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sábado, mayo 28, 2022
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La mejora de semillas aporta a la economía española mil millones al año

  • En los últimos 30 años ha generado más de 400.000 empleos. El 50% del aumento de la productividad agrícola mundial se debe a la mejora vegetal, según ANOVE

La mejora de semillas y plantas aporta a la economía española casi 1.000 millones de euros anuales. Este es la conclusión más destacada de un informe que, por primera vez, cuantifica se las aportaciones económicas, sociales y medioambientales del sector obtentor en España.

Según el Instituto Cerdá, responsable de este estudio, las empresas y centros públicos dedicados a la mejora vegetal contribuyeron a la economía española entre 1990 y 2017 con un total de 16.697 millones de euros; esto supuso una aportación promedio al Valor Añadido Bruto de 596 millones de euros al año.

Solo en 2019, el sector obtentor inyectó a la economía nacional 985 millones de euros de Valor Añadido Bruto: 455 de ellos –casi la mitad– fueron generados de forma directa, 277 de forma indirecta y 249 de forma inducida.

Más allá de este impacto económico, la obtención vegetal también tiene trascendentes consecuencias para el desarrollo agrario, al incrementar sensiblemente la ocupación laboral.

El valor añadido bruto generado por el sector obtentor ha hecho posible la creación de unos 428.000 empleos en el periodo 1990-2017, es decir, casi 16.000 puestos de trabajo anuales. El 26% fueron generados directamente, el 34% de forma indirecta y el 40% de forma inducida.

Según el informe, “el sector obtentor es clave para la alimentación y la economía”, ya que la mejora vegetal se encuentra en el origen de las cadenas agroalimentarias y de los procesos de elaboración de derivados vegetales. “La competitividad y calidad de su actividad transciende en todos los eslabones de la cadena, beneficiando a la sociedad, el medio ambiente y la economía en su conjunto”.

El informe reconoce, no obstante, que “el sector obtentor es aún poco conocido entre la población, las instituciones y los mismos agentes de la cadena, que desconocen el origen de sus productos y no son conscientes de las inversiones ni del impacto de las investigaciones que desarrolla el sector”.

En el transcurso de la presentación del informe, Esperanza Orellana, directora general de Producciones y Mercados Agrarios, ha destacado la importancia de la mejora de las variedades ya que se encuentra en el primer eslabón de la cadena alimentaria. “La mejora genética resulta trascendental e imprescindible para afrontar los retos de los sistemas alimentarios sostenibles”, señala. 

Decidida apuesta por la inversión en I+D

No obstante, lleva a cabo un esfuerzo inversor muy importante: las empresas dedicadas a la mejora vegetal invirtieron el año pasado en España I+D+i, aproximadamente el 20% de su facturación. Según datos de la Comisión Europea, este porcentaje supera incluso, proporcionalmente, al de sectores como los de automoción, farmacéutico, aeroespacial o el de tecnología de la información.

Dependiendo de las distintas especies cultivadas, el proceso de investigación de una nueva variedad necesita entre 10 y 12 años de trabajo y requiere una inversión que oscila entre 1 y 3 millones de euros.

Según la Asociación Nacional de Obtentores Vegetales (ANOVE), las 59 empresas y centros públicos de investigación a las que representa disponen en España de 62 centros de I+D+i, 39 de ellos dedicados específicamente a producciones hortícolas y 11 a frutales.

El 38% de la plantilla de estas organizaciones está asignado directamente al área de I+D, y, debido a su alta cualificación, la ratio de producción por trabajador alcanza la elevada cifra de 230.000 euros/año.

La mejora vegetal protege el medio ambiente

Las aportaciones de la obtención vegetal resultan fundamentales para producir de modo sostenible y para poder alcanzar los objetivos que la UE se ha fijado a través del Pacto Verde Europeo. El Informe Cerdá detalla una cuantificación exhaustiva de los beneficios medioambientales que la mejora vegetal ha aportado en diferentes cultivos.

Así, en el tomate, por ejemplo, la mejora vegetal permitió ahorrar más de 375.000 toneladas de fertilizantes y 1.715.000 kilos de fitosanitarios entre 2011 y 2016. Por lo que respecta al consumo de agua se ahorraron 427 millones de m3 en el periodo 1990-2017, una cantidad similar al agua que consume en un año una ciudad de 300.000 habitantes.

Por lo que se refiere al cultivo del trigo blando, la mejora vegetal ha supuesto un ahorro de energía de 322 millones de MJ/anuales entre 2011 y 2015, lo que equivale al consumo de energía de más de 9.000 hogares durante un año. Se calcula que gracias a innovación vegetal en las variedades de trigo se ha evitado verter a la atmósfera 96.600 toneladas de CO2 cada año, lo que representa una cantidad similar a las emisiones anuales de 57.000 coches.

También en el cultivo del maíz las aportaciones de la obtención vegetal han ayudado considerablemente al entorno medioambiental, pues solo entre 2011 y 2015 permitieron que se ahorraran más de 614.000 kilos de fitosanitarios. También gracias a la mejora vegetal pudo reducirse el consumo de agua, concretamente 19,3 millones de metros cúbicos anuales, lo que equivale al consumo de una ciudad de 372.000 habitantes. Se calcula que gracias a innovación vegetal se ha evitado verter a la atmósfera 68.000 toneladas de CO2 cada año, lo que representa una cantidad similar a las emisiones anuales de 40.000 coches.


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