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jueves, agosto 11, 2022
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Expectativas muy favorables para el viñedo en toda la península

Después de meses con una climatología propicia para el desarrollo de los viñedos, llega el periodo de floración, crucial en la calidad de la añada

Daniel González

Entramos en unas semanas cruciales para el futuro de los viñedos, dentro del ciclo de floración, que es determinante para hacer una primera estimación de la cosecha que se va a tener en las demarcaciones vitícolas de toda la península.

Este año, las heladas más rigurosas de marzo y abril han respetado una brotación de la viña más tardía. Asimismo, las precipitaciones primaverales han aumentado las reservas de agua aportando frescura a las plantas y favoreciendo su desarrollo.

Todo esto, unido a las altas temperaturas registradas en el mes de mayo, muy por encima de la media, no ha hecho más que favorecer una situación del viñedo muy positiva tanto desde el punto de vista sanitario como del ciclo vegetativo.

Una valoración en la que coinciden las grandes regiones del vino del país, a la espera de lo que pueda suceder en una primavera inestable por naturaleza.

tractor vinedo

Ribera y Rueda, atentos a la floración

Alejandro González, director técnico en la DO Ribera del Duero, es optimista en cuanto al futuro de los viñedos. “Se está dando un desarrollo óptimo, dentro de la media de campañas anteriores”, señala. Pero no hay que relajarse, advierte, ya que, una vez superado sin problemas el ciclo de heladas durante la brotación, llega un momento muy delicado con la floración, en el que los viticultores y bodegas deben estar prevenidos ante cualquier eventualidad.

Las temperaturas de récord del mes de mayo en Castilla y León han favorecido el estado sanitario de las viñas, al evitar el desarrollo de enfermedades fúngicas propias de un clima más húmedo. Una situación meteorológica estable, que desde el Consejo Regulador esperan que continúe y respete la floración del viñedo, que suele durar unos 15-20 días.

Percepción que coincide con la prestada por Jesús Díez de Íscar, director técnico en el Consejo Regulador de la DO Rueda. “Después de una brotación regular y superior a otros años, comienza la floración, el periodo más delicado y sensible”, explica.

El riesgo está ahora en el cielo, con la amenaza latente de fuertes lluvias, que en forma de tormenta y granizo puedan destrozar parcelas enteras.

vinedo campo julio

Formación del fruto en la DO La Mancha

Al igual que en la Meseta Norte, en Castilla-La Mancha las condiciones en último mes han sido inmejorables. En líneas generales, no habido indicios de la formación de plagas o enfermedades que pudieran mermar la cantidad y calidad de la cosecha. Las plantas tampoco se han visto afectadas por el daño de heladas.

El mes de abril ha sido generoso en cuanto a precipitaciones, salvando la llegada de lluvias en forma torrencial y granizo en algunos puntos de región. Esto ha ayudado a la planta en sus ciclos de desarrollo vegetativo, vitales para determinar la calidad del fruto y, por ende, de la próxima añada.

En este sentido, el viñedo manchego, agradecido en su demanda hídrica, es capaz de soportar los rigores térmicos del verano si llega con reservas.

Este mes con temperaturas generosas y lluvias, si bien escasas, pero adecuadas en su forma de precipitación, la región presenta una evolución de la vid en condiciones idóneas.

Desde la DO La Mancha, aunque creen que es pronto para establecer criterios de valoración ante la llegada del verano en unas semanas, el punto de partida es bueno, con unas imágenes que reflejan una calidad en la formación del fruto previo al posterior cuajado.

Desarrollo “explosivo” en La Rioja

Las buenas sensaciones de las denominaciones de origen de las dos mesetas, también se repiten en la Denominación de Origen Calificada Rioja. Pablo Franco, director técnico y de control en el consejo regulador, califica de “extraordinario” la situación del viñedo, “desde todos los ángulos posibles”, muy condicionada a como ha sido el año.

A las muy buenas precipitaciones de finales de año, que han almacenado gran cantidad de agua y nieve en las montañas, se ha sumado un invierno que ha sido más seco y de temperaturas medias más bajas que campañas anteriores. Todo esto ha desembocado “en una brotación más tardía, en torno a dos semanas”, señala Franco.

“Al estar el ciclo más atrasado se ha protegido a las plantas de las heladas”, añade. Una brotación tardía que también se debe a que se han acumulado menos horas de luz.

Por otro lado, el mes de marzo, con muy buenas precipitaciones, ha acumulado más agua en los suelos de la demarcación riojana. Esto, unido a las buenas temperaturas de estos últimos meses, ha provocado un crecimiento “explosivo” de las plantas.

Tanto es así, que Franco asegura que los viticultores “han tenido que correr” a la hora de “espergurar” y subir los alambres de las espalderas para proteger los pámpanos de posibles roturas por el viento.

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