipa “para cosechar; no para solo cobrar una subvención”. Por esta razón ya emplean buenas máquinas y semillas.

Los técnicos de ACOR hacen hincapié en algunas pautas para del cultivo de girasol, aunque las haya que no son específicas para él:

  • Tener en cuenta la rotación y las condiciones hídricas, así como la analítica de tierra (los socios de Acor pueden solicitarla de manera gratuita), para establecer un programa de fertilización proporcional. Cada vez adquiere más importancia la absorción de micronutrientes por parte del cultivo como puede ser el boro, cuya carencia o bloqueo puede provocar grandes pérdidas de rendimiento.
  • La temperatura y humedad son entre otros factores los que nos indicarán, por ejemplo, el momento idóneo de siembra (fecha) así como la profundidad.
  • Sobre todo, en los primeros estadíos, hay que mantener una vigilancia del cultivo ante las plagas. Por ejemplo; el gusano de alambre (Agriotes sp.) y el gusano gris (Scotia sp.).
  • En parcelas de regadío se establecen unas dotaciones mínimas de riego de entre 1.500 y 2.000 metros cúbicos por hectárea (150-200 litros por metro cuadrado).
  • Podríamos resumir en tres los momentos en los que no debe faltar la aplicación: aparición botón floral, días previos a la floración y al final de floración. Es aconsejable no realizar los riegos en plena floración (sobre todo con aspersión). Pero sí debemos tener en cuenta que, en caso de coincidir esta fase con temperaturas muy elevadas, es conveniente regar a fin de evitar pérdidas por estrés hídrico o necrosis del capítulo.
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