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miércoles, agosto 17, 2022
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El cereal se salva del desastre, pero ¿salen los números?

Los costes de producción han hecho que el agricultor necesite más kilos por hectárea para alcanzar la rentabilidad. En muchos casos las cuentas salen por los pelos, lo que condiciona el resultado de esta campaña y la preparación de la siguiente

Ricardo Ortega

El consejero Gerardo Dueñas ha presentado esta semana un balance provisional de la campaña de cereal, a pesar de que en muchas zonas el trigo aún se está empezando a cosechar.

Según los datos de la Junta, la campaña de cereal de invierno va a ser un 34% inferior a la de hace un año, que fue excelente, y un 20% menor a la media de las últimas cinco campañas.

Para la provincia de Valladolid se ofrecen unos rendimientos muy parejos para la cebada y para el trigo blando. La cebada estará en torno a los 2.949 kilos por hectárea y el trigo para pienso estará en 2.958.

Las heladas de abril se hacen notar

Acercando la lupa sobre el territorio, encontramos que el trigo de regadío va a tener una producción bastante mermada en algunos sitios, como El Carpio, al suroeste de Valladolid. Miguel Jiménez apunta provisionalmente a unos rendimientos que no llegarán a los 3.000 kilos por hectárea.

“Es posible que la razón haya estado más en las heladas de abril que en los calores de mayo y junio”, apunta.

Al mismo tiempo, las elevadas temperaturas diurnas, pero también nocturnas, “han hecho mella en la cebada y la colza de la comarca”, apunta Jiménez.

“Hay que hacer muchos números” en Palencia

3.434 kilos en el trigo blando y 3.545 en la cebada, de media, para la provincia de Palencia.

Carlos Lobejón, técnico de Agropal en el Cerrato, confirma en cebada una producción de entre los 3.200 y los 3.500 kilos en la mayor parte de los municipios. Pero ha habido producciones de 4.000. “Estamos en un año regular”, apunta.

En cebada se nota mucha diferencia en función de la variedad escogida, pero sobre todo dependiendo de la fecha de siembra y del ciclo. “La cebada más tardía se ha llevado un palo gordo”, señala.

En cuanto a la calidad, la mayor parte de la cebada está entre los 58 y los 62, “lejos del desastre que parecía”. Algunos agricultores habían dejado tiras para la valoración por los peritos de Agroseguro y al final decidieron cosecharlas también.

Los trigos están por encima de los 3.500 kilos. Incluso apunta a que el trigo está unos 300 kilos por encima de la cebada. El peso específico del trigo blando ha estado entre 71 y 72.

El trigo de regadío está entre los 6.000 y los 7.000 kilos, “dependiendo del agricultor y del tipo de suelo”.

“El año se ha salvado en la provincia”

En general, el año se ha salvado en la provincia “por la mejora que ha experimentado la agricultura en los últimos años, tanto en fertilizante y rotaciones como en las variedades empleadas”.

Lobejón admite que el año no ha sido tan malo como se esperaba, pero que ahora se debe echar cuentas y ver si salen los números.

“El problema está en el precio de los inputs”, advierte, “que nos obliga a tener más kilos por hectárea”. De forma rápida, calcula que otros años hay que cosechar 3.000 kilos para cubrir gastos, pero ese umbral ha subido este año. “Hay que hacer muchos números”, subraya.

Grandes diferencias en León

En León la diferencia entre trigo y cebada es muy evidente. La Junta habla de 3.621 kilos en el trigo blando y de 2.937 en la cebada.

En la provincia hay “de todo” y en la Valduerna ha habido noticias en cereal de secano y en cereal de regadío.

Manuel Rodríguez es presidente de la Comunidad de Regantes de la presa de la Zaya de Valle y Miñambres. Lamenta que el agricultor no ha podido regar adecuadamente el trigo, con el resultado de una mala cosecha a pesar de haber tenido costes elevados. “No hemos empezado a cosechar, pero ya sabemos que tendremos muy mal resultado”.

Si así está el de regadío, en el secano ni merece la pena entrar con la cosechadora. Algunos han dejado que el ganado entre para alimentarse.

En cuanto a la cebada, además de tener escasa producción, el peso específico, “que es por lo que te pagan”, está muy bajo.

“Muchas producciones van a estar por debajo del 50% del año pasado”, lamenta Rodríguez.

La cebada supera en 1.000 kilos al trigo en Zamora

Rendimientos de 2.949 kilos en cebada y de 1.936 en el trigo blando en la provincia de Zamora.

Genaro Rodríguez, agricultor de Tierra del Pan, está cosechando la cebada de secano y ya va viendo una bajada en los rendimientos. No han podido con el golpe de calor de mayo ni las parcelas que ha regado.

