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sábado, septiembre 24, 2022
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La patata ya está a punto para iniciar las siembras

Los primeros camiones de semilla llegan desde el norte de Europa, aunque el agricultor tiene muchos números que hacer y muchas decisiones que tomar. Nadie sabe cuánto puede caer la superficie de siembra en un año de costes disparados, y con el recuerdo de un 2021 en el que mucha patata quedó sin recoger

Marco Martín, presidente de Asopocyl, apunta que los operadores van terminando de vaciar sus almacenes y ya están pensando en la campaña siguiente, que en principio será mala porque bajará mucho la superficie, “después de la hecatombe que muchos han vivido en la campaña pasada”.

Mucha patata se ha quedado sin recoger. La superficie puede caer el 20%, visto el resultado del año pasado y ante el incremento de costes, aunque “a lo mejor hace falta que un año se dé escasez de producto para que desde la distribución empiece a valorar la patata de Castilla y León”, apunta.

Uno de esos operadores es Interagro de Patatas, que sigue analizando suelos y programando siembras con sus colaboradores en Castilla y León, que este año sumarán cerca de 550 hectáreas.

El objetivo es contar con un calendario de plantaciones adecuado, que permita un arranque ordenado. Y con las variedades más acertadas, “que son las que se adaptan mejor a cada tierra, al mismo tiempo que se ajustan a las demandas de nuestros clientes”, apunta Cosme Catalán, director de la compañía.

A finales de enero han llegado las primeras cargas de patata de siembra procedentes de Holanda, con la intención de iniciar las plantaciones en febrero. La estrategia se ha diseñado “con tiempo”, para que la maquinaria vuelva a funcionar y se repita el resultado de la campaña anterior, con un agricultor que percibió entre 16 y 18 céntimos el kilo por la patata para lavado.

Para Cosme Catalán, ese buen resultado es la demostración de que su modelo de trabajo funciona, con un margen adecuado para cada uno de los eslabones. Él sigue recomendando firmar contratos con el operador y, en caso de que el agricultor no lo desee, “que al menos se deje asesorar en relación con las variedades y las fechas de siembra”.

Conservación

La aprobación del antigerminante 1,4 SIGHT ha llegado a tiempo para salvar la patata de Castilla y León, que todavía llena muchos almacenes. Cosme Catalán apunta que los operadores no tenían experiencia con el producto, pero que el resultado está siendo “excelente”, con una patata que está conservando su apariencia y sus propiedades culinarias. Gracias a esta novedad, los almacenes de la compañía en El Carpio (Valladolid) van a seguir abasteciendo al mercado en los próximos meses.

Patatas Meléndez

Otro gigante del sector es Patatas Meléndez, que cerró 2020 con una facturación de 104 millones de euros, lo que suponía un crecimiento del 17%. Patatas Meléndez, alcanza el 20% de la cuota de mercado nacional, según su director de Operaciones, Juan Manuel Coello.

En cuanto a producción, destaca un incremento progresivo en los últimos años. Ese año la compañía comercializó 217 millones de kilos. “Trasladado a los últimos cinco años hemos incrementado la producción un 77%, apunta el responsable de la compañía.

La producción se destina principalmente a la gran distribución y con representación en el resto de canales de venta.

La relación con el agricultor

Hace cinco años la compañía puso en marcha un Plan Agrario que busca afianzar la relación con los agricultores a través de acuerdos a nivel comercial pero también desde una perspectiva de apoyo a nivel profesional. Actualmente, ofrece asesoramiento desde su Departamento Agronómico a más de 500 agricultores y trata de aportar valor añadido a sus producciones.

“Este plan consigue un gran beneficio para todas las partes implicadas en la cadena. A los agricultores se les asegura la compra de producto, lo que les da tranquilidad y confianza y una rentabilidad de su producción sin tener que estar pendiente de los mercados; al consumidor le garantiza una patata de calidad y con trazabilidad, y a nosotros, nos ha permitido llegar a dónde nos encontramos, con la posición de liderazgo en el sector”, señala Coello.

