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viernes, diciembre 3, 2021
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El sector de la viticultura confía en que los mercados del vino repuntarán pronto

Desde la Interprofesional del Vino de España reclaman a la Administración que active otra vez medidas extraordinarias como las de 2020 para paliar los efectos económicos de la crisis

El sector ligado al viñedo y la uva -desde el viticultor hasta el bodeguero y la distribución- ha resultado muy perjudicado por la pandemia. Y lo peor es que aún queda por saber al cien por cien si esta próxima campaña resultará tan dañada.

“La COVID-19 está teniendo efectos demoledores en el sector vitivinícola español. Un año de cierre y limitaciones en el canal Horeca a nivel mundial han pasado factura tanto a nuestras ventas en el exterior como en España, y se ha transmitido a todos los eslabones de la cadena en algún momento. Y lo que es peor, los efectos de la crisis sanitaria persisten y sin claros visos de remontar a corto plazo”, recalca Susana García, directora general de la Interprofesional del Vino de España (OIVE).

García calcula que en España se dejaron de consumir un total de dos millones de hectólitros de vino en 2020, una cifra cercana al 20% de caída, que será superior en términos de valor. Todo esto ha provocado una situación de altas existencias en bodega a las puertas de una nueva cosecha.

A juicio de la OIVE todos los vinos se han visto afectados en mayor o menor medida, con el tinto, seguido del blanco, como los que mejor se comportan. El espumoso es de los más afectados, por su cariz festivo y de celebración.

El viticultor ya se vio lastrado por la situación en la vendimia, con la contratación de personal y el incremento de gastos que han supuesto los equipos de protección, mascarillas, guantes jabones desinfectantes, el aumento de vehículos para el traslado a los viñedos, las paradas intermitentes de los distintos grupos para no coincidir en los almuerzos, la limpieza y desinfección de los vehículos, material, cajas…, según enumera Abdón Segovia, viticultor y bodeguero de Morales de Toro (Zamora).

Explica que en Vocarraje no venden nada ahora a la hostelería, que las ventas ‘online’ han subido en “un porcentaje muy pequeño”. “Nuestras ventas principales son a grupos y vinos a medida porque son consumidores finales para tomar en casa”, añade.

Ignacio Martín, presidente de Bodega Cuatro Rayas, confiesa que sufrieron “hace un año enormes dificultades para seguir desarrollando y actividad, sobre todo en la comercialización del vino, actividad paralizada durante meses al 100% en canal de hostelería y que todavía sufre restricciones muy importantes en la actualidad”. Gracias a la diversificación en los canales de venta que venían haciendo en los últimos años, mantienen una muy buena facturación en el canal de alimentación, supermercados e hipermercados, tanto en España como en exportación.

Más almacenado

Sí hay más existencias que las habituales por estas fechas, lo que provocará en el mercado un exceso de oferta en general, y que dificultará la comercialización.

Merce Santos, especialista en vinos tintos del Departamento de Prescripción de Mercadona confirma que la pandemia se ha dejado notar en todos los ámbitos y el del vino no es una excepción”. “Tras las compras compulsivas iniciales, la situación se normalizó y los cambios en el comportamiento del consumidor estuvieron más relacionados con los nuevos hábitos originados por el confinamiento, incrementándose por tanto el consumo de unos productos en detrimento de otros”, reseña.

Santos apunta que la situación se va normalizando lentamente, aunque sigue habiendo mucha incertidumbre y tanto los actos de compra como los hábitos de consumo son muy sensibles a cualquier tipo de medida que se adopte para combatir la pandemia. “Nuestra propuesta es la de seguir apostando por dar vinos de calidad a buen precio y eso creemos que es posible y tratamos de hacerlo realidad cada día”, se compromete.

El cooperativismo

Desde Urcacyl certifican que el descenso del consumo de vino y de las ventas ha sido “muy importante, sobre todo para las cooperativas cuyo mercado está casi el 100% dirigido al Canal Horeca”, según apunta Ángel Calleja, presidente del sector de Vinos de la Unión Regional de Cooperativas Agrarias de Castilla y León. Los cierres de la hostelería han marcado las ventas y los ingresos. La falta de celebraciones, turismo, eventos, etc. llegó a paralizar la salida de vino en algunos momentos.copas vino

“Las cooperativas han mostrado su responsabilidad y su carácter social y la mayoría no plantearon ERTE, organizaron sus plantillas para mantener los puestos de trabajo y acometieron nuevas actividades como la venta ‘online’ o explorar nuevos canales de comercialización”, justifica Calleja. En el momento de la vendimia aseguraron a todos los socios que se les recogería la uva, dando tranquilidad al viticultor.

