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martes, noviembre 29, 2022
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Monitorización de cultivos: eficiencia y productividad en la palma de la mano

El control mediante sensores de suelo a distintos niveles permite mejorar el aprovechamiento del riego y los tratamientos, además de facilitar la toma de decisiones y evitar daños y pérdidas en la producción de las explotaciones

En pleno siglo XXI, con las redes de comunicación global en boca de todos y ante un mundo lleno de posibilidades, se nos presenta una más, pensada y dirigida para el agricultor actual. Desde la palma de nuestra mano y a través de un simple smartphone, el sector agro da un paso hacia adelante y se adapta a los tiempos que corren de la mano de empresas como Qampo.

Por todos es conocido que las nuevas tecnologías nos abren un gran abanico de posibilidades al facilitar la labor natural del agricultor en los cultivos, y en este caso nos permiten, además, conocer el estado de las parcelas al minuto: el aprovechamiento adecuado del riego y los tratamientos que aplicamos, detectar el estado de nuestro suelo y las necesidades de la planta o el acceso a la previsión meteorológica para nuestra zona y con todos los datos satelitales. Un sinfín de información útil para el agricultor, a través de una sencilla e intuitiva aplicación.

Para ello es necesaria la monitorización del terreno, para la que precisamos de la instalación de estaciones de suelo en campo. Unos aparatos que están principalmente compuestos por un QBIC, el dispositivo encargado de registrar y enviar todos los datos obtenidos y que se alimenta gracias a una batería y un panel solar, sin necesidad de cables y con la opción de poder instalarlo en cualquier lugar.

Pero este dispositivo no trabaja solo, ya que los datos se obtienen a través de distintos sensores, específicamente elegidos en función de las características del cultivo y la zona, por lo que es fácilmente adaptable a las necesidades de cada caso.

Con el fin de que toda la información pueda visualizarse de forma sencilla desde la aplicación, los datos precisos en tiempo real e históricos de nuestra parcela se almacenan para que el dispositivo pueda generar alarmas de aviso cuando las condiciones en el cultivo son desfavorables.

Mediante la instalación de sensores de humedad a distintas profundidades podemos saber el agua disponible para la planta según cual sea nuestro cultivo, e incluso estimar el agua de riego que perdemos y el aprovechamiento real que hacemos de este.

Por su parte, los datos de humedad del suelo y la monitorización del riego, junto con los datos ambientales, nos permiten “no solo conocer el agua presente en el suelo al minuto, sino también calcular la evapotranspiración y detectar en qué momento nuestro cultivo puede estar sufriendo estrés hídrico y así avisarnos mediante el sistema de alertas”, como nos comenta Antonio Sainz, CEO de Qampo, pudiendo tomar medidas a tiempo y evitar así daños y pérdidas.

Una utilidad que usuarios como Marta García, de Nuez de Castilla, agradecen y exprimen al máximo en sus explotaciones, en este caso de nogal, y en las que la recogida de datos ha sido clave para evaluar el estado de las nogueras; “podemos saber si va a helar al día siguiente y así poder acercarnos a poner velas y no perder la producción por el frío”.

Actualmente, el empleo de todas estas herramientas, enmarcadas en la conocida como agricultura 4.0 tiene el fin ayudar al agricultor a optimizar su cultivo, y para ello, es clave no valorar exclusivamente la obtención de datos, sino su posterior interpretación a la hora de elaborar información útil y accesible para el agricultor, lo que mejora la gestión de recursos como el riego y los insumos, además de facilitar que el cultivo se encuentre en el mejor estado en cada momento.

La aplicación de estas técnicas, denominadas de agricultura de precisión, con el empleo de la información generada a partir de los datos obtenidos por las estaciones nos ayuda, además de a reducir costes, a hacer nuestra actividad más sostenible, adecuando los tratamientos a las necesidades reales, reduciendo el consumo de agua y evitando un uso excesivo de fertilizantes y los daños que este exceso causa en los cultivos y el medio ambiente.

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