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miércoles, septiembre 28, 2022
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El cultivo legal de adormidera hace que la región sea una referencia mundial

La amapola, que se utiliza para productos farmacéuticos, requiere una autorización oficial para que sea posible hacer la siembra.

Alcaliber es la única empresa que puede facilitar la semilla, además de controlar la cosecha y comprar la producción

El campo castellanoleonés, que en invierno y verano apenas goza de diversidad en el colorido, se viste con más gracia en otras épocas. Hay cultivos como la colza que llenan el paisaje de hermosura en la primavera. También existen algunas fincas repletas de amapolas que, en el momento de la floración, derrotan al indiferente. Pero el atractivo no está solo en lo visual; el interés incide además en los aspectos agronómicos y en la rentabilidad que suponen estos cultivos.

España es el segundo productor mundial de opio legal, tras Australia, aunque apenas hay interés en difundir mucho las particularidades de esta siembra. Castilla y León es una de las principales regiones españolas productoras, donde florece de manera que es imposible que pase inadvertida. El año pasado fueron 13.000 hectáreas las sembradas en el Estado, por las 19.500 hectáreas australianas. Fueron en 2017 un total de 356 agricultores quienes la cultivaron frente a los 313 de la campaña anterior.

El opio y la paja de adormidera -Papaver somniferum, nombre científico de la planta- son las partes de las que se obtienen alcaloides como la morfina, la tebaína y la codeína. Son todos ellas las sustancias que se emplean en la industria farmacéutica bajo estrictos controles que hacen imposible su cultivo, obtención y manipulación sin rigurosos controles e imprescindibles autorizaciones. Es precisamente este celo el que hace que la amapola real pueda ser un cultivo interesante para la economía del agricultor.

Buena rotación

La evidente realidad para quien observe el campo de manera habitual es que las plantaciones de adormidera se están haciendo poco a poco con un hueco mayor en los campos de la región. La agricultura sigue siendo imprescindible; los hombres y mujeres que tienen en el campo su medio de vida hacen todo lo posible por continuar con la actividad a la que han dedicado tanto, tal y como hicieron ya antes sus antepasados.

La amapola es un cultivo alternativo a los tradicionales, que es una opción a otros que menguan interés en algunas zonas como pueden ser la remolacha o el cereal. Las alternativas parecerán difíciles y no exentas de riesgos difíciles, pero siempre hay algún camino que abre un rayo de luz para los pioneros y más atrevidos.

Algunas cooperativas, con el interés de prestar un óptimo servicio a sus asociados, muestran estos caminos. Es el caso, por ejemplo, de Bureba Ebro. El año pasado incluyó la adormidera en sus campos de ensayos de cultivos alternativos junto a otros como alverjones, alholvas, habines, veza y más. Ya hace más de diez años que algunos se atrevieron a probar suerte con la adormidera en sus tierras que rodean Miranda de Ebro. La Bureba es una de las regiones castellanoleonesas en la que el cultivo ha ganado terreno poco a poco desde entonces.

En la pedanía de Suzana, un agricultor  probó fortuna con dos hectáreas ya en 2006. Tres campañas más tarde había ampliado a las 18 hectáreas de adormidera, una planta con un aprovechamiento casi exclusivo de carácter farmacéutico con Alcaliber debido a las especiales características de este cultivo no mayoritario.

En general no ven en el opio la panacea para asegurar grandes ingresos en su explotación, pero sí consideran que se trata de una buena alternativa para hacer rotación de cultivos, como complemento. Rotar con amapola trae consigo una mejora en los resultados de las siguientes campañas. Sembrar siempre igual supone extraer de la tierra los mismos nutrientes, por lo que es conveniente alternar con girasol, guisantes, vezas, etc.

Por similares motivos, los monocultivos de opio están descartados. En estas parcelas del norte burgalés hay quienes hacen rotaciones con alubias, adormidera, cebada y trigo. Así limpian las fincas de malas hierbas y también extraen distintos nutrientes del terreno, de manera que no agotan la tierra. Eliminan las hierbas adventicias que, por ejemplo en cereales, cuesta matarlas. Y en otros sembrados resulta más fácil. Las avenas resultan más difíciles de quitar en el trigo porque son de la misma familia, pero con otras variedades todo es más sencillo. En la adormidera la dificultad está en erradicar las amapolas silvestres.

