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jueves, agosto 11, 2022
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Las cosechadoras confirman la caída de la producción en cebada

Los rendimientos de cereal, forraje y guisante para pienso quedan por debajo de la media de los últimos años. El girasol detiene su crecimiento y la colza de secano está lista para ser cosechada. El agricultor quiere acabar el año agrícola y empezar a planificar la próxima campaña

Ricardo Ortega

La cosecha de la cebada se va haciendo general y avanza de sur a norte de la comunidad. Hay excepciones, pero la impresión general es que las producciones son reducidas, con bajo peso específico.

Hasta 2.500 kilos en Salamanca

En la salmantina Tierra de Peñaranda apenas llevan dos días cosechando la cebada y las sensaciones no son buenas. Rendimientos entre los 2.000 y los 2.500 kilos, con un peso específico bastante por debajo de 60.

Como en otros sitios, el trigo está peor porque los golpes de calor los han secado en pocos días y han mermado mucho. “Veremos cuando entren las máquinas”, apunta Rubén Bueno, de Villar de Gallimazo.

“Preocupados” en Zamora

En la zona de Toro son muy pocos los que se han animado a cosechar la cebada, para la que aún faltan unos días. Las producciones van a ser pequeñas y el peso específico va a quedar muy por debajo de 60.

Con todo, los agricultores están preocupados: una granizada podría acabar con la escasa producción. Como ha sucedido en Malva, donde un productor ha perdido 20 hectáreas. Hay ganas de cosechar para que no se repita.

En la provincia las lluvias han sido muy desiguales en lo que llevamos de junio. Municipios con cero litros y municipios con 20.

En Castronuevo de los Arcos, en Tierra de Campos, ha habido piedra, con algunas parcelas dañadas. Pueblos como Fuentesaúco están muy mal.

A Obdulio Barba, de Pozoantiguo, le han caído ocho litros y es posible que el trigo aún los aproveche. Cosechará a principios de julio.

En la comarca se va a recoger el guisante verde, pero no hay que descartar que las temperaturas lo hayan arrasado, señala.

Panorama desigual en Valladolid

La ciudad de Valladolid ha acumulado 18 litros en lo que llevamos de junio, pero en la provincia el panorama es desigual. En Alaejos, en el suroeste de la provincia, apenas han caído dos litros.

En la comarca se está cosechando la cebada de forma generalizada. “Hay de todo: malas, muy malas y malísimas”, resume Armando Caballero.

Hay rendimientos de 1.000 kilos y de 2.500, y la calidad también va por barrios; hay cebadas de seis carreras, las primeras en ser segadas, que van a quedar muy por debajo de 60. Pero otras de dos carreras llegan a 62.

Caballero subraya que una pequeña lluvia podría ayudar al girasol, pero ya no al cereal. “Agua por San Juan quita vino y no da pan”, recuerda. Pero sí hace falta que “acaben ya los golpes de calor”, que machacan al secano y también al regadío.

En Santervás de Campos ya se ha empezado a cosechar la cebada, con un resultado mejor de lo esperado. Han tenido cebadas de 3.400 kilos, aunque con un peso específico de 52. “En un camión llevo 15.000 kilos de grano, en vez de 17.000”, nos describen de forma gráfica.

Algunos agricultores de la zona están teniendo 3.000 kilos por hectárea, aunque en las zonas del valle se dan cebadas de 3.400 y 3.600 kilos. “Nadie baja de los 2.500”, aunque en pueblos como Villalón las producciones casi llegan a los 5.000 kilos. “Ha habido tormentas y tienen buen campo”.

También destaca el estado del girasol, que ha dejado de crecer muy pronto y que ha echado la flor. Esta será más pequeña que otros años, y por lo tanto dará menos pipa. “Lo que hace falta es que llueva para que haya calidad”.

El panorama del cereal es diferente en los Torozos. En municipios como Villanubla las producciones son menores y muchos agricultores están dejando listas para su valoración por los peritos de Agroseguro.