José Manuel Gómez, director comercial de Pinna Fidelis, respalda que las cooperativas tienen un comportamiento más solidario y responsable con su masa social, “entendiendo que las crisis son pasajeras en el tiempo, confiamos en una recuperación, lo cual nos lleva a estar preparados para el nuevo escenario”.

El nivel de existencias es alto, pero no altamente preocupante al ser vinos con crianza, considera Gómez. “El vino necesita sus tiempos, que en otros momentos no hemos tenido por imposición del mercado. Sabiendo que la bodega no ha interrumpido sus salidas en ningún momento, se debería concretar la normalización de nuestro entorno hacia el otoño como consecuencia de la población inmunizada”, prevé.

Recuperar el consumo

En el sector de la viticultura continúan adelante con el convencimiento de que la situación solo puede ir a mejor. “Seguimos trabajando para que sea una campaña positiva, tanto en los mercados internacionales como en España. Y en lo que se refiere al campo, todo dependerá de la meteorología, pero la previsión a día de hoy es buena”, indica Enrique Pascual, presidente del Consejo Regulador de la DO Ribera del Duero.

Confía en que repuntarán los mercados cuando la situación se estabilice. Se muestra convencido de que no estamos ante una crisis al uso. “No depende solo de la economía, es una pandemia sanitaria. Y la salud debe ser lo primero. Cuando haya una normalidad real, no relativa, y volvamos a vivir sin esta incertidumbre, todo se activará. No es que los consumidores hayan dejado de consumir, es que ha cambiado la forma de consumo y estamos adaptándonos a ello”, interpreta García .

En la DO Rueda explica su director general, Santiago Mora que es necesaria “más certidumbre” y que no haya nuevos repuntes que lleven asociados el cierre de nuevo, del canal Horeca. Eso hará que el consumo vuelva a recuperarse, aunque hay cambios “que han llegado para quedarse”.

Se refiere variaciones en el consumo y nuevos canales de venta, fundamentalmente por vía ‘online’. “Hemos visto como el consumo de vino en los hogares ha ganado protagonismo en estos meses y también como han surgido con fuerza nuevos momentos de consumo de vino: al final de la jornada laboral en casa, al brindar por videoconferencia con nuestros amigos y familias… Pero estamos convencidos de que esos eventos que no hemos podido celebrar están generando un clima de ganas de celebrarlo todo, que va a animar el consumo de nuestros vinos, tan asociados a los momentos para compartir”, dice.

Ayudas

En la OIVE consideran que las ayudas de la Administración a la poda en verde, almacenamiento y destilado aliviaron en su momento el desequilibrio en los mercados, “pero no fueron suficiente”. Y como los efectos de la pandemia continúan han trasladado la necesidad de activar de nuevo estas medidas, “pero con un presupuesto extraordinario y suficiente para acometer las medidas a gran escala. No se puede recurrir a los fondos del Plan de Apoyo al Sector Vitivinícola (Pasve) como ya ocurrió el año pasado”, reclama Susana García tajante.

“Si no hay otra vez ayudas de la Administración lo vamos a pasar mal y quedará uva en el campo”, advierte José Víctor Moro. Es viticultor en Rueda, donde gestiona dieciocho hectáreas de verdejo, trece de ellas en regadío. Moro es consciente de que el vino blanco que laboran a partir de su vendimia se vende casi en su totalidad en España, y de que si no arranca otra vez la hostelería va a seguir faltando mercado. “Como no haya ayudas a la vendimia en verde, igual que el año pasado, se va a pasar muy mal”, insiste.

De momento, la poda ya le ha salido más cara de lo habitual debido a que hay menos mano de obra disponible y eso implica que el precio sube. La vendimia seguirá siendo mecanizada y en los fitosanitarios no hay muchos cambios, así que los costes serán similares a la anterior campaña.

“Fueron necesarias, pero no suficientes”, considera el director de la DO Rueda en referencia a las ayudas del año pasado. Desde el Consejo Regulador se han mantenido contactos continuos con las administraciones a través de diferentes canales, con el objetivo de seguir trasladando las particularidades que hacen que los vinos blancos y la DO Rueda estén afectados por la situación actual. “Se sigue apostando por la cosecha en verde, si bien con algunos cambios respecto al año pasado, para que todos los socios se puedan beneficiar de dichas ayudas”, confirma Mora.

“Es importante que las administraciones no se olviden de nuestras bodegas, que las ayuden a seguir andando, porque son garantían de futuro para las zonas rurales”, apostilla Enrique Pascual.

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