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sábado, mayo 28, 2022
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El mercado impone el control más estricto de enfermedades en la patata

El exceso de oferta y la competencia foránea propician que solo quien atiende los cada vez más exigentes requerimientos del consumidor es capaz de dar salida a la cosecha. Un tratamiento eficaz de las patologías incide en la buena calidad final del producto
Con toda probabilidad, es la patata uno de los productos cuyo mercado se ha vuelto más exigente en los últimos años. Basta con hacer una visita a los lineales de las grandes superficies, donde se comercializa la mayor parte del tubérculo. Tamaños uniformes, piel fina y aspecto pulcro son los denominadores comunes de las bolsas que se ofertan. Y por las que el consumidor se decanta. Es el innegable poder de la imagen.

En un año en el que el cultivo promete rentabilidad, no merece la pena racanear. La calidad abre siempre la puerta del mercado. Y si, además, la producción es buena, ya no se puede pedir más. La sanidad de los patatales incide directamente en que ambos parámetros -calidad y cantidad- vayan de la mano, y hacia arriba. El productor profesional está obligado a prestar especial atención, dedicándole a este aspecto los recursos que sean necesarios.

“De momento, las actuales condiciones climatológicas secas indican un menor riesgo de enfermedades fúngicas, aunque en la patata que se cultiva en condiciones de regadío el riesgo siempre está más presente. El resto de patologías continúa como en años anteriores”, señala Ignacio Tobalina, de Bayer.

En patata, mildiu y alternaria son las enfermedades más importantes. Hay que tener en cuenta también insectos como el escarabajo, que puede causar reducciones considerables en la producción. El coste en fungicidas puede variar en función de la incidencia de las enfermedades pero suele estar entre los 150 y 200 euros por hectárea, lo que supone alrededor de un 10% de los costes de producción según los cálculos de Emilio del Campo, de BASF. En Bayer cifran este porcentaje, según el año y la patología, entre el 4 y el 8% de los gastos totales para sacar adelante el cultivo.

¿Cuáles son los mejores productos para enfermedades de patata?


Prevención

Desde BASF señalan que los tratamientos contra la alternaría pueden realizarse cuando aparecen los primeros síntomas; es conveniente el uso de fungicidas antimildiu con efecto sobre alternaría. Para controlar el escarabajo hay que aplicar insecticidas cuando aparezcan las primeras larvas, en previsión de daños mayores.

En el cultivo de la patata es trascendental que el tubérculo esté sano desde el inicio del ciclo. Es decir, que la semilla sea de una sanidad inmaculada. Hay que prestar atención sobre todo a la Rhizoctonia solani, que está presente en el suelo. La mejor manera de combatirla es con un tratamiento preventivo, ya que si se manifiesta con el cultivo en marcha tiene mala solución.

El mildiu, la alternaria y la sarna son las afecciones más comunes en los patatales ya nacidos. El mildiu (prospera con temperaturas bajas, humedad relativa alta, y se transmite por el aire) es el causante de las pérdidas económicas más significativas entre los productores.

Un hongo es el origen de la alternaría. Con ambiente frío, se muestran manchas circulares con anillos concéntricos marrones oscuros en las hojas más viejas de la planta. Ataca también a los tubérculos.

La sarna está producida por una bacteria que incide en el aspecto del producto. Las pústulas afectan a la calidad visual de la patata y, por tanto, le restan salida comercial. La sarna puede estar en el suelo durante años y transmitirse en las siembras sucesivas cada siembra. Las roturaciones y el uso abonos acidificantes ayudan a combatirla.

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