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miércoles, agosto 17, 2022
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Estrés hídrico en zonas de girasol por tres olas de calor y escasas precipitaciones

Aunque la planta está “milagrosamente” aguantando el clima extremo, todo apunta a que los rendimientos serán muy bajos

Muchas fincas de girasol apenas han visto la lluvia desde que se sembraron a mediados del mes de abril, y por el contrario llevan ya tres grandes olas de calor como la que se está produciendo estos días.

Por eso la planta se desarrolla con grandes dificultades y es de esperar que la producción, cuando se comience a cosechar a mediados de septiembre, se vea muy reducida.

El girasol cultivado en provincias como la de León se encuentra en plena floración, por lo que las próximas semanas serán decisivas para la formación y maduración de la pipa, el producto que se recoge y del que se extrae aceite y una torta rica en proteína destinada a la alimentación animal.

Sin rastro de humedad

Si bien en los meses de julio y agosto lo habitual es que haya pocas o nulas precipitaciones, la diferencia, este año, viene marcada por olas de calor con elevadísimas temperaturas y por la ausencia de humedad en el terreno al no haber llovido tampoco en los dos meses anteriores.

A modo de ejemplo, la comarca de Sahagún registró temperaturas de 31,6 grados en la primera ola de calor el 20 de mayo, de 36,6 grados en la segunda ola de calor el 15 de junio, y de 36,3 grados en la actual ola de calor, que comenzó el lunes 10 de julio. En los últimos tres meses y medio, las precipitaciones en comarcas como Sahagún o Esla-Campos, se han situado en tan solo unos 75 litros por metro cuadrado, la mayoría caídos en el mes de abril.

Tres toneladas por hectárea en regadío

Asaja recuerda que, debido al atractivo de los precios y a los cambios normativos en la PAC, este año se ha batido el récord de siembras. Solo en la provincia de León se han sembrado 21.800 hectáreas.

De ellas, 9.000 son de regadío. Como la mayoría se está regando, su desarrollo es normal y se mantienen previsiones de cosecha de más de tres toneladas por hectárea.

En las 12.800 hectáreas cultivadas en secano el girasol está sufriendo un fuerte estrés hídrico que ha hecho que la planta no se desarrolle como es debido; las cabezas en la floración son más pequeñas de lo habitual, y el llenado de la pipa no va a ser el óptimo.

Para hacer una estimación de rendimientos habrá que esperar, pero en todo caso Asaja ya adelanta que serán al menos un 35% inferiores a los 1.000 kilos por hectárea del pasado año.

Tabla de salvación para muchos apicultores

Después de una campaña de floración por lo general mala, los apicultores de la provincia verán reducida su cosecha de miel rompiendo la buena racha del pasado año.

La floración del girasol es la tabla de salvación para los apicultores con asentamientos en zonas en las que se encuentra este cultivo, y sobre todo para apicultores trashumantes que han venido de dentro y de fuera de la provincia buscando la floración del girasol y de otros cultivos de secano, como la alfalfa.

Las colmenas estarán en plena actividad al menos un mes, que será lo que dure la floración entre las plantas más precoces y las más tardías.

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