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sábado, mayo 28, 2022
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Lorenzo Rivera, un zamorano contra la «uberización» del campo

Estudió Magisterio, pero muy joven debió tomar las riendas de la explotación familiar. Hoy se pone al frente de COAG en la región, con un discurso reivindicativo frente a las administraciones, pero también frente a las prioridades impuestas desde la ciudad

Ricardo Ortega

Nacido en Peleas de Abajo (Zamora) hace 62 años, a Lorenzo Rivera le ha tocado ponerse al frente de COAG Castilla y León para cubrir el enorme hueco dejado por Aurelio Pérez, el histórico líder de la organización que da un paso al lado por motivos de salud.

Lorenzo llevaba ya muchos años en la ejecutiva zamorana de la organización, cuatro de ellos como presidente. Pero a título individual debió muy pronto demostrar el ADN que había heredado de sus abuelos, trabajadores del campo por los cuatro costados.

Estudió Magisterio, y hay mucho de maestro en la pulcritud -y la paciencia- con la que analiza los grandes problemas del campo. El despoblamiento. La emigración. La uberización, que ha introducido la especulación en una actividad que también es un modo de vida, y que puede dar al traste con el medio rural que conocemos.

Como tantas veces sucede en el campo, el fallecimiento de su padre condicionó la carrera profesional de Lorenzo y sus dos hermanos. Formaron una SAT para sacar adelante la explotación agrícola y ganadera. Hicieron nuevos sondeos. Modernizaron el regadío.

“Fuimos de los primeros de la zona en implantar cobertura total”, recuerda. También estuvieron entre los pioneros de emplear la semilla monogermen de remolacha, otra decisión que suponía un paso de gigante en el ahorro de tiempo, y sobre todo de esfuerzo.

Era el año 1983, y la remolacha ha acompañado a la familia hasta el año pasado, cuando los requerimientos de la CHD le llevaron a abandonar el cultivo. Porque no puede haber un regadío competitivo sin la posibilidad de rotar los cultivos.

Los hermanos Rivera también fueron de los primeros en poner colza en la comarca. “Es una alternativa muy buena al cereal, con la garantía de tener producción una vez que el cultivo está implantado; nos ha ido muy bien”, subraya.

El trabajo en sus 34 hectáreas de regadío, y en otras tantas que ya no puede regar, lo complementa con una granja de porcino. Es socio de Cobadú, cooperativa a la que vende lechones y cebones, pero sin integración. Por eso sus cuentas anuales ya reflejan los cambios en el mercado internacional, con una China que ha solucionado sus problemas sanitarios y que no necesita importar tanto. “Son momentos difíciles; el pienso sigue alto y la carne de cerdo sigue baja”, lamenta.

Por eso siempre recomienda a los jóvenes incorporarse con un pie puesto en la ganadería, “por ejemplo con una granja de pollos”. Y siempre en integración, “porque lo contrario es un suicidio”. Así se diversifican los gastos, parte de la producción agrícola se destina a la granja “y puedes aprovechar los purines para fertilizar; de este modo tienes trabajo todo el año, con un valor añadido para tu explotación”.

“¿Cuántas hectáreas tienes que tener de secano para vivir, teniendo en cuenta los años de sequía, los gastos de maquinaria…? Para hacer esa inversión es mejor ir a una producción mixta agrícola-ganadera”, remacha.

“¿Qué deuda histórica?”

A Lorenzo Rivera le duele Zamora, una provincia que pierde 2.000 personas al año. “Hace pocos años empezó a perder la propia capital provincial; es cuando saltaron las alarmas”, recuerda.

La archiconocida emigración a las grandes ciudades o al extranjero. “Pero, ¿dónde está toda esa gente que se ha ido? ¿Dónde está la deuda histórica que reclaman algunas comunidades?”, se pregunta. “Esa deuda está contraída con provincias como Zamora, cuya juventud se fue a trabajar a esas regiones”, remacha.

Se van muchos y se quedan pocos. Con pocos servicios, y sin que se valore su papel en beneficio de la sociedad. Primero, “como guardianes de casas que se quedan vacías durante buena parte del año”. Pero también por el efecto sumidero de los cultivos.

“¿Por qué no nos compensan por ello, como en otras actividades?”, reflexiona el maestro.

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