Un ejemplo está en el guisante para alimentación humana, que el año pasado dio 11.00 kilos y este año no llega a los 5.000.

El trigo de regadío le dio 8.000 kilos el año pasado y este año sería un buen resultado cosechar 5.000. “Con los últimos calores regabas y, al rato, era como si no lo hubieras hecho; así el trigo no granaba”, lamenta.

En los secanos, la cebada puede rondar las dos toneladas por hectárea, aunque es un análisis provisional.

En cuanto al trigo de secano, se puede hablar de 2.500 kilos, aunque sobre barbecho ha recogido cerca de 4.000 kilos en muchos sitios.

En ambos casos el peso específico es muy bajo.

Panorama regular en Salamanca

Según la Junta, el trigo blando ha registrado una producción media de 2.838 kilos por hectárea, mientras las cebadas han dado un poco más: 2.861.

En la Tierra de Peñaranda las cifras son algo inferiores. Rubén Bueno se levanta a las tres de la mañana para cosechar y trabaja mientras el calor se lo permite.

Está cosechando una media en cebada de 2.500 kilos, con un peso específico de 58, “cuando tenía que estar entre 62 y 63”. También ha visto cebadas con un peso específico de 55.

En la comarca otro año se estaría empezando a cosechar el trigo, pero a día de hoy ya casi se ha terminado la campaña. Hay una media de 2.000 kilos en trigo de secano, con un peso específico entre 68 y 69.

Los trigos de regadío están dando 4.000 kilos, lo que es “un mal resultado” si tenemos en cuenta el esfuerzo económico que ha hecho el regante.

Ávila: dudoso umbral de rentabilidad

En Ávila, la previsión de la Consejería de Agricultura apunta a unos rendimientos medios de 2.244 kilos en el trigo blando, mientras la cebada se queda en 2.495.

Gustavo Pericacho, de Barromán, en la comarca de la Moraña, apunta que las cebadas de secano han dado entre 2.300 y 2.400 kilos. Las de regadío han alcanzado los 4.000.

No es una catástrofe agronómica, “pero sí lo es si tenemos en cuenta los costes”. Para cubrir gastos en la zona los rendimientos por hectárea deben estar en los 2.500 kilos.

En cuanto a los trigos, el comportamiento ha sido muy similar, con 2.200 kilos en secano y unos 4.500 kilos en regadío.

Quizá la campaña difícil esté por llegar. “No se puede sembrar con un precio del fertilizante por encima de los 800 euros” y con un gasóleo disparado, apunta Gustavo. Por eso la gente está pensando en sembrar menos superficie, con más barbecho y más cultivos como las leguminosas.

“Mejor de lo esperado” en Burgos

Los rendimientos vuelven a estar por encima de la media en la provincia de Burgos, donde el trigo blando ha dado 3.274 kilos por hectárea y la cebada ha estado en 3.413.

En la comarca del bajo Arlanza ya se ha terminado de cosechar la cebada. Fernando Barcenilla destaca que el resultado ha sido mejor de lo esperado, después de un invierno y una primavera muy secos.

Las cebadas de secano han dado 3.000 kilos, con un peso específico muy bajo, en ocasiones apenas por encima de 50. Las cebadas más tempranas han ido un poco peor. “Estamos ante un año malo, pero digamos que no muy malo”, resume.

Las raíces de la planta salvan al cereal en Segovia

Cebada de 2.378 kilos y trigo blando de 2.027 en la provincia de Segovia.

Javier Alonso, técnico de Agrocuéllar, destaca que el cereal ha tenido un comportamiento mejor de lo esperado. Entre otros factores, gracias a que había enraizado bien ante la falta de lluvias.

En localidades como Olombrada o Fuentesaúco de Fuentidueña ha habido cebadas de 3.000 kilos.

Los trigos de la zona han estado entre los 3.000 y los 3.200 kilos.

Soria salva los muebles, “pero los números tienen que salir”

La consejería habla de 1.958 kilos por hectárea en la cebada, mientras para el trigo blando fija una media de 1.878 kilos.

En la tierra de Gormaz la clave ha estado en el ciclo escogido. Tanto en el trigo como en la cebada, lo más tardío ha sufrido mucho más porque los golpes de calor lo han sorprendido sin granar.

Ángel Juanilla, de San Esteban de Gormaz, señala que las cebadas han dado una media de 2.800 kilos, mientras que los trigos de secano han estado en 2.500. “Los de regadío han dado más de 5.000 kilos”, apunta.

“Ni tan mal”, resume Ángel, que sin embargo apunta a que los números tienen que salir, “y cada día tenemos costes más elevados, más corzos que se comen el cultivo y más pegas para todo”.

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