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jueves, agosto 11, 2022
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Sin lluvias a la vista, pero los remolacheros están a tiempo para una siembra correcta

El periodo óptimo para enterrar la semilla se extiende desde finales de febrero hasta principios de mayo. La elección del momento depende en gran medida del estado del suelo, pero no hay que perder de vista que el ciclo de la planta debe durar entre 180 y 220 días

 

Tanto Acor como Azucarera han comenzado la campaña de contratación de remolacha, con visitas a socios por todas las provincias de Castilla y León.

El objetivo sigue siendo incrementar la superficie de cultivo, aunque tanto técnicos como agricultores son conscientes de lo que puede suponer para este año la escalada de costes.

También empieza a preocupar la ausencia de precipitaciones, lo que afecta tanto al estado del suelo como a las reservas, con vistas a la campaña de riego. Los embalses de la cuenca del Duero tienen ahora mismo una situación preocupante, sobre todo uno de tanta importancia como el de Aguilar. El conjunto de la cuenca está en el 49,1%, sensiblemente por debajo de la media de los últimos diez años.

¿Cuándo lloverá?

Juan Pablo Álvarez, delegado de Aemet en Castilla y León, apunta que persiste la situación de “bloqueo” que impide el paso de frentes y proporciona una atmósfera estable.

Durante la próxima semana las temperaturas serán más altas de lo normal debido principalmente a la contribución de las temperaturas diurnas, que se mantienen por encima de lo normal.

Por su parte, las mínimas “tendrán valores normales para la época, con heladas débiles generalizadas”.

“Es posible (teniendo en cuenta la incertidumbre en una predicción a diez días) que la semana finalice con una situación inestable típica de primavera con chubascos aislados, débiles y ocasionales”, señala el responsable de Aemet.

Hacer “más atractivo” el cultivo de la remolacha

Óscar Olivar, del Servicio Agronómico y de Cultivos de Acor, destaca que la cooperativa está haciendo lo que está en su mano por hacer el cultivo más atractivo. Por eso va a seguir asumiendo el coste del arranque y este año, como novedad, el de carga. El socio percibirá entre 45 y 45,5 euros por tonelada, en función del tipo de carga que escoja.

Los responsables de la entidad mantienen el optimismo porque la campaña 2021-2022 ha dejado buen sabor de boca, y confían en que sean muchos los agricultores que soliciten la ayuda para la instalación de energía fotovoltaica para el riego.

El plazo para esa solicitud aún permanece abierto y la cooperativa está trabajando de la mano de una consultora para facilitar las cosas al socio y realizar los trámites ante la administración.

¿Cuándo sembrar?

El plazo de siembras abarca desde finales de febrero hasta primeros de mayo. Dentro de ese periodo cada agricultor tomará sus decisiones, aunque pesan algunas circunstancias, como que las zonas que se riegan con agua de canal acceden al agua más tarde que otros.

El ciclo de la planta está entre los 180 y los 220 días y eso es algo que no se puede perder de vista.

¿Cómo afecta el tipo de suelo a la siembra?

La decisión sobre la fecha de siembra depende en buena medida de nuestro tipo de suelo, ya que una tierra más ligera permite una siembra más tardía y una cosecha también más tardía, mientras que un suelo ‘fuerte’ requiere una siembra más temprana. Por ejemplo, en la primera quincena de mazo.

De hecho, el año pasado se sembró el 80% de la remolacha en los 20 primeros días de marzo porque se dieron las circunstancias adecuadas, recuerda Óscar Olivar.

“Lo que es importante es no precipitarse con las labores y las siembras, ya que ello va a repercutir a lo largo de todo el ciclo del cultivo y, por supuesto, en el rendimiento por hectárea”, advierte.

¿Cómo preparo el terreno?

En función del tipo de suelo las parcelas se pueden voltear antes o después del frío. En los suelos más ligeros todas las labores se suelen hacer de una vez, mientras que con los suelos fuertes se puede voltear la tierra antes del invierno, para que agua y heladas vayan ayudando a preparar el terreno.

Objetivo de las labores

El objetivo es dejar el suelo en las condiciones favorables para la retención de humedad, sin llegar al encharcamiento, con buena aireación y que los nutrientes estén a disposición del cultivo.

Además, se debe dotar al suelo de la estructura adecuada para que las raíces puedan penetrar y desarrollarse sin dificultad.

Enterrar la materia orgánica

En primer lugar, se debe realizar el enterrado del rastrojo y/o el estiércol a finales de verano o principios de otoño. Para esta labor, lo ideal es un pase de grada de discos con una profundidad de entre diez y quince centímetros.

Labor profunda o volteo

Realizaremos una labor profunda vertical (subsolador, chísel…) o de volteo (vertedera, grada de discos) en función de las condiciones de nuestro suelo.

En los suelos más duros, preferiblemente en otoño o principio del invierno, pues conseguiremos que las heladas posteriores descompongan los grandes terrones.

“En los arenoso-limosos no debemos hacer esta labor hasta 15 días antes de la siembra. Es importante hacer esta labor con tempero”, recuerda el técnico de Acor.

Establecer un buen lecho de siembra

Después de esta labor principal llevaremos a cabo las labores que permitan establecer un buen lecho de siembra y que así la nascencia sea lo más rápida y homogénea posible. Con un pase de grada o cultivador podremos deshacer los terrones que se formaron con la labor fundamental y podremos incorporar el abonado de fondo.

Por último, un pase con un apero específico (grada rotativa, rotocultor, koskilde…) para dejar el terreno listo para la siembra.

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