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jueves, agosto 11, 2022
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El regante de Castilla y León pone “los cinco sentidos” en salvar la campaña

Difícil año para el regante de Castilla y León, que debe aprovechar al máximo cada gota de agua y que va a dejar el nivel de los embalses por debajo de los niveles habituales. Si no llueve en otoño e invierno, el año verdaderamente duro podría ser 2023

Ángel Luis Nebreda, presidente de la Comunidad de Regantes del Canal del Pisuerga, permanece atento a la campaña de riego “para confirmar que se puedan atender los cultivos”. De hecho, habrá agricultores que ya hayan consumido su dotación y que no puedan atender a sus producciones.

Al mismo tiempo desde la CHD no se ha movido ficha desde la última revisión de dotaciones, de modo que es poco previsible que haya modificaciones.

Manuel Mantecón, secretario de Ferduero, confirma que la CHD va a mantener las dotaciones que dio a cada sistema de explotación en la última comisión extraordinaria de desembalse. En aquella reunión estableció lo que cada embalse debía retener a fecha de 30 septiembre, pero dando flexibilidad al regante en cuanto a los topes definidos para cada mes hasta llegar a esa fecha.

Quienes peor lo tienen son los que dependen del embalse de Villameca, en el sistema del Órbigo, los del sistema Carrión y los del sistema Pisuerga-Bajo Duero.

Para Mantecón, un año como este es especialmente importante tener en cuenta el agua existente a finales de agosto, atendiendo también a las necesidades de uso y al caudal ecológico. Nada de eso se puede perder de vista ante el objetivo de llegar al 30 de septiembre dentro del umbral autorizado.

En verano, un riego equivale a una lluvia de 30 litros por metro cuadrado, pero no se ven condiciones para que eso se produzca a medio plazo. Por eso está en la mente de muchos regantes la situación vivida en 2017, cuando hubo regantes que debieron renunciar al riego en alguna finca para salvar el resto de su explotación.

Con todo, el principal problema del regante es cómo dejar reserva de agua para el año que viene, “cuando se planteará el verdadero problema”, según Mantecón, quien recuerda que la zona dependiente de Barrios de Luna está bien porque el año pasado se dejaron 88 hectómetros cúbicos.

“La prioridad es salvar la campaña actual y ver cómo vienen otoño e invierno”, apunta.

Es una situación complicada, si tenemos en cuenta que los estudios que se manejan para la cuenca del Duero apuntan a que las aportaciones de agua a los embalses disminuyan entre el 9 y el 13% en la próxima década.

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