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domingo, mayo 29, 2022
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El bajo peso específico del grano lastra una cosecha de rendimientos escasos

La producción no será tan buena como se preveía en mayo ni tan desastrosa como parecía solo unas semanas atrás, pero la baja calidad media de la espiga empeora una campaña condicionada por las olas de calor y la escasez de agua. La cosecha también flojea en el norte de la región, a pesar de que la meteorología ha sido más benigna
Cada vez quedan menos incógnitas por resolver. Las cosechadoras se han lanzado en una carrera desenfrenada por las tierras de la región para poner el grano a buen recaudo lo antes posible, ante la amenaza de que el excesivo calor de estos días o una granizada inoportuna apuntillen la cosecha. Se acabaron las especulaciones. Ahora la tolva es la que dicta sentencia.

En general, la producción no es tan mala como se preveía hace solo unos días. Bien es cierto que de la euforia al pesimismo absoluto, a veces, el camino es muy corto. Y eso es lo que ha ocurrido. A comienzos de mayo se preveía una cosecha récord, y poco después había quien vaticinaba el desastre. Los remolques han puesto cordura al dejar las cosas en su sitio. La de 2015 será una siega, en producción, normal tirando a mala. Ni tanto ni tan calvo. No hay catástrofe.

El panorama empeora si nos fijamos en la calidad, un parámetro que resulta fundamental a la hora de fijar precios. Los calores que agostaron el cereal en el momento de granar impidieron que las espigas se llenaran como desea el agricultor. Los primeros datos que manejan en Urcacyl hablan de medias en el peso específico para las cebadas de Castilla y León que rondan entre 58 y 60 kilos por hectolitro, según aclara José María Santos. Queda bastante por debajo del 65 que se considera como valor de buena calidad. Todo esto con la cautela de que aún no se han cosechado la mitad de las cebadas de Castilla y León, y de que los trigos están prácticamente sin empezar. Pero la tendencia no deja mucho margen a la mejora.

En el norte, poco mejor

Las expectativas estaban puestas en que las lluvias caídas la semana pasada sirvieran para incrementar el montón de grano. La esperanza es lo último que se pierde, pero la fuerte subida de temperaturas que ha seguido a las precipitaciones ha mitigado el posible efecto reparador de la lluvia. Ni los trigos más tardíos del norte de la comunidad se beneficiarán en exceso de la humedad inesperada de finales de junio. Una pista; en Treviño (Burgos) las cebadas están dando ahora sobre 4.500 kilos por hectárea. En un año bueno se acercan a los 8.000 kilos. Allí, el martes pasado, se superaron los 40 grados.

Cerca, en las tierras que van de la Bureba a Miranda de Ebro, el panorama no pinta mejor. Apenas han comenzado una cosecha que se generalizará en la segunda semana de julio, pero en un territorio acostumbrado a soberbias producciones pintan bastos. Las cebadas andarán por los 2.000 kilos según los cálculos de del departamento técnico de Bureba Ebro, que dirige Javier Álvarez.

Así es complicado alcanzar buena calidad. “Cuando el grano está ganando peso específico llega un día de fuerte calor, de manera que la planta sufre un fuerte estrés. Se ve obligada a utilizar el agua para garantizar su supervivencia en vez de para llenar el grano”, explica el técnico de Urcacyl.

¿Algo bueno? Sí, que Europa no es ajena a la calorina. En este escenario, parece que la que se anunciaba como enorme cosecha europea ya no lo será tanto. Y, aunque en el mercado apenas hay operaciones en estos momentos, los precios han repuntado estos últimos días. A pesar de todo, todavía pueden pasar muchas cosas en un ámbito en el que los mercados de futuros tienen mucho que decir. “Las colzas también están subiendo. Esperemos que vaya todo unido: el precio de la proteína y el del cereal”, confía Armando Caballero, el presidente de Cocetra; la cooperativa vallisoletana radicada en Castrejón de Trabancos.

En el sur de Valladolid se ha segado prácticamente la mitad, con unas producciones acordes “a lo que se esperaba”, tal como indica Caballero. 1.700 kilos en las cebadas y en torno a los 2.500 para el trigo de los secanos. El fuerte calor ha igualado el desarrollo de ambos cereales, así que los agricultores se afanan en llevar la ganancia al granero lo antes posible. “Hay de todo, pero nada de bueno”, sentencia el presidente de Cocetra.

La sorpresa en estas comarcas ha venido de la mano de la calidad, por encima de lo esperado. Especialmente los trigos, que están dejando pesos específicos de 76 y 77. En la cebada varía más. La de seis carreras anda por 58, mientras que la de dos ronda entre 62 y 63 kilos por hectolitro.

En León, muy diverso

En Leonesa Astur de Piensos (Lesa) recién comienzan la campaña. La perspectiva para el cereal leonés es que la producción en los regadíos no sea mala, aunque sí inferior a la media de las últimas campañas. En el secano, las mejores cebadas han arrojado pesos específicos de 66. De todas formas, a estas alturas de la campaña es muy pronto para sacar conclusiones generales. “Hay muchas diferencias entre unas zonas y otras”, razona el técnico de Lesa Luis de Juan.

