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sábado, mayo 28, 2022
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Un cereal con su potencial intacto encara una semana seca y con subida de temperaturas

El cereal llega al mes de mayo con buen aspecto y con un potencial productivo íntegro. El agua caída mejora las perspectivas de secano y regadío. Se respira cierto optimismo, a pesar de que la agresión a Ucrania haya hecho del mundo un lugar inhóspito

Ricardo Ortega

Las lluvias de abril y las temperaturas suaves han permitido que el campo tenga una buena presencia, con trigos y cebadas que se van poniendo acordes a su ciclo. Con buenas perspectivas de producción, si no fuera porque aún queda mucha primavera. El refranero popular dice que abril y mayo hacen el año; la primera parte del dicho se ha aprobado con nota, y ahora queda por ver cómo se comporta la segunda.

De momento, el cereal afronta una primera semana de mayo que abre un paréntesis sin lluvias, y con subida de temperaturas.

Con las decisiones de siembra ya tomadas hace tiempo, aunque con una superficie de girasol por definir, se respira un relajado optimismo. Sigue habiendo problemas y continúan los bombardeos en Ucrania, pero el día a día se afronta de otra manera.

“El cereal está espectacular, aunque queda mucho tiempo y el resultado solo se conoce con seguridad cuando las máquinas entran a cosechar”, apunta José Ángel Cortijo, de Fertiberia.

Lo confirma José María Santos, de Urcacyl, para quien la lluvia ha venido bien al cereal y ha animado la siembra de girasol. “Necesitamos temperaturas suaves hasta mediados de mayo, y que a partir de entonces haga calor”.

En la provincia de Segovia el cereal está bien plantado. Alfonso Palomo, director comercial de Octaviano Palomo, apunta que el cultivo evolucionará bien siempre que las temperaturas no bajen.

Para él lo importante es que haya una buena cosecha y que las existencias de grano en España alcancen hasta que eso se produzca. “Las últimas lluvias hacen que podamos esperar cosechas entre buenas y excelentes, aunque hay que recordar que queda aún mucha primavera por delante”, apunta.

En la campiña segoviana el cereal tiene buen aspecto, aunque con presencia de malas hierbas y algo de roya en el trigo. “Apareció con el calor de Semana Santa”, apunta Juan Manuel Palomares, de Balisa. Las últimas lluvias han sido un verdadero maná para las zonas de suelos más ligeros de la provincia de Zamora, como en Peleagonzalo o en el área entre Toro y Montelarreina.

José Antonio Marcos, de Campal, destaca que las lluvias de abril han sido muy irregulares. De hecho, ha llovido menos en las zonas que más lo necesitaban, como la de Peñaranda. En todo caso, el cereal está mejor que el año pasado por estas fechas.

Y eso que los efectos de las heladas ya se dejan ver en algunos cereales, como en zonas de avena y cebada. También han hecho acto de presencia roya y septoria.

Pero son problemas que no son relevantes para una planta sana, fuerte, que aprovechó el invierno para desarrollar su raíz. La cebada está espigando y el trigo está en su momento del ciclo, señala Rubén Bueno, de Villar de Gallimazo (Salamanca).

En la zona de Astudillo, entre Tierra de Campos y el Cerrato, el cereal presenta muy buenas expectativas. Se abonó correctamente y ha cogido impulso con las últimas lluvias.

No han aparecido enfermedades todavía. Luis Alberto Nebreda apunta que en la zona la cebada ha cedido superficie en beneficio del trigo, sobre todo por la presencia de bromo.
Carlos Lobejón, de Agropal, destaca que el cereal nunca ha llegado a estar mal en la zona, pero que a partir de marzo “está bueno” gracias a la lluvia y a que el calor solo llegó en Semana Santa. Las cebadas de ciclos cortos están a punto de espigar.

Trigos y cebadas van bien en el noroeste de Burgos. El responsable técnico de Bureba Ebro, Rubén Peñalba, destaca que han ayudado la lluvia (50 litros de media en abril) y las temperaturas suaves, con lo que se están recuperando del retraso del invierno. El trigo ya está en el encañado.

También hay buenas perspectivas en la provincia de Soria. José María de Diego, de San Esteban de Gormaz, señala que “da gusto ir al campo”, limpio y con los cereales en su ciclo. El trigo está encañando y a la cebada aún le falta algo de tiempo.

En la Moraña (Ávila), Luis Corona destaca un campo bien planteado, “bonito”, con una cebada que ya va espigando. Lo mismo sucede en el sur de Valladolid.

Ángel López de la Fuente, de Ataquines, apunta que en la cebada “están saliendo las aristas”, mientras que en el trigo está en pleno encañado. “Está bien asentado, aunque los hielos le han afectado más que a la cebada”, recalca.

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