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sábado, octubre 1, 2022
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Haciendo balance: un mal año para el trigo

Son muchos los que emplean la palabra “decepcionante” para referirse a la cosecha del cereal, pero si acercamos la lupa sobre el mapa veremos que no todos los resultados son iguales

Ricardo Ortega

Acabada la cosecha en Castilla y León, muchos coinciden en subrayar que el trigo ha salido peor parado que la cebada porque en la mayor parte de las zonas sufrió los golpes de calor, aunque hay zonas en las que el resultado ha sido justo el contrario.

Al norte de la comarca de Toro, Obdulio Barba apunta que el trigo ha tenido un comportamiento mejor. Ha estado entre 3.000 y 3.800 kilos, con un peso específico entre 75 y 78.

Los que han acertado han sido los que más han tardado en entrar con las máquinas porque han tenido calidad en el grano. “Un grano, eso sí, de tamaño pequeño”, matiza.

Las lluvias de abril fueron escasas, pero encontraron al trigo en el mejor momento, mientras que las cebadas estaban, por lo general, más hechas y no pudieron aprovechar esa agua para recuperarse. Muchas han quedado por debajo de 52. Incluso algunos agricultores segaron demasiado pronto y obtuvieron una cebada que no llegaba a 50 de peso específico.

De forma general, el cereal ha dado entre 2.200 y 2.400 kilos por hectárea en la comarca, mientras que muchos agricultores del bajo Duero han tenido medias de 1.500 kilos.

También destacan los resultados cosechados en el valle del Esgueva, al este de la provincia de Valladolid y muy cerca del Cerrato palentino. El cereal ha dado entre 2.500 y 3.000 kilos por hectárea, con un peso específico de 60-64 en cebada y de 72-74 en el trigo.

La comarca está ante una producción por encima del 50% de la del año pasado, que fue excepcional. Como dato significativo, los silos de la Cooperativa Valle Esgueva ya estaban llenos antes de que acabara el mes de julio.

Alberto Rey, agricultor de Villaco, destaca las diferencias registradas entre parcelas, “sobre todo en función de la época de siembra, mientras Godofredo Medina señala, además, que la diferencia ha estado en el tipo de agricultor del que se trate.

“Siempre ha habido quien abona de forma adecuada, quien está pendiente del cultivo, y quien no lo hace; los resultados están a la vista”, remacha.

Mal resultado en el girasol de secano

El girasol pinta mal porque apenas ha llovido desde abril. La planta no está bien y necesita tormentas como respirar. En Extremadura se habla de 500-600 kilos por hectárea, mientras en Andalucía se prevé una cosecha de mil kilos.

En Castilla y León la situación no es mucho mejor. Se ha sembrado mucho en suelos destinados a barbecho o que no estaban preparados y eso influirá en la cifra de producción media. Al mismo tiempo, el precio de la pipa ha caído y en algunas lonjas españolas se paga ahora mismo a 700 euros, muy lejos de los valores que alcanzó en su día.

En la provincia de Zamora la flor está muy pequeña. “Un amigo mío decía en estos casos que eso no son girasoles, sino relojes de pulsera”, apunta el agricultor Obdulio Barba.

La culpa es de la falta de lluvia, por supuesto, pero él apunta a otras razones, como el haber sembrado en un suelo que era para barbecho, y que no se había preparado con tiempo.

En su opinión, el suelo para girasol debe tener hechas las labores en el mes de diciembre: “Así es como estará en condiciones de retener la humedad”.

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