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sábado, octubre 1, 2022
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InicioCooperativas“Las cooperativas van a resultar esenciales para salir de la situación actual”

“Las cooperativas van a resultar esenciales para salir de la situación actual”

El nuevo director general de Cooperativas Agroalimentarias de España, Gabriel Trenzado, reivindica la “visión amplia” de unas entidades “afianzadas en el territorio” y que son “las mejor situadas para trabajar en la sostenibilidad económica, social y ambiental”

Ricardo Ortega

Estamos en una situación de gran incertidumbre y muchas veces no es fácil decidir en qué dirección caminar. Han entrado en juego lo que el nuevo director general de Cooperativas Agroalimentarias de España, Gabriel Trenzado, llama las tres ‘ces’: Covid, conflicto y clima.

Sin embargo, “ante este escenario negativo, de duda, tenemos alguna certeza. Por ejemplo, que formamos parte de un sector estratégico y fundamental, y que lo ha demostrado en los últimos tiempos”, apunta.

Trenzado lleva vinculado a Cooperativas Agroalimentarias desde 2001. Durante más de seis años dirigió la delegación de la organización en Bruselas, y tras su regreso a España se encargó de coordinar la actividad nacional con la comunitaria e internacional.

Gabriel Trenzado.

En los últimos años su labor se ha centrado en la coordinación de los servicios técnicos de la organización y en el seguimiento de la PAC, la cadena alimentaria, el comercio internacional o la promoción. Natural de Gran Canaria, conoce bien Castilla y León, tanto por su actividad profesional como por haber residido en Salamanca, donde estudió Derecho.

Reivindicar el sector agro

Ese paso de las islas a la península, y de ahí el salto a Europa, en lo que le permite realizar un balance crítico de algunas cuestiones. “Tanto los programas de la Unión Europea como de España daban por hecho el sector agrario; siempre estaba ahí, trabajando, pero ahora se ha visto que un conflicto o una situación imprevista pueden ponerlo todo en cuestión”.

Esta realidad ha puesto en primer plano la importancia del sector “y ha dejado claro lo importante que es adoptar las políticas adecuadas para mantener la sostenibilidad del sector en su triple vertiente económica, social y ambiental”, apunta un Trenzado que también tiene claro “que este año el tiempo atmosférico nos ha afectado en lo productivo”, y que en la UE “hay una estrategia de sostenibilidad ambiental que hay que mantener”.

Pero al mismo tiempo “debemos decir que no se puede perder de vista la realidad y que va a ser necesario aplicar esos criterios con ritmos diferentes, puesto que esa agenda ambientalista supone asumir una reducción en las producciones, lo que parece casar mal con la realidad que estamos viviendo”.

Cambiar el modelo

El precio de los insumos que empleamos ha subido y va a seguir con precios elevados, con una importante presión hacia arriba. Para el responsable de Cooperativas Agroalimentarias, “los gobiernos llevan muchos años con políticas de contención en los precios de venta al público, con una reducción de márgenes que se ‘comía’ exclusivamente el productor”.

Pero esa época ha llegado a su fin “porque ahora ningún eslabón de la cadena de producción está en condiciones de soportar esa presión”. De este modo, “se debe reforzar la cadena con una apuesta decidida por la innovación, no con una política de reducción de precios como en los últimos 30 o 40 años”.

En este escenario, el papel de las cooperativas agrarias y agroalimentarias “va a ser fundamental porque tenemos diseñadas estrategias de sostenibilidad social y ambiental en nuestros territorios. Lo hemos hecho siempre y por eso las cooperativas van a ser un instrumento fundamental para salir de esta situación con una visión amplia, de conjunto, y no estrictamente económica”.

El papel del consumidor

No solo la normativa europea puede ser un escollo para el desarrollo de la actividad agraria. También hay que echar un vistazo al papel del consumidor. Y es que “muchos de los retos ambientales que asume el productor suponen costes para la explotación, que hasta ahora asumían en exclusiva el agricultor y el ganadero. Nunca el consumidor”, recuerda.

Como consecuencia de ese escenario, “tenemos una cadena alimentaria desequilibrada, en perjuicio del sector productor. Es una realidad que ha ido contra la economía del agricultor y el ganadero”.

Se trata de un fenómeno que se ha ido produciendo a lo largo de años, incluso de décadas, con el resultado de unas consecuencias muy serias desde el punto de vista social, “puesto que ha hecho muy poco atractivo el sector, lo que impide el relevo generacional”. Lo mismo cabe decir de la incorporación de la mujer a la actividad agrícola o ganadera.

