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lunes, enero 24, 2022
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¿Un mal año de patata da la razón a quienes apuestan por el contrato?

Las naves permanecen llenas de patata mientras sigue entrando producto
de Francia. Los compradores que trabajan bajo contrato defienden un modelo en el que este año se han cobrado unos 16 céntimos el kilo

La campaña de la patata empezó mal este año y ha acabado peor, con naves llenas de producto y muy pocas operaciones de venta, que se hacen a precios de risa. A la falta de organización a la hora de sembrar se ha añadido la apariencia de la patata, más fea y arrugada que otros años por culpa de las tormentas y los golpes de calor.

Yolanda Medina, presidenta de la Interprofesional de la Patata, destaca los avances en conseguir que la patata española, de piel más oscura que en otras latitudes, se valore más gracias a que esa apariencia no influye en la calidad del tubérculo. Su intención es seguir comprometiendo al sector de la alimentación de que apueste por el producto de España.

Lