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sábado, junio 25, 2022
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Su rentabilidad y las ventajas para el siguiente cultivo avalan al girasol

Castilla y León será este año el cuarto consecutivo en el que liderará en España la superficie y producción de pipa. La cotización actual, y que tendrá buena reserva de agua en terreno, anima a que el agricultor se decante otra vez por esta opción en rotaciones

Todo apunta a que esta puede ser la cuarta campaña en la que Castilla y León tendrá la mayor superficie y producción de girasol de toda España, incluso por delante de Andalucía. El año pasado fueron 269.237 hectáreas. Y las precipitaciones también traen optimismo para esta campaña. Habrá bodega. Toca, otra vez, mirar al cielo y revisar las previsiones del tiempo.

En algún caso el incremento de superficie se debe a cuestiones rotacionales, introduciéndose en la alternativa por inviabilidad de otros cultivos más interesantes para el agricultor, o al obligado cumplimiento de las políticas agrarias.

En otras ocasiones se convierte en un cultivo refugio, el ultimo que puede sembrar cuando tenemos primaveras muy lluviosas. “Lo cierto es que la superficie alcanzó prácticamente las 300.000 hectáreas en 2019. Por algo será… Lástima la enorme variación que se obtiene en las producciones medias: a campañas normales como la de 2020, la precede la pésima campaña 2019 con 46.000 toneladas menos de producción a pesar de contar con casi 30.000 hectáreas más de siembra. Y es que la campaña en nuestra región dependerá mucho de las condiciones climatológicas estivales”, reseñan desde el Servicio Agronómico y de Cultivos de ACOR.

“Sabemos la importancia que tiene en Castilla y León y los beneficios que aporta en la rotación con el cereal. El ambiente hacia el cultivo es bueno y los agricultores lo dominan”, recalcan en Pioneer. “Con los precios y las lluvias caídas en este otoño invierno, el ambiente de girasol es bueno, si bien es verdad que se ha sembrado bastante cereal y eso resta algo de superficie, pero el ambiente es relativamente optimista”, añade Carlos Blanco, de Koipesol.

Alto oleico: sí o no

La pipa castellanoleonesa va a competir con los precios de la semilla y el aceite de girasol que salga desde la principal zona productora del mundo -el Mar Negro- a Europa, Asia y también, a España. Este verano se esperaba una campaña normal en toda la UE, con precios bajos, pero desaparecieron casi cinco millones de toneladas de producción de estos países grandes exportadores. Esto provocó desde octubre una fuerte subida de los precios del girasol clásico, que ha escaseado en toda la UE y provocado enormes vaivenes de precios y escasez de pipa y de aceite de girasol. A partir del mes de enero, la ‘locura’ compradora de China ha terminado por enloquecer totalmente el mercado “y así estará hasta que comience la nueva cosecha”, avisan desde ACOR.

El alto oleico invadió los campos de girasol en 2020, ocupando casi dos tercios de la totalidad de la superficie de siembra. Esto y la crisis de consumo por la pandemia ha supuesto la bajada de precios en estas variedades. “Seguro que en 2021 las siembras de alto oleico se contendrán. Es lo que toca”, vaticinan desde la cooperativa de Olmedo.

“Nadie sabe qué puede pasar con los precios. Sí es verdad que la demanda de alto oleico sigue siendo creciente en los mercados internacionales, pero también la cantidad de hectáreas que se siembran”, comentan en Pioneer, donde aseguran que las siembras en Andalucía de hibridos es similar al año pasado.

Carlos Blanco opina que renunciar al alto oleico “puede ser un error, ya que existen en el mercado variedades tan productivas o más que las convenciones y siempre tendrán la opción de la prima de alto oleico, sea la que sea.

Rentabilidad

El agricultor profesional tiene establecida su rotación desde otoño con vistas a la campaña siguiente. Todavía hay tiempo de sembrar los últimos campos de cereal, pero si las condiciones no mejoran se hará tarde y el girasol será uno de las alternativas mejores para ocupar estas tierras.

“Si se mantienen los precios, la rentabilidad no hace falta explicarla más. Pero, además, introducir el girasol en la rotación abarata costes en los cultivos de años anteriores, ya que el control de las malas hierbas es mejor. Y mejora la producción de esos cultivos”, defienden en Pioneer.

“Si hacemos las cosas bien y le damos la importancia que se merece, con el material genético que hay hoy y la evolución en las técnicas de cultivo es un cultivo rentable”, coincide el experto de Koipesol.

Es el cultivo ideal para las rotaciones con cereales, requiere poca inversión, ayuda a eliminar muchas malas hierbas de difícil control, bombea nutrientes de capas profundas a capas más superficiales, aprovecha nutrientes del cultivo anterior de espacios a donde otros cultivos no pueden llegar y rompe el ciclo de algunas enfermedades.

“Todos estos beneficios lo tenemos que ver como rentabilidad porque nos va a ayudar en nuestra explotación. Además hablamos de un producto que cada vez encaja más en lo que llamamos ‘productos saludables’ sustituyendo a otro tipo de grasas muy utilizadas en todo el mundo, y que hoy día están muy en entredicho”, apuntilla Blanco.

ACOR realiza estudios de costes del girasol, que junto a la política contractual de un precio mínimo garantizado para los socios le garantizan una “rentabilidad mínima” por sus parcelas. Además, en campañas como la última, “con un rendimiento medio interesante en nuestra región superior a 1,33 toneladas por hectárea y unos precios que al socio se le han mejorado sobre el mínimo garantizado en casi 60 euros la tonelada, la rentabilidad ha sido más que aceptable”.

Si también tenemos en cuenta el gran conocimiento y la facilidad de su manejo, los beneficios agronómicos, ambientales y el cumplimiento de condicionalidad hacen que sea un cultivo interesante que merece la pena seguir apostando por él en Castilla y León.

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