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viernes, diciembre 2, 2022
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Claves de la mecanización en el arranque de la patata

Diferentes recomendaciones para inclinarse por un sistema u otro y tratar bien al tubérculo. Algunas cosechadoras realizan el proceso completo de arranque, limpieza y selección

Luis Márquez, Presidente de Aenor/CTN 68 Tractores y maquinaria agrícola

Durante el II Encuentro Nacional de la Patata, celebrado recientemente, tuvimos ocasión de analizar la mecanización en el arranque de la patata. Desde el punto de vista económico, debemos tener en cuenta que arrancar patatas a mano requiere de 14 a 17 jornales por hectárea; a este arranque sigue el amontonado, que demanda 2-3 personas por tonelada, y la carga manual a razón de 1-2 horas por persona y tonelada.

Con un arado patatero se necesita de 4 a 12 horas por hectárea, seguido de 40 a 170 horas (en función de la producción) para la recogida.

Con una arrancadora-hileradora la capacidad de trabajo es de 0,2 a 0,3 personas por hectárea. A partir del cordón de patatas la recogida y la carga exige 10 horas.

Mientras tanto, con cosechadoras de una línea la capacidad de trabajo puede ser de 4 horas por hectárea y necesita 3 ó 4 personas como mano de obra auxiliar en la mesa de selección. La cosechadora de dos líneas aumenta la capacidad de trabajo hasta 2 horas y necesita 4 personas en la mesa de selección, aunque esto dependerá del grado de limpieza que se consiga por medios mecánicos. En la mesa de selección una persona puede controlar 150 tubérculos por minuto (0,75-0,80 t/h), la mitad de los que podría controlar en un almacén.

Previsión de costes

Es importante hacer una previsión de costes de utilización y para ello se recomienda recurrir a las hojas de cálculo que ofrece la Plataforma del Conocimiento del ministerio (www.magrama.gob.es), en su apartado de ‘Tecnologías Probadas – Maquinaria Agrícola’, adaptando las hipótesis de cálculo a la situación particular del usuario. La utilización de máquinas en común permite reducir los costes financieros.

Evitar daños a la patata

Las máquinas deben trabajar conforme a las recomendaciones del fabricante para conseguir patata limpia y sin daños. Se recomienda:

-Ajustar las anchuras de vía de tractores y máquinas para que coincidan con las interlíneas del cultivo.

-No cosechar con temperaturas del tubérculo de menos de 10 ºC.

-Trabajar a una velocidad de avance que la que se produzca una buena separación de tierra.

-Evitar que los tubérculos salten. Las patatas sueltas o en pequeñas cantidades no deben caer a alturas superiores a 25 cm. La caída debe ser sobre superficies blandas o sobre otras patatas.

Un sector sujeto a cambios

Los cambios en la maquinaria para el arranque y la recogida han sido importantes como consecuencia de que la patata ha pasado de ser un alimento que se comercializaba ‘revuelto con la tierra’ a ponerlo en las estanterías de los supermercados como si se tratara de una fruta.

Hay que considerar los factores que inciden en el proceso y en la maquinaria que se puede utilizar en la recolección, como el tamaño y la forma de las patatas o la agrupación con la que se encuentran en el suelo. Consideramos a los suelos sueltos y sin piedras como los más adecuados para la patata desde el punto de vista mecánico, pero la tecnología puede cambiar la situación, siempre que sea rentable su puesta en práctica.

Antes del arranque

Antes de realizar el arranque se procede a eliminar la parte aérea de las plantas. La opción más utilizada es la combinación de medios mecánicos y químicos; el primero, realizado con una desbrozadora a 15 – 20 centímetros por encima de la superficie del suelo, que actúa como proceso de “rotura”, completado con una aplicación química utilizando un desfoliante.

Cuando la vegetación está muy verde, se recomiendan dos aplicaciones sucesivas de desfoliante. Durante muchos años la recolección de la patata se ha realizado con máquinas arrancadoras del tipo arrastrado, si bien en la actualidad la oferta comercial se completa con cosechadoras que realizan el proceso completo de arranque, limpieza y selección.

Rejas arrancadoras

Se intenta que los tubérculos se formen en el interior de un “tubo” de sección elíptica con 26 cm de anchura y 10 de altura, en el centro de un caballón con una sección de 500 cm2.

En estas circunstancias, sobre la base de suelo seco, la cantidad de tierra que entra en la máquina en el comienzo del proceso de arranque varía en función de la profundidad de la reja. La adaptación de la reja a la forma del caballón y a la posición de las patatas puede reducir el contenido de tierra que entre en la máquina.

Hay que tener en cuenta que, con producción de patata de 30 t/ha, la cantidad de tierra recogida llegaría a ser, haciéndolo muy bien, más de 20 veces la cosecha, y posteriormente habrá que separarla.

Las rejas, que cortan el caballón por debajo del lugar que ocupan las patatas, pueden ser: de tipo triangular, con una parte central que en ocasiones llevan un refuerzo con el aspecto de un formón; doble, con salientes en los costados y redondeada, o abierta, en el centro; y plana, formada por elementos independientes cada uno con su pequeña punta qua ayuda a la penetración en el suelo.

Las de doble reja parece que ayudan mejor a que el caballón entre sin romperse en la máquina, ya que la tierra recibe presión de los costados hacia el centro. Las rejas triangulares pueden comportarse bien en suelos fuertes, cuando se intenta conseguir que estalle el caballón lo antes posible.Para ayudar a la reja en el proceso de arranque es frecuente que se utilice sobre el caballón un rodillo en forma de diábolo, que aprieta la tierra e impide que el caballón se deshaga antes de entrar en la máquina.

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