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jueves, diciembre 1, 2022
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Los frutales en el Bierzo implican una inversión inicial de hasta 30.000 euros

Castilla y León no es una comunidad autónoma que destaque respecto al resto por los cultivos de árboles que producen fruto, pero sí cuenta con comarcas en las que es una actividad agrícola relevante. Y que dan frutas de gran calidad. 17.669 hectáreas se dedicaron de manera oficial el año pasado a esta actividad.

El castaño (4.514 hectáreas), manzano, almendro, cerezo y guindo, nogal y peral fueron los frutales con mayor terreno, todos por encima del millar de hectáreas. Peral, higuera, pistacho, ciruelo, melocotonero y nectarinas, membrillero, avellano y albaricoquero completan la lista de los más abundantes.

El Bierzo (León) tiene casi 400 hectáreas en producción de pera conferencia y en manzana reineta están en 100 hectáreas productivas. En cuanto a castaña, la superficie ronda 19.000 hectáreas, mientras que de cereza hay aproximadamente otras 200. La repercusión económica para la zona es “muy importante, ya que el volumen económico que representa para el Bierzo supone actualmente ser la primera industria de la zona”, según apuntan desde la gestión de las marcas de garantía que acreditan la pera conferencia, cereza, manzana reineta y castaña.

La comercialización de estos productos bercianos es diferente según el producto: manzana en el norte y centro de España; envasada y mayoritariamente para fresco. La pera abarca todo el mercado nacional, y también en fresco mayoritariamente. La castaña se comercializa en norte, centro y este de España, y se exporta a Italia y Francia principalmente. Lo habitual es que se comercialice a granel. El de la cereza tiene un mercado más cercano: Galicia, Asturias, Castilla y León y Madrid.

Los cuidados de los frutales dependen de la especie o variedad, “pero son los mismos que este tipo de plantaciones tienen en cualquier otra zona de España, con la ventaja de que en el Bierzo, por sus condiciones climáticas y de suelo facilitan una menor presencia de plagas y mayor disponibilidad de agua”, apuntan los expertos bercianos.

Para Castilla y León son “una muy buena alternativa agrícola en aquellas zonas donde por condiciones climáticas y de suelo se puedan producir”, defienden en el Bierzo respecto a la viabilidad de los cultivos de fruticultura.

Juan José Gandía, presidente de la asociación de productores de manzana Reineta del Valle de las Caderechas, opina que los frutales serían una opción agrícola “si somos capaces de valorar los productos de cercanía y reconocer la labor del fruticultor local” en la conservación del paisaje y la naturaleza, porque económicamente siempre habrá productos más baratos por su forma de producirlos en grandes fincas o en otros países con menos condicionantes.

Cerezas del Valle de Caderechas.

Para esto considera muy importante la labor de la administración, promocionando estos productos y apoyando también a los productores”. En el Valle de las Caderechas (Burgos) se recoge la producción de la marca de garantía Cereza del Valle de las Caderechas, bajo la que cultivan unas 50 hectáreas entre 25 socios de los municipios de Salas de Bureba, Aguas Cándidas, Rucandio, Cantabrana y Oña. Para la manzana Reineta del Valle de las Caderechas, los datos son similares pero con catorce socios, según informa Gandía.

La inversión en las plantaciones bercianas es elevada. Se sitúa entre 20.000 y 30.000 euros por hectárea. La entrada en producción es a partir de los cuatro años en pera, manzana y cereza, y un poco más en castaño. Respecto a cuándo se comienza a rentabilizar, hablaríamos de un plazo medio de entre siete y diez años.

Un cerezo, en la Bureba, hasta los cinco años no produce lo suficiente como para que los ingresos superen a los gastos. Así, la inversión inicial es bastante fuerte en maquinaria, almacenes, plantación y mano de obra. Oscila entre 10.000 y 15.000 euros por cada hectárea.

Las figuras de calidad, como las que poseen en el Bierzo y Caderechas les diferencian en el mercado, certifican el origen y la forma de producir, hacen que la fruta sea más visible ante los consumidores y que haya más unión entre los productores, porque todos defienden lo mismo.

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