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miércoles, septiembre 28, 2022
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La agresión a Ucrania supone dos años de riesgo para el suministro de cereales y oleaginosas a España

En ese periodo será necesario buscar el aprovisionamiento lejos del Mar Negro, al otro lado del Atlántico, según la Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos

La guerra desencadenada por Rusia en Ucrania afectará al suministro de materias primas necesarias para el funcionamiento del sistema agroalimentario español. Esta fue una de las principales conclusiones del seminario organizado por la Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos y la Fundación Foro Agrario en el Instituto de Ingeniería de España (IIE) con la participación de expertos que analizaron el contexto geopolítico del conflicto y representantes de los sectores que previsiblemente se verán más impactados: la ganadería, el comercio y la logística de granos, la fabricación de alimentos para animales y la de fertilizantes, quienes alertaron de las dimensiones de los efectos de la invasión

Sobre las consecuencias globales de este conflicto internacional, a tenor del análisis efectuado, la presidenta de la Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos (ANIA), María de la Cruz Díaz, en declaraciones al término de la sesión, aseguró que la situación en la que vivíamos ha dado un giro de 180º: “Nos enfrentamos, con toda probabilidad, a un nuevo orden mundial. La guerra ya ha marcado un antes y un después. Estamos ante un cambio de tendencia relevante que afecta a toda la UE. Todo apunta a que, en lo económico, estamos cerrando un ciclo de 30 años de globalización, tal como la hemos conocido”.

En lo que se refiere al sistema agroalimentario español, se ha puesto de manifiesto la importancia del territorio ucraniano como proveedor del sistema, cuya capacidad de producción de cereales lo sitúan entre los más influyentes en el comercio agroalimentario internacional, siendo el quinto mayor exportador de cereales y piensos del mundo, a cuyo fin destinan el 75% de su cosecha.

En 2021, las importaciones españolas procedentes de este país representaron más del 40% de todos los cereales que se importan, a escala global, más del 60% del aceite de girasol y cerca del 15% de las leguminosas de grano, a lo que se unen importantes compras de fertilizantes.

Los efectos de la guerra están provocando una gran incertidumbre sobre la producción futura de Ucrania, estimándose una superficie dañada en las zonas de cultivo que supera el 30% de la superficie agraria útil (SAU).

En este contexto y con la producción de este país prácticamente paralizada, será necesario buscar el aprovisionamiento lejos del Mar Negro, al otro lado del Atlántico, como EE. UU. y Argentina, entre otros. En una situación de subidas importantes del coste de los fletes, de 6 a 10 veces, conducirá sin duda a mayores tensiones en los precios y graves problemas de carácter social para los países, como los africanos, que tienen en los cereales la base fundamental de la alimentación de sus poblaciones.

España, una de las principales potencias mundiales en lo agroalimentario, la octava del mundo, teniendo en cuenta el valor de sus exportaciones – con primeros lugares en algunos sectores agrícolas tradicionales, a los que recientemente se ha unido la ganadería, y dotada de infraestructuras logísticas e industriales, en materia de fabricación de piensos y de fertilizantes, de primer nivel – puede y debe mantener esta posición lo que requerirá abordar los procesos de innovación y de relevo generacional de los titulares de las explotaciones agrarias sin los que muchas de ellas verán su futuro comprometido. En particular, en la España vaciada.

Los cambios necesarios afectarán de manera muy diferente a sectores y explotaciones, pero existe una coincidencia total entre los ponentes de los sectores representados en el seminario en que la alimentación, por su carácter estratégico, necesita de una sensibilidad política especial, a nivel de la UE, en cuanto a garantías de abastecimiento en productos básicos.

Para ello, sería necesario disponer de reservas de alimentos cuya constitución debe dotar a la UE de suficientes garantías para la seguridad alimentaria en los países miembros y el adecuado funcionamiento de las cadenas de suministro, según coincidieron los especialistas que intervinieron en la mesa redonda.

Sin prejuzgar cuál podría ser la forma de llevar a cabo la tarea de constituir estas reservas, la colaboración público-privada, como ya se aplica en otros sectores estratégicos como el energético, debería ser un modelo a considerar.

Igualmente fue unánime entre los ponentes de los sectores referidos la necesidad de que las administraciones competentes teniendo en cuenta las condiciones que impone la situación sobrevenida del conflicto bélico desencadenado por Rusia.

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