La apariencia de la patata

“Nosotros estamos trabajando en ofrecer a nuestro cliente una excelente patata con alta calidad culinaria y visual”, apuntan desde Patatas Meléndez. “Al consumidor le gusta comprar patatas por su apariencia, con una forma regular y una piel clara y limpia pero que su comportamiento culinario también sea el adecuado; es por ello que cada vez admite más que si, por ejemplo, una patata Agria no es tan “bonita” como otras variedades, pero el resultado al freírla es el esperado y esa calidad culinaria es la deseada, está claro que la elegirá”, recalca.

“Como expertos del sector tenemos que ejercer esa labor de educación y trabajar siempre en las mejores variedades”, remachan.

Para la compañía, la mayor fortaleza es la calidad culinaria de la patata española. El consumidor está apostando por este producto por las ventajas que tiene; por sus bondades desde el punto de vista nutricional y las oportunidades que ofrece culinariamente, porque con su compra se beneficia a los agricultores nacionales. Para obtener patata de origen nacional durante todo el año, “hemos hecho un gran esfuerzo que nos ha permitido obtener dos cosechas en el sur de España ya que la climatología lo permite”.

Patatas Hijolusa

Desde León, Patatas Hijolusa ha comercilizado el año pasado 158.523 toneladas, logrando un aumento aproximado del 5,5% en facturación. El volumen de exportaciones fue del 6% aproximadamente. Y en cuanto a superficie, cultiva en torno a 4.000 hectáreas. Recientemente, el fondo ProA Capital ha entrado a formar parte del accionariado de la compañía, un cambio “que supone un apoyo a nuestro proyecto de crecimiento y de expansión internacional. Este refuerzo nos permitirá seguir aprovechando oportunidades dentro y fuera del país, y servirá para impulsar proyectos de I+D+i y para acelerar aún más la conversión tecnológica de la empresa”, recalcan desde la compañía.

“El crecimiento de la empresa y nuestra consolidación como líderes se traducirá en un mayor apoyo y oportunidades para el campo español, de forma que se continúe impulsando el avance conjunto y se logre que el sector primario sea más rentable, digital y competitivo. Si conseguimos entre todos modernizar el campo y trabajamos para mejorar de manera permanente, conseguiremos una posición de mayor fuerza competitiva respecto a otros mercados”, subrayan.

“En nuestro país tenemos un gran potencial y a veces desaprovechamos oportunidades por no abordar los retos que se nos presentan. La calidad tiene que ser siempre el eje directriz sobre el que se trabaje. Eso garantiza resultados. Cuesta esfuerzo, pero se consigue y hay que encaminarse hacia ella porque será el sostén de un sector más profesionalizado”, recalcan.

Establecer contratos

Desde Patatas Hijolusa se establecen contratos previos a la siembra con los agricultores, y disponen de un equipo de ingenieros agrónomos que trabaja junto a ellos a pie de campo; les asesoran en la siembra, revisan la plantación, les informan de los cuidados que pueden aportar al cultivo para que la cosecha sea óptima, y supervisan la recogida. “Establecer contratos previos es la fórmula para garantizar la calidad del producto, de reducir la incertidumbre y el riesgo del productor frente a las fluctuaciones del mercado”, apuntan desde la compañía.

Saturación de oferta

Desde Hijolusa se apunta que la campaña del año pasado “al principio no fue tan bien como se esperaba, ya que las lluvias de abril retrasaron toda la campaña debido al mal estado de la tierra. Esto supuso una pérdida de la calidad de la patata y provocó que se demorara la venta del producto de las zonas afectadas”. Se almacenaron muchas patatas de menor calidad y, por tanto, más baratas, que se solaparon con las nuevas cosechas de otras zonas.

El mercado no tuvo la capacidad suficiente de absorber tanto volumen a la vez, “lo que trajo consigo una enorme competencia durante la campaña de Castilla y León, puesto que la cosecha se lleva a cabo de sur a norte, y es en esta comunidad donde finaliza, en líneas generales. Además, ciertas variedades de patata tuvieron muchas enfermedades, como es el caso de la Monalisa con el virus VYP”, recuerdan.

“Para nosotros, la calidad de la patata fue buena, el mayor inconveniente fue la saturación del mercado en momentos puntuales”, subrayan. Como consecuencia, “creemos que es muy importante planificar muy bien las siembras entre zonas para que sean más escalonadas, y evitar que se produzcan solapamientos que generen picos de grandes volúmenes de producto cosechados a la vez, y que sean inasumibles por el mercado; además, otra forma en la que se puede incidir para paliar estos problemas, es trabajar en el almacenamiento del producto, algo que realizan muy bien en otros países y que explica por qué se necesita recurrir a ellos para poder seguir abasteciendo al mercado en los meses de invierno. ¿Qué pasaría si lo hiciésemos aquí?”.