¿Qué papel tiene la PAC?

Muchas veces la PAC se percibe como un fin en sí mismo, pero para Cooperativas Agroalimentarias de España “se trata de un instrumento para alcanzar unos fines determinados”. “A partir de esa convicción, se pueden abrir muchos debates sobre si se trata de un instrumento adecuado”, recalca el director general.

Para él, lo que está claro es que la Política Agrícola Común supone para España 7.400 millones de euros entre ayudas directas, de apoyo a los mercados o que persiguen objetivos concretos. También tiene una dimensión importante, que es la “seguridad jurídica” que aporta al productor hasta el año 2027.

Una de las diferencias de la nueva PAC va a residir en un sistema que Trenzado denomina “de evaluación continua”, en virtud del cual los diferentes instrumentos contarán con una serie de hitos que se deben alcanzar antes de seguir avanzando. “En caso de que no se cumplan, habrá que adoptar modificaciones en esos instrumentos”.

En todo caso, desde Cooperativas Agroalimentarias de España se reclaman medidas que estructuren el sector, que animen a trabajar de forma conjunta a través de “auténticas organizaciones de productores” que aporten al sector servicios, innovación, digitalización, etc., “además de una verdadera profesionalización”.

“La fórmula está ahí y ha demostrado que funciona, y podemos decir que quien no esté ahí no va a subsistir. Porque la cooperativa es un polo de cambio, un vector de innovación y profesionalización”, remacha.

Los fondos de inversión

Gabriel Trenzado dibuja un campo español en el que conviven dos modelos muy diferentes. “Uno de ellos es muy eficiente desde el punto de vista económico, que es el que representan los grandes fondos de inversión; es el modelo que vampiriza la riqueza que se genera en el campo y que por lo tanto no es sostenible desde el punto de vista social ni desde el punto de vista ambiental”.

El otro modelo está representado por las cooperativas agroalimentarias, “en el que se integran unos productores que son expertos en eso, en producir, pero que no tienen por qué ser expertos en otras tareas, como la comercialización. Para eso estamos nosotros”, señala.

Y es que no se trata solo de ser competitivo en lo económico, sino que se debe avanzar hacia la sostenibilidad en todos los planos: también el social y el ambiental. “Para eso la mejor forma es trabajar dentro de una empresa cooperativa, en la que el productor participa del beneficio generado, que se aprovecha de las economías de escala y de los servicios que le presta la entidad, en los que no está contratando con un tercero porque él también es propietario de esa empresa de servicios”.

“Castilla y León tiene el potencial intacto”

Buen conocedor de la realidad de Castilla y León, Gabriel Trenzado percibe a la comunidad como la gran región cerealista de España, “pero es mucho más”. Para él, Castilla y León “tiene un potencial intacto, que hace que, por mucho que el cereal siga teniendo valor, haya mucho por crecer si se actúa sobre las estructuras del sector, si se va a un dimensionamiento de las explotaciones, si se apuesta por la innovación”.

También menciona el reto demográfico, porque “es cierto que Castilla y León tiene por delante el reto de la despoblación, quizá de forma más marcada que otros territorios; por eso es especialmente importante la incorporación de la mujer al sector, además de la apuesta por el relevo generacional”.

En ese sentido, destaca que Urcacyl “ha hecho un gran trabajo con los jóvenes y debemos seguir hablándoles en su mismo lenguaje. Porque a veces en las cooperativas hemos perdido el contacto con los jóvenes, que nos perciben como entidades de 80 años de antigüedad, que fundaron sus abuelos. Por eso piensan que les puede ir mejor por libre”, subraya.

Pero la realidad “es que, allí donde no hay cooperativas, le va peor a todo el mundo, tanto al cooperativista como al que va por libre. Por eso las cooperativas debemos desarrollar una política de comunicación que destaque la importancia de nuestro trabajo, que traslade nuestros valores al sector, pero también al conjunto de la sociedad”.

“Porque nuestro objetivo es tener de nuestro lado al productor, pero también al consumidor y a la Administración”. Esa es la razón que ha llevado a Cooperativas Agroalimentarias de España a poner en marcha una campaña de comunicación e imagen. Entre las medidas que serán más visibles por parte del público estará la creación de un logotipo que destaque los productos elaborados en cooperativas.

Quizá sea la forma más directa de trasladar al consumidor los valores de unas entidades que tienen reservado un papel importante en el futuro de España y de su medio rural.

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