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jueves, septiembre 29, 2022
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Los gastos de producción obligan a rediseñar el mapa de cultivos a partir de septiembre

El cereal solo dará kilos si dispone de nutrientes. Las oleaginosas ganan protagonismo en el mercado de las siembras y es muy probable que crezca la superficie de barbecho. El tímido acuerdo para vender el grano ucraniano es el único rayo de esperanza que se cuela en esta tormenta perfecta

Ricardo Ortega

La campaña de cereal va acabando en las principales zonas productoras, con unos resultados irregulares pero que en general han dejado mal sabor de boca, por cantidad y por calidad.

El agricultor de Castilla y León ya ha visto de todo y está dispuesto a pasar página, pero es consciente de que el capítulo que empezará después del verano puede ser aún más duro.

La crisis energética ya es una realidad a escala europea y, mientras los españoles nos quitamos la corbata y nos ponemos vestidos más cortos, el sector contiene la respiración en espera de una noticia, por pequeña que sea, que abra un hilo de esperanza.

Esa noticia podría ser en el barco con pabellón de Sierra Leona que ha partido hacia Líbano con 26.000 toneladas de maíz ucraniano. Si es el primero de varios, estaremos ante una buena noticia. Pero el entendimiento definitivo entre Rusia y Ucrania, el que podría llevar a un escenario de paz, parece tan improbable como hace un mes.

Más cerca de casa, cada agricultor debe tomar sus decisiones y en Castilla y León ya se va dibujando un mapa de cultivos algo diferente. Con más oleaginosas y proteaginosas, y quizá con más superficie de barbecho. Así lo avanza Alfonso Palomo, director comercial de la compañía Octaviano Palomo, para quien ganarán peso las alternativas al cereal menos demandantes de fertilización.

Pero no habrá una reducción catastrófica de la superficie de cereal “porque el agricultor tiende a hacer aquello de lo que sabe, que es producir”. Incluso abonará, ya que “es la manera de tener buenos rendimientos”.

José María Santos, de Urcacyl, señala que a día de hoy es imposible saber cómo será la fertilización, habida cuenta de que es muy probable que los precios sigan en los niveles actuales.

España no tendrá problemas de abastecimiento de gas natural, pero sí algunos grandes productores de nitrogenado, como la propia Alemania, y con un goteo de países a los que Rusia cierra el grifo, como en el caso de Letonia. De este modo, “no se sabe cuál será el precio del fertilizante, pero es que ni siquiera se sabe si habrá en el mercado”.

Cabe añadir que la campaña de abonado y sementera dará comienzo después de un año malo, “con lo que el agricultor llegará de peor humor, y ya sabemos que en el mundo agrario hay un componente psicológico muy importante”, apunta Santos. Salvo que lloviera en abundancia, algo que daría la vuelta a la situación por completo.

Otros datos para la incertidumbre según el responsable de Urcacyl: los criterios de la PAC respecto a las siembras van a estar poco claros en octubre y el precio del grano seguirá alto, lo que va a traducir en un precio de la semilla elevado. Muchos profesionales acudirán a reacondicionar su propio grano, pero ¿qué calidad tendrá esa semilla?

¿Vender o no vender?

Aunque hay incertidumbre a nivel internacional y las lonjas de Castilla y León están paralizadas por la incertidumbre, la tendencia general es de descenso, “lo que hará más evidente a medida que avance la cosecha”, apunta el operador Alfonso Palomo.

Este año quienes han conseguido los mejores precios han sido los que han ido vendiendo a lo largo del año, porque “para sacar un buen precio medio las ventas deben realizarse poco a poco, no jugándoselo todo a una carta”, subraya.

Pueden haberse equivocado aquellos que estuvieron esperando a vender confiando en precios altos. “Vamos a estar lejos de esos máximos que hemos visto a lo largo del año”, advierte, y las liquidaciones al agricultor se van a ir haciendo a la baja, a medida que avance la cosecha. De hecho, desde que las máquinas arrancaron en España ha habido descenso de entre el 10 y el 12% en el valor del grano.

Es de la misma opinión José María Santos, para quien resultan poco razonables las voces que lamentan la bajada en el precio del cereal, que les hace ‘perder’ dinero porque querrían vender el grano a los precios elevados que se han registrado este año.

Frente a esa mirada especulativa, reivindica el modelo de comercialización de las cooperativas. “Si el periodo de venta es de nueve meses al año, se debería vender en torno al 10% de la producción cada mes. Por el contrario, vender de golpe gran parte del grano acaba perjudicando a unos clientes que necesitan un suministro y un precio regulares. Puedes acabar contribuyendo a que desaparezca tu cliente”, advierte Santos.

Como símil, acude a los juegos de azar y destaca que quien juega a la ruleta diversifica sus apuestas. No gana una millonada y tampoco se arruina de una sola vez. El caso de la venta de materias primas es similar y quien vende todos los meses no se beneficia de los picos de precios, pero va haciendo operaciones con margen.

Previsión de cosecha

La Unión de Cooperativas hizo una primera previsión de cosecha en Castilla y León, pero después la revisó al alza tras comprobar que los resultados eran algo mejores: unas 400.000 toneladas más de cereal. “Pero sigue siendo una cosecha mediana, tirando a mala, y con una calidad baja”, advierten desde la entidad.

Las cifras que maneja apuntan a que la producción de cereal caerá desde los 4,32 millones de toneladas hasta los 3,05 millones, lo que supone una caída del 29%. Contrastan con las cifras de la Junta, que ha anunciado una producción de cinco millones de toneladas, lo que supondría un descenso del 20%.

También ha sido una cosecha muy irregular, con zonas de buenas producciones y otras que han sido un desastre. La diferencia ha podido estar en las tormentas esporádicas o en que unos suelos retuvieran mejor la humedad que otros.

Lo peor de todo ha sido el golpe de calor de mayo, que algunas cebadas pudieron aguantar porque estaban ‘hechas’, pero ante la que muchos trigos sucumbieron porque no habían alcanzado la fase de madurez lechosa. Cuanto más adelantados estaban cuando llegó el golpe de calor de mayo les ha ido mejor.

Baja producción a precios de mercado altos y con unos insumos disparados. ¿El balance? José María Santos apunta que el agricultor cerealista no va a perder dinero: “No es una catástrofe para él y se puede decir que cubrirá costes de manera holgada”.

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