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sábado, febrero 4, 2023
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Influir en la calidad de la patata a través del abonado

“En cultivos de alto potencial productivo algunos microelementos pueden marcar la diferencia”

José Ángel Cortijo, responsable Zona Noroeste de Fertiberia

Todo parece indicar que la superficie de patata se va a incrementar este año en Castilla y León. El buen sabor de boca que dejó la última campaña hace que el profesional tenga una natural predisposición a poner más superficie. Es una ocasión para recordar que el agricultor debe analizar de forma crítica qué productos emplear en relación con este cultivo, pero también cómo y cuándo. Incluso si debería aportar elementos que en realidad la planta no necesita; será importante a la hora de analizar los costes por hectárea.
La industria de frito incrementa su demanda, con un pilar estratégico en en la celebración de contratos. Esa tendencia abre una puerta que los agricultores pueden aprovechar. Y es que cuando existe un contrato de patata nos encontramos ante una responsabilidad compartida.

El planteamiento que ya maneja la industria es el de pagar al agricultor en función de la calidad de la patata, en lugar de por el peso. Parece lógico recompensar al productor que entrega una patata con más calidad y con mayor capacidad de conservación, en reciprocidad por el mayor margen de trabajo que obtiene el industrial.
Esto nos recuerda que debemos manejar la fertilización en función del destino de la patata. Porque con el abonado influiremos tanto en la calidad de la patata como en su mayor capacidad de conservación.
En este capítulo el aspecto más importante es la variedad que plantemos, cierto, pero también es esencial acertar con la aportación de nutrientes. Y desde luego no podemos ‘sembrar’ cuatro variedades y abonar las cuatro del mismo modo.
Una herramienta muy importante en este sentido es el análisis foliar, que debe ir acompañado de una recomendación sobre el estado de la patata y sus necesidades de nutrientes.
Obviamente también es esencial conocer nuestro suelo para escoger el equilibrio más adecuado de elementos; pero no solo de los más importantes sino también prestando atención a los microelementos. En ocasiones el agricultor tiende a realizar un abonado muy importante de macronutrientes, pero en cultivos de alto potencial productivo, como el de la patata, algunos microelementos pueden marcar la diferencia.
Merece la pena recordar la ‘ley del mínimo’, según la cual el rendimiento de la cosecha está determinado por el elemento nutritivo que se encuentra en menor cantidad, mientras que un exceso en cualquier otro nutriente no puede compensar la deficiencia de ese elemento limitante. De este modo, para saber qué mínimo está condicionando mi producción debo combinar un análisis de suelo y un análisis de hoja. A partir de ahí aportaremos aquel elemento que más necesita la patata y nos anticiparemos a los problemas.
Algunas empresas que demandan patata de conservación limitan a sus proveedores la cantidad de nitrógeno por hectárea para reducir la presencia de agua en el tubérculo. Sin embargo, tengamos en cuenta que la cuestión no radica solo en el número de unidades de nitrógeno, sino en cómo y cuándo lo aplicamos. De este modo, si aportamos este elemento demasiado tarde, la planta lo absorberá a destiempo y obtendremos un tubérculo con mayor cantidad de agua, y por tanto con peor aptitud para ser conservada.
Por eso es esencial que el agricultor elija un producto que la planta pueda absorber en el momento de su aplicación: con un nitrógeno en forma nítrica aplicado en el  momento adecuado la patata tendrá mayor capacidad de conservación.
En el abonado de fondo los NPK se deben aplicar unos quince días antes de la plantación, de modo que formen parte del suelo. También es importante, como sabe el agricultor, que la mayor cantidad posible de fertilizante se encuentre allí donde va a estar la raíz de la planta.

Por cierto, si se echa abono orgánico no podemos perder de vista que debe hacerse con antelación suficiente para que esa materia se vaya incorporando y actuando con el suelo.

En cuanto a las coberteras, siempre que se pueda deberemos dividirlas lo más posible. Y teniendo en cuenta que la absorción del nitrógeno es temprana con carácter general, aunque el momento dependerá de la variedad plantada.
No podemos perder de vista, para finalizar estos breves apuntes, que en relación con el cereal las últimas lluvias han hecho que estemos en el momento ideal para la aplicación de las coberteras. De hecho, aquellos agricultores de Castilla y León que hacen una sola aplicación de cobertera tienen un escenario adecuado, con carácter general, hasta mediados del mes de marzo.

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