Siembras en Castilla y León

Actualmente hay mucha incertidumbre sobre el cultivo en Castilla y León. “Aún no ha empezado y no conocemos con exactitud el planteamiento que va a tomar el campo”, señalan desde Hijolusa.

¿Merecen la pena los esfuerzos por convencer al consumidor de que una patata menos atractiva puede tener gran calidad culinaria? En Patatas Hijolusa “siempre hemos apostado por la calidad. Se puede trabajar desde la siembra para conseguirla. Y tenemos unos estándares marcados que nos permiten ofrecer al consumidor patata lavada en la que pueden distinguir fácilmente su frescura y reducir el desperdicio al mínimo.

Es el consumidor quien tiene la última palabra y siempre hay que ajustarse a sus preferencias”. Incluso van más allá: “Consideramos que hay que tratar al consumidor con el respeto que merece: muchas veces las patatas con tierra ocultan defectos y problemas, incluido el verdeo”.

Ley de la Cadena Alimentaria

Desde Hijolusa “consideramos que esta Ley de la Cadena Alimentaria es una buena medida para seguir mejorando en transparencia y en eficacia de la cadena, y conseguir que las relaciones comerciales sean más justas y equilibradas; mucho más teniendo en cuenta los productos perecederos, como es el caso que nos ocupa. Establecemos contratos previos a la siembra con nuestros agricultores asegurando en todo momento que el precio mínimo siempre está por encima del coste de producción, por lo que, en este sentido, la entrada en vigor de esta ley no nos supone ningún cambio”.

Con carácter general, desde la compañía se considera que el mercado de patata para lavado demanda productos de mejor calidad, y por eso se necesitan agricultores más profesionales y elegir mejor las tierras de cultivo.

Lo que está claro es que el agricultor ha tenido un mal año, en muchos casos desastroso, con mucha patata que ha quedado sin recoger por culpa de su aspecto visual. ¿Quién ha fijado los estándares de calidad que permiten dejar la patata en la tierra? En el sector de la alimentación no se dan por aludidos y rechazan que sean supermercados e hipermercados quienes hayan establecido los estándares de calidad de la patata para lavado.

Isabel del Amo, secretaria general de Asucyl, subraya que los criterios para adquirir la patata han sido los mismos en 2021 que en años anteriores, si bien “es cierto que mucha patata no ha dado nivel de calidad para lavado como consecuencia de las olas de calor y las tormentas sucedidas durante el ciclo de cultivo”. De hecho, sus empresas asociadas han comprado en 2021 una cantidad de patata de Castilla y León muy similar a la del año anterior.

“No es cierto que hayamos comprado menos patata por haber elevado los estándares de calidad”. Admite que habrá que revisar los estándares de calidad con vistas al futuro, teniendo en cuenta que el consumidor identifica la calidad con una apariencia clara. Destaca que son los embolsadores los “verdaderos conocedores” del sector de la patata; quienes buscan una patata determinada, en una zona y con un destino determinado. “Nuestro campo es el consumidor”, subraya.

El incremento en los costes de producción

Para Asucyl, no le corresponde a la alimentación absorber el incremento de los costes, del mismo modo que no se puede repercutir ese coste por entero al consumidor. De hecho, a sus asociados también se les han incrementado los costes, empezando por los envases y continuando por la logística y el transporte.

La Interprofesional de la Patata

Aunque la distribución no forma parte de la Interprofesional, “mantenemos con ella relaciones periódicas, con cuestiones de especial interés, como las campañas que se van a realizar para valorar las cualidades de la patata de Castilla y León”. “Estudiaremos participar en esas campañas de promoción y estar en relación con la Interprofesional para ver cómo se pueden implicar nuestras empresas”.

Varios responsables de compras de grandes empresas de distribución han participado en jornadas de campo con agricultores y embolsadores. Es una experiencia que no se ha hecho con ningún otro sector “y ha sido muy positiva porque es lo que permite a las personas ponerse en el lugar de otras. Es algo que dará sus frutos, aunque no sea de un día para otro”, apunta.

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