En localidades del sur de la provincia, como Ventosa de la Cuesta o Matapozuelos, las cebadas están dando entre 2.500 y 3.000 kilos, con un peso específico muy escaso.

Miguel Álvarez se afana estos días con la cosecha de guisante para pienso, que también está muy afectado. En Matapozuelos da una media de mil kilos, mientras que en los suelos de Ventosa, algo más fuertes, se están recogiendo 1.500.

La semana que viene se pondrá con la colza, un cultivo que ha aguantado mejor la sequía, pero que no va a pasar de los 1.500 kilos. “Solo con que hubieran caído diez litros por San Isidro el campo estaría ahora muy diferente”, lamenta.

El cambio climático llega a Palencia

En la comarca palentina de Boedo han caído diez litros por metro cuadrado en la madrugada del viernes. Es agua que llega tarde para el cereal, pero que el girasol sí puede aprovechar después de un mes de junio aún más seco que en otras zonas.

En la zona la cebada está dando entre 2.000 y 2.500 kilos, con un peso específico que muchas veces se queda en 50.

Raúl Campo, de Calahorra de Boedo, destaca que hace años se notaba un tiempo más fresco y húmero de Osorno hacia el norte, pero eso forma parte del pasado. En ocasiones incluso hace más calor que en Palencia capital.

Se va a notar en el trigo, que en algunas parcelas está tan afectado por el calor que quizá no dé ni mil kilos, “cuando hace un mes estaba planteado como para dar 5.000”, lamenta. El calor y el viendo han funcionado como si se hubiera pasado un enorme secador por el campo.

Entre otros factores, han influido las lluvias de marzo. “En mi pueblo dicen los mayores que el agua de marzo, ni bendita” porque suele llegar a muy poca temperatura y hace daño al cereal, que después presenta un color característico. Y es que todo viene a destiempo este año.

El girasol no está creciendo y tampoco hay buenas noticias para el forraje. Alfalfa y avena para forraje han dado unas producciones muy cortas.

“La alfalfa nos suele indicar cómo viene el año y esta vez, en lugar de dos cortes y medio, hemos dado el primero y la planta no ha rebrotado”. Es la primera vez que le sucede a Raúl en 18 años.

Burgos se salva por los pelos

En la provincia de Burgos hay zonas que se salvan, como Sasamón, donde cayeron 30 litros en buen momento y las producciones van a ser aceptables.

En la Bureba las tormentas de los últimos días apenas han dejado agua y no han influido en la evolución de los cultivos. Ignacio Santamaría, director de la cooperativa Bureba Ebro, anuncia una pérdida de producción cercana al 25% respecto a la media de los últimos cinco años.

“El calor hace mella en las producciones, pero sobre todo en la calidad; peso específico y calibres no serán lo buenos que deberían ser”, destaca.

Los secanos de la Bureba son más tardíos y más frescos que en otras partes de la comunidad, lo que beneficia al agricultor local, pero aun así hay que lamentar que estamos ante un año de producciones escasas.

La peor parte se la lleva el trigo, mientras que las cebadas experimentarán una reducción menor ya que estaban más hechas cuando llegaron los primeros golpes de calor.

El forraje de León, decepcionante

En León hay corros en los que el trigo no ha dado grano, como en Valencia de Don Juan. Finaliza la campaña de forrajes de secano en la provincia, con unos resultados desalentadores para los productores que implica una rebaja de producción de más del 50% respecto a 2021.

En alfalfa las cerca de 4.000 hectáreas que hay en la provincia tienen una producción aproximada de 1.200 kilos, muy por debajo de los 3.100 de la pasada.

En forrajes, se ha pasado de 5.000 kg/ha a 2.500 kg/ha y en veza aunque el comportamiento ha sido algo mejor, hemos pasado de 2.500 kg/ha a 1.500 kg/ha.

La sensación general en el campo de Castilla y León es la de querer acabar el año agrícola, hacer balance de daños y planificar la campaña siguiente una vez que las cartas estén dadas. Pero puede que pinten bastos, si nos enfrentamos a unos costes de producción que pueden duplicar a los de este año.


Fotografía: Raúl Campo

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