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jueves, diciembre 9, 2021
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La receta del éxito en el viñedo: lluvias de meses pasados y un verano poco caluroso

Las vides están en buen estado general y se espera una campaña igual o mejor a la del año pasado

Lucía López

Faltan menos semanas para el inicio de la vendimia, el periodo en el que todos los esfuerzos del año obtienen su fruto. Las denominaciones de origen ultiman los preparativos para que en septiembre se active la maquinaria de la vendimia y se consiga la mejor calidad posible.

Las condiciones meteorológicas de los meses pasados han propiciado que el estado de las vides sea la envidia de otras campañas. Las fuertes lluvias presenciadas durante la primavera y la falta de calor excesivo este verano, a diferencia de otros, en toda Castilla y León han sido los artífices de que la planta haya prosperado y comience el envero de la mejor forma.

Casi todas las denominaciones de la comunidad estiman que podrán empezar a vendimiar a mediados de septiembre, pero es crucial echar la vista al cielo, ya que el clima será el que finalmente decidirá cuándo es el momento exacto para hacerlo.

También es importante fijarse en el tipo de uva porque, como comentan desde la DO Toro, variedades como la garnacha tinta madura lentamente, pero llega rápidamente a su punto álgido y puede ser cosechada en torno al 15-20 del próximo mes.

Además, actualmente la planta no presenta estrés hídrico, algo que comparten todas las denominaciones. Según explican, las anteriores lluvias han hecho que la raíz de la planta no esté completamente seca y tenga humedad, por lo que, a pesar de que hace calor, la planta tiene recursos para mantenerse.

En la DO Cigales tuvieron que lidiar con enfermedades como el mildiu y el oídio debido a la idoneidad de las condiciones climáticas para su desarrollo, pero lo subsanaron a tiempo. “El follaje es bueno, por lo que esperamos una cosecha igual a la del año pasado o un poco menos” indican desde la DO Cigales. Auguran comenzar la vendimia en torno mediados de septiembre.

Por su parte, en la DO Arribes inciden en que ha comenzado el envero y se siguen los plazos lógicos de maduración, lo que hará que su vendimia comience alrededor del 20 de septiembre, aunque puede que algunas parcelas se adelanten.

Prevén recoger un millón de kilos aproximadamente y de la mejor calidad, ya que “el viñedo está perfecto, llueve cuando tiene que llover y hace calor, no mucho, cuando tiene que hacerlo” señalan. La maduración es lenta y tranquila, por lo que dejan que actúe el tiempo.

La DO Rueda espera alrededor de una semana de retraso en relación con el año pasado porque el clima puede alargar los ciclos y “hay que ver cómo envera la uva y responde la planta ya que hasta que no envera, hay riesgo de que se desarrolle el oídio”.

Explican que todo va bien y que a primeros de septiembre podrían recoger la variedad sauvignon. La sanidad de la planta es buena y no se ven muchas hojas amarillas, por lo que no exige agua. “Ha sido un año peligroso en materia de enfermedades, pero hemos estado pendientes al máximo”.

Por otro lado, en la DO Arlanza también coinciden en que la sanidad vegetal es buena como en años normales, por lo que no se adelantan ni atrasan los ciclos. Aunque no pueden estimar cuándo comenzarán a vendimiar ni cuánto podrán obtener, se trata de una zona en la que se hace alrededor del puente del Pilar, es decir, aproximadamente la segunda semana de octubre, por lo que si todo va bien, se cumplirán esos ciclos. Sí que han sufrido algún episodio de pedrisco durante la primavera, pero no ha llegado a ser significativo ya que se ha dado por distintas zonas.

En la DO Toro no presentan problemas de insectos ni fitosanitarios, por lo que esperan una de las mejores cosechas si no la mejor. Sus expectativas son buenas en cuanto a cantidad y calidad ya que han aumentado las hectáreas de tinta de Toro. Se encuentran en un momento bueno de la campaña en la que todo sigue su curso, con unas temperaturas que acompañan a las buenas lluvias recogidas entre octubre y abril.

Todas las Denominaciones de Origen confluyen en que, a pesar de que el estado de las vides es bueno por la falta de calor sofocante que caracterizaba a otros veranos y por la alta pluviometría acumulada en los meses primaverales, sería beneficioso para el campo que se produjera alguna precipitación para reavivar las plantas y para que las uvas terminen de madurar.

Las últimas pinceladas del verano serán las que condicionen el inicio de una buena cosecha de uva para toda Castilla y León.

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