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sábado, mayo 28, 2022
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Donaciano Dujo: “El campo de Castilla y León se parece más a Francia que a España”

Donaciano Dujo ha renovado como presidente regional de Asaja en un periodo crucial para el debate sobre la PAC, para la relación entre agricultura y medio ambiente, en plena ‘guerra cultural’ que parece enfrentar al campo con los gustos imperantes en la ciudad

No hay pueblo de Castilla y León donde Donaciano pueda pasar inadvertido. Siempre hay un paisano que le saluda, que le felicita por su labor, que no le deja pagar el café. Es quizá la parte más agradecida del compromiso militante en favor de la agricultura y la ganadería.

Un vínculo que le obliga a recorrer 70.0000 kilómetros al año en su propio vehículo, que le lleva por los despachos y por las tierras de labor, que no le permite comer en casa. Y que le obliga a ponerse el mono después de bregar en un ministerio o en una consejería, para no apearse del tractor quizá hasta las doce de la noche.

Donaciano es la cara y la voz de Asaja Castilla y León, pero reconoce la labor de quienes hacen posible que él esté allí donde haga falta demostrar el apoyo de casi 20.000 afiliados. Se refiere al secretario regional, José Antonio Turrado, a la gerente, Nuria Ruiz, a los 150 empleados de la casa y, de forma muy especial, a su mujer, que siempre ha asumido el peso de la familia para que él tuviera las manos libres.

Lleva tantos años dando la cara que sus 54 años le parecen pocos al interlocutor. A los 17 debió hacerse cargo de la explotación familiar en Ledigos (Palencia). “Hacía las labores con el tractor cuando aún no tenía carnet de conducir”, recuerda. A los 18 se afilió a Jóvenes Agricultores, organización que cinco años después se fusionaba con CNAG y UFADE para dar lugar a Asaja Castilla y León.

Con 30 años preside la organización provincial y en el año 2000, cuando ha cumplido los 32, fallece el presidente regional, Manuel Sanz Gil. Se celebran elecciones internas y Donaciano se presenta en una candidatura en la que José Antonio Turrado figura como secretario general.

Será la candidatura más votada, y desde entonces no ha habido más elecciones, sino una dinámica de “campaña permanente” con un presidente dedicado a cumplir aquello que le piden los presidentes provinciales. Y es que Asaja funciona de forma piramidal, pero de forma diferente a otras organizaciones.

La base son las provincias y sobre ellas se sitúa Asaja regional, “pero quienes mandan son ellas”, destaca Donaciano. Los únicos instrumentos que posee son El consenso entre territorios y el Código Ético del que se dotó la organización, que permite expulsar a un miembro.

La Junta Directiva cuenta con un presidente, un secretario general y dos vocales por provincia. En el nuevo periodo existe la novedad de un vicepresidente, que siempre será uno de esos vocales. El primer vicepresidente ha sido el abulense Joaquín Antonio Pino.

El “orgullo” de una profesión

Subraya Donaciano Dujo que el agricultor y el ganadero tienen mucho de lo que estar orgullosos. Producen alimentos para la sociedad, “con una calidad y una sanidad encomiables”. Protegen el medio ambiente y generan masa crítica para un hábitat, el medio rural, sobre el que se ciernen muchas amenazas.

También hay que tener en cuenta que hace 40 años el trabajo en el campo se consideraba precario, de subsistencia, “pero podemos decir que en las tres últimas décadas ningún sector ha avanzado tanto en calidad y en tecnología”. Pone el ejemplo de que “se ha pasado de la mula al tractor guiado por GPS”. Con una mayoría de profesionales con formación, expertos en su trabajo pero al mismo tiempo con una visión de conjunto del mundo en el que viven.

“Gracias a la mejora en los rendimientos y en la calidad de la producción somos capaces de subsistir a pesar de que los precios siguen siendo los que tenían nuestros padres”, recalca Donaciano.

La clave ha estado en contar con unas explotaciones más grandes, con mayores rendimientos por hectárea y con menos gastos de personal gracias a la mecanización del sector.

“En concreto, en Castilla y León podemos presumir de que nadie obtiene más patata o remolacha por hectárea que nosotros, y que nadie obtiene más leche por animal que nosotros”, algo que cabe atribuir al grado de profesionalidad alcanzado, lo que le lleva a asegurar que el campo de Castilla y León “se parece más a Francia que a España”.

En otras regiones existen unas explotaciones pequeñas, con agricultores a tiempo parcial. “De ahí nuestra lucha por una PAC que ayude al profesional. Porque no queremos una agricultura de sofá, de ayudas”, remacha.

Texto: Ricardo Ortega

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