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domingo, mayo 29, 2022
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El consumo de fertilizantes se acerca a niveles anteriores a la crisis

El abonado crece el 2,66% en el último año y se aproxima a cifras anteriores a 2008. Desde el sector se ofrecen diferentes pautas para una fertilización eficiente, que permita sacar todo el partido a esta inversión. Recuerda la importancia de conocer el suelo. Castilla y León ha sido el principal consumidor de fertilizantes en el último año, con un incremento del 2,66% que acerca las cifras a los niveles anteriores a 2008.

Según los datos ofrecidos por la Asociación Nacional de Fabricantes de Fertilizantes de España (ANFFE), en el periodo comprendido entre julio de 2013 y junio de 2014 el consumo de abonos superó ampliamente los 1,2 millones de toneladas. De esa cantidad, los consumos principales corresponden a los abonos nitrogenados, con 619.039 toneladas, y a los complejos, con 622.949.

El incremento en la fertilización se aprecia al atender a los elementos empleados en la elaboración del producto. De este modo, el campo de la comunidad consumió 246.586 toneladas de nitrógeno, lo que supuso un crecimiento del 2,25%. Los fosfatados también crecieron en ese periodo, con 113.148 toneladas de P2O5, un 6,75% más, mientras que los abonos potásicos disminuyeron alfo más del 2%, con 68.697 toneladas de K2O aplicadas en las parcelas de Castilla y León. Globalmente, el consumo de estos tres elementos ha crecido el mencionado 2,66%.
En opinión de Paloma Pérez, secretaria general de ANFFE, el consumo de fertilizantes “se va recuperando gracias a que el agricultor retoma los hábitos de fertilización basada en las necesidades del cultivo”.
Uno de los más aspectos que más influyen en el abonado es el de la meteorología, ya que durante los años secos se registra una cierta contención a la hora de emplear los fertilizantes. De este modo, las aguas caídas en las últimas fechas son un indicio de que este año también será positivo para el abonado y para el conjunto de la agricultura, como apunta Pérez.
Desde el sector se sigue recomendando al agricultor que adopte cuantas medidas sean necesarias para garantizar una fertilización eficiente. Un ejemplo son las pautas ofrecidas por la ‘Guía de buenas prácticas agroambientales’ elaborada por el Grupo Fertiberia y que se sintetiza a continuación:
1. CONOZCA EL SUELO: ANALÍCELO
El suelo es el medio del que los cultivos extraen el agua y los nutrientes. La fertilidad del suelo es la capacidad que tiene para suministrar los nutrientes que los cultivos necesitan y esta depende, no solo de los contenidos en nutrientes asimilables, sino del clima, de la genética de la planta, del momento de su desarrollo, de las propiedades físicas, topográficas y de la biología del propio suelo.
El conocimiento del suelo desde el punto de vista físico, químico y biológico es el primer paso para llevar a cabo una correcta fertilización. Si se trata de explotación con riego también debe analizarse el agua.
El análisis físico y químico del suelo, junto con las características climáticas, nos indican la capacidad para facilitar los nutrientes asimilables en cada momento del desarrollo de los cultivos y, en consecuencia, nos informa sobre los nutrientes complementarios necesarios que se deben añadir con los fertilizantes.

2. APLIQUE TODOS LOS NUTRIENTES NECESARIOS EN LOS MOMENTOS ADECUADOS

La fertilización tiene como objetivo mantener en el suelo un contenido adecuado de elementos minerales, en condiciones de asimilabilidad, para que la planta pueda absorberlos en el momento preciso y en las cantidades necesarias.
Los cultivos tienen necesidades nutricionales a lo largo de todo su desarrollo y, en algunos momentos, son especialmente intensas. Los cultivos necesitan N, P y K al inicio de su desarrollo y, por ello, los abonos complejos NPK deben aplicarse en sementera.

Para completar la nutrición de los cultivos en los momentos de máxima necesidad, claves para el desarrollo, se aplican fertilizantes nitrogenados de cobertera.

Solo con un balance equilibrado de nutrientes se pueden obtener los mayores rendimientos y cosechas de calidad.

3. UTILICE EL FERTILIZANTE MÁS ADECUADO, EN LAS DOSIS NECESARIAS, EN EL MOMENTO Y FORMA PRECISOS

Una recomendación de fertilización, elaborada a partir de los análisis de suelo, vegetal y agua, debe indicar:
– La dosis adecuada de N, P, K, nutrientes secundarios y micronutrientes.

– El fertilizante más adecuado en cuanto al equilibrio N, P, K, nutrientes secundarios y micronutrientes y en lo que respecta a la forma en que se encuentran los nutrientes.
– Los momentos y dosis en que deben aplicarse los fertilizantes de fondo y los de cobertera.
Es muy importante respetar la forma de aplicación y los códigos de buenas prácticas en la aplicación de fertilizantes para evitar pérdidas por lavado y volatilización.
4. HAGA USO DE TODAS LAS FUENTES DE NUTRIENTES DISPONIBLES EN LA EXPLOTACIÓN
La materia orgánica disponible en la explotación debe utilizarse para mejorar la estructura del suelo y como fuente de nutrientes, y sus contenidos deben deducirse en el cálculo de las necesidades totales del cultivo. Para aplicar la materia orgánica debe tenerse en cuenta:
– La cantidad de materia orgánica disponible y su contenido en nutrientes y en otros elementos no deseables.
– La capacidad del suelo para asimilar la materia orgánica y los límites establecidos por las normativas en vigor en cada zona.
– La necesidad de aplicarla con la maquinaria adecuada y en las condiciones climatológicas idóneas.
En explotaciones de regadío se deben tener en cuenta los nutrientes presentes en el agua.

5. FERTILICE CON ABONOS MINERALES CON LA MEJOR CALIDAD FÍSICA Y QUÍMICA

Fertilice con abonos minerales fabricados con las mejores materias primas y utilizando los más novedosos procesos industriales, ya que esto contribuye a la calidad del producto. Asegúrese de que han sido envasados, manipulados, almacenados y distribuidos asegurando la protección de la salud, la seguridad, la calidad y el respeto del medio ambiente.

Las características químicas de los fertilizantes están definidas por los nutrientes que contienen, su concentración y su asimilabilidad por el cultivo.

Es importante conocer la forma en que se encuentran el nitrógeno (amoniacal, nítrico, ureico), el fósforo y su solubilidad en agua y citrato amónico, y la solubilidad del potasio.

La calidad física influye de manera decisiva en el manejo, almacenamiento y conservación de los fertilizantes y, por supuesto, en la correcta y homogénea distribución en el campo.

6. DISTRIBUYA CORRECTA Y HOMOGÉNEAMENTE LOS FERTILIZANTES

Para rentabilizar la fertilización y evitar impactos medioambientales indeseables es imprescindible llevar a cabo una correcta y homogénea distribución de los abonos. Aplique fertilizantes de calidad química garantizada y homogénea.

Utilice fertilizantes con buena calidad física, de modo que lleguen a la explotación en las mejores condiciones de conservación y puedan ser distribuidos de manera homogénea.

Utilice los equipos adecuados para cada tipo de fertilizante: sólidos y líquidos y, por supuesto, para cada aplicación: enterrados, superficiales, foliares.

Regule su abonadora según las características del fertilizante, la dosis, la topografía del terreno y la presencia de cursos de agua.

7. CONTROLE EL ESTADO NUTRICIONAL DEL CULTIVO A LO LARGO DEL CICLO

La detección de problemas nutricionales en el cultivo permite la toma de acciones correctoras inmediatas. Existen diferentes métodos para determinar la carencia en uno o varios nutrientes como la observación visual, los medidores de clorofila y sobre todo los análisis del tejido vegetal.

Los análisis de hoja o savia detectan problemas nutricionales, incluso antes de que se manifiesten de manera visible, lo que permite una corrección inmediata de la fertilización. Las condiciones climatológicas afectan de manera decisiva al desarrollo del cultivo, a su potencial rendimiento y a su calidad. La observación o predicción de la climatología es un factor determinante del potencial del cultivo y, por lo tanto, debe inducir a reorientar el plan de fertilización para intensificarlo, disminuirlo y decidir el momento del abonado.

8. FERTILICE CONSIDERANDO QUE…

La fertilización racional produce mayores cosechas y de mejor calidad, es económicamente rentable y mejora la fertilidad del suelo. En consecuencia: calcule el rendimiento óptimo económico de su explotación, que es el punto en el que el rendimiento que se obtiene de la cosecha compensa el gasto en fertilizantes. El suelo es el mayor activo de los agricultores y puede conservarse e incluso mejorarse utilizando las prácticas agrícolas adecuadas.

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