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sábado, septiembre 24, 2022
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La cantidad de agua disponible se fijará de forma definitiva tras Semana Santa

Las lluvias de marzo han aliviado la situación de algunas de las zonas más necesitadas, como el sistema Pisuerga. El mapa de cultivos depende de estas decisiones más que nunca

La Comisión de Desembalse de la cuenca del Duero ha acordado los volúmenes mínimos de reserva de los embalses a 30 de septiembre de 2022, ante el inicio de una campaña de riego incierta marcada por la sequía. Un contexto en el que la presidenta de la Confederación Hidrográfica del Duero, Cristina Danés, ha destacado la necesidad de “trabajar conjuntamente para preservar un recurso valioso y escaso como es el agua”, a través de una gestión eficiente y realista en toda la cuenca. A pesar del valor de las reservas existentes al final de la campaña anterior (1.184 hm3), por encima de la media de los últimos 25 años, un otoño seco y un invierno extremadamente seco, con los valores pluviométricos más bajos desde 1951 en el periodo enero-febrero, ha situado los sistemas Tera, Órbigo, Támega-Manzanas, Pisuerga, Arlanza, Riaza-Duratón, Tormes y Águeda en situación de sequía prolongada.

España ha tenido el invierno más seco desde el año 1951

Además, según el último informe del Plan especial de sequía, están también en alerta por escasez hidrológica los sistemas Carrión, Pisuerga, Cega, y Támega-Manzanas y Alto Tormes.

Esta escasez de precipitaciones ha provocado que, desde el inicio del año hidrológico (1 de octubre de 2021) hasta la fecha, las aportaciones de entrada a los embalses gestionados por la CHD en la totalidad de la cuenca hayan sido tan solo del 52% del valor correspondiente a la media de los últimos 25 años.

Los embalses de la cuenca gestionados por la CHD cuentan ahora mismo con una reserva de agua embalsada de 2.048 hectómetros cúbicos, lo que representa un 71% por ciento de su capacidad total. Un registro que supone casi seis puntos porcentuales menos que la media de la última década y 13 por debajo de la reserva hidráulica de hace doce meses.
La situación actual es irregular según sistemas de explotación. Todos están por debajo de los valores medios de reservas, salvo los embalses del sistema Esla y el sistema Adaja. La peor situación se encuentra en los sistemas Carrión (60%), Pisuerga (45%) y Tuerto 55%).

Los embalses gestionados por la CHD están al 71% de su capacidad

La propuesta que ha presentado la Confederación Hidrográfica ha tenido en cuenta las propuestas surgidas de las distintas Juntas de Explotación, las determinaciones del Plan Especial de Sequía y el cambio de tendencia en las aportaciones visto en marzo.

Ángel González Quintanilla, presidente de Ferduero, destaca que la Comisión de Desembalse ha acordado mantener nuevas juntas de explotación después de Semana Santa para confirmar o no lo acordado esta semana. Sobre todo en relación con las zonas que están algo peor de reservas. También está sobre la mesa fijar la fecha del 8 de abril para abrir los trámites para la declaración de sequía allí donde sea necesario.
Uno de los riesgos es “que algunas zonas salven la campaña, pero a costa de dejar unas reservas de agua que sean un problema para el año siguiente. Es la consecuencia de disponer de unos embalses estrictamente anuales”, recalca el presidente de Ferduero.

Luis Alberto Nebreda, presidente de la Comunidad de Regantes del Canal del Pisuerga, señala que en zona la CHD ha fijado una reserva de 40 hectómetros cúbicos para septiembre, 5 más de lo que pedían los regantes. A pesar de todo, estos han ganado 10 hectómetros gracias a un mes de marzo “excepcional”, que ha sido húmedo y poco ventoso.

Han desaparecido muchas hectáreas de cultivos que se llevan mal con la incertidumbre

Por ejemplo, en Astudillo han caído 70 litros en el mes de marzo, mientras en la montaña de Palencia ha llovido más. “No es una exageración de agua, pero al menos nos permite afianzar los datos obtenidos en la Junta de Explotación”, señala Nebreda. Estos son 2.500 metros cúbicos por hectárea, aunque “los datos actualizados nos permiten mirar con optimismo el objetivo de los 3.000 metros cúbicos”.

Con esa agua disponible habría para algo menos de dos riegos en las zonas no modernizadas de la comarca, un tercio del total, mientras que en las de riego modernizado habría para atender cultivos importantes, como la alfalfa, la remolacha o el maíz. Este año, con un cultivo de moda, como el girasol, que supone pocos gastos y poco riesgo. Con el agua disponible de la que estamos hablando “se puede sacar adelante un girasol con el 100% de su potencial productivo”, destaca Nebreda.

Hasta el momento han sido muchas las hectáreas de las que han desaparecido cultivos que se llevan mal con la incertidumbre, como el maíz o la remolacha.

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