Han iniciado la siega en los campos de multiplicación, de los que obtienen semilla para 2016. Han recogido cebada en Tordesillas (Valladolid) con 2.500 kilos por hectárea, y de 4.000 kilos en Valderas (León). El peso específico, sobre 61. Una cebada de regadío en Castil de Vela (Tierra de Campos palentina) ha dado 5.200 kilos.

Odra Pisuerga

En la comarca de Odra-Pisuerga, en el oeste de la provincia de Burgos, solo se ha empezado a recoger la cebada, con unos rendimientos medios de 3.000 kilos por hectárea. El peso específico de lo recogido hasta la fecha está entre 58 y 60 kilos por hectolitro, frente a los 62 del año pasado, como recuerda Cecilio Santiago, gerente del grupo cooperativo Odarpi.

Este menor rendimiento y calidad es el efecto combinado de los fuertes calores de mayo y de la falta de humedad, puesto que el agua de principios de junio ya no sirvió para nada en la zona de actuación de Odarpi, que se extiende hasta la vega del río Valdavia, ya en la provincia de Palencia. El trigo no ha empezado a recogerse, pero también se esperan calidades bajas.

El panorama es bien diferente en el norte de Palencia, donde aún predominan los tonos verdosos en los trigos y las cebadas tardías. En Herrera de Pisuerga son muy pocos los agricultores que se han animado a cosechar la cebada y se espera que la campaña se generalice durante este fin de semana, con un peso específico que se sitúa en 60, como mucho. Esa actividad, sin embargo, no se inicia todavía en Aguilar de Campoo, donde la altura se deja notar en la maduración del grano.

En cuanto a los trigos, para los que aún falta bastante, esa medida se situará entre los 70 y los 72. Así lo prevé Iban Díez, de la cooperativa Agropal, que se felicita de que el agua caída en la segunda quincena de junio haya llegado a tiempo para salvar al trigo. Su cosecha se iniciará a finales de julio, ligeramente adelantada, con una planta que madura a marchas forzadas merced a las altas temperaturas. La mayoría de los agricultores locales firmaría tranquilamente obtener 2.500 kilos por hectárea.

Remolacha

La remolacha camina con paso firme en Castilla y León. Si las condiciones climáticas siguen siendo favorables, la campaña no distará mucho de la excelente que fue ya la del año pasado.

El servicio agronómico y de cultivos de ACOR constata un desarrollo radicular muy bueno, y que el estado sanitario de la planta es el adecuado sin que hayan aparecido plagas ni enfermedades generalizadas. A pesar de todo, desde ACOR recomiendan a los agricultores que vigilen sus tierras ante la posible aparición, en los próximos días, de las habituales plagas (pulgón, gusanos de hoja), y enfermedades (oídio, cercospora y otras).

La aplicación de los tratamientos pertinentes al primer síntoma de afección permite que el cultivo mantenga el potencial productivo. Las lluvias caídas en los últimos días han beneficiado a la remolacha, permitiendo al agricultor ahorrar riegos, aunque con la posterior subida de temperaturas este efecto se ha mitigado. En la campaña de 2015 han sido sembradas en Castilla y León unas 25.500 hectáreas de remolacha, una superficie ligeramente inferior a la de 2014.

Cultivos

Girasol

Este puede ser un buen año desde el punto de vista de la agronomía para la pipa. La sementera se hizo en buenas condiciones; en el momento y con las tierras en su tempero.

Y el agua de las tormentas caidas hace dos semanas le ha dado el empujón que precisaba la planta. Ahora, el calor y el sol hacen el resto para que el girasol siga creciendo. Un tiempo hecho a medida de la oleaginosa.

Forraje

Ya se ha segado el forraje de secano en Aguilar de Campoo, sobre todo veza y prado, y no habrá un segundo corte; con todo lo sucedido este año, el agricultor se puede dar por satisfecho con haber obtenido unos resultados bastante dignos, como señala Díez. La alfalfa de regadío, que está también presente en algunas parcelas de esta zona palentina, aún no se ha recogido.

La comarca está viendo nacer las plantas de patata destinadas a siembra, con buen aspecto. Los productores están extendiendo los tubos para el primer riego.


Colza

La colza presenta un buen estado en toda la geografía regional, tanto en secano como en regadío. Los rendimientos en secano se situarán en torno a los 2.000 kilos por hectárea, lo que permitirá a los productores salvar los muebles. Sobre todo, porque los precios se mantienen por encima de los 375 euros por tonelada gracias a una demanda que no decae y como consecuencia de la crisis política en Ucrania.

Todo ello en pleno idilio del campo de Castilla y León con esta oleaginosa, cuya superficie de cultivo supera las 26.000 hectáreas, según datos hechos públicos por la Consejería de Agricultura y Ganadería.

Por otra parte, en contra de la mayoría de las previsiones, el maíz podría apenas perder superficie esta campaña. El cultivo se sembró sin prisas, en su momento, con la tierra en buenas condiciones; y ahora presenta un buen aspecto general, sin incidencias sanitarias reseñables. Las lluvias de finales de junio le vinieron muy bien aunque los calores de los últimos días han hecho necesarios los riegos.

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