Como el cereal

El cultivo de las plantas de opio tiene mucha similitud con el del cereal; no exige ninguna maquinaria específica ni es necesaria una precisión superior a la del trigo o la cebada. Es un cultivo relativamente cómodo para el agricultor ya ducho en el oficio. En el entorno de Miranda de Ebro se siembra habitualmente entre mediados de febrero y marzo con unas labores de preparación del terreno previas similares a las propias del cereal.

Precisa un tratamiento herbicida, y después un abonado normal o incluso menor. Se aplica un fungicida y a esperar a la cosecha, aunque si hay posteriores problemas de malas hierbas es necesario suministrar otro tratamiento. La recolección suele ser allí habitualmente desde el 25 de julio hasta el 15 de agosto. La fecha de la cosecha depende de las zonas, aunque si en mayo o después se producen intensas lluvias es muy posible que se retrasen los trabajos finales.

Las máquinas cosechadoras son las mismas que recogen el grano del cereal. A pesar de todo la empresa tiene unos cortes específicos, de manera que Alcaliber contrata las cosechadoras por la zona y les pone su peine específico. La simiente no se comercializa al público como sucede con el resto de plantas, de manera que también es quien se la facilita a los agricultores; que así deducen la simiente y la cosecha de sus gastos de producción.

Mucha exportación

El consumo mundial de opioides (medicamentos derivados del opio que alivian el dolor) se ha triplicado. Los países en los que vive aproximadamente el 17% de la población mundial (Estados Unidos, Canadá, Europa occidental, Australia y Nueva Zelanda) son los que consumen más del 90% de la morfina.

A principios de los años 70 del siglo pasado se creó Alcaliber. Esta es la empresa que controla el mercado en España. Es el monopolio que se encarga de todo el proceso que incluye la siembra -el suministro de la simiente-, cosecha y elaboración de la materia prima que después suministra a los laboratorios farmacéuticos. De la fábrica de Alcaliber en Toledo, según los datos que difunden en su web, procede el 27% de la producción mundial de morfina y el 18% de tebaína. Exporta a cerca de 70 países.

Cada paso está regulado y vigilado por la Administración. El Ministerio de Agricultura es quien permite que un agricultor plante opio o no.

Todo bajo vigilancia

La vigilancia se extrema hasta el punto de que los agricultores deben contar con la autorización necesaria de los ministerios correspondientes para cultivar la amapola. Tanto las parcelas como las instalaciones en las que se manipulan los estupefacientes pueden ser custodiados por la Guardia Civil y la Policía Nacional, y en algunos casos por seguridad privada.

Por motivos de seguridad resulta casi inviable para alguien ajeno al entorno agrario obtener información oficial respecto a las tareas de protección y a la ubicación de las plantaciones. Una barrera que no impide al agricultor conseguir el permiso que busca.

Solo con aprovechamiento industrial

A pesar de todo, la variedad que se siembra y recoge en España es la conocida como ‘nigrum’, cuya utilización resulta casi imposible para fines de carácter ilegal. La extracción de morfina y otros alcaloides debe llevarse a cabo con exclusivos tratamientos de tipo industrial. Esta circunstancia hace imposible que un particular, incluso con conocimientos técnicos y científicos, pueda recoger la planta por su cuenta y obtener de ella alguna droga.

Solo podría, en el mejor de los casos, obtener materia en determinadas circunstancias para hacer una infusión. Este brebaje puede ocasionar diarreas, vómitos y malestar general. En otros lugares como Afganistán, Irán, Pakistán y otros se cultiva de manera ilegal, donde también se producen intoxicaciones. Según la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, España cultiva una variedad rica en la tebaína -alcaloide a partir del cual se sintetizan varios fármacos analgésicos- que ha aumentado su superficie en un 62,5% en solo un año.

Para el agricultor se trata de un cultivo alternativo atractivo, debido a las facilidades que le da la empresa que le suministra y compra. Tampoco hay que olvidar las ayudas de la PAC y que el productor cuenta en todo momento con el apoyo del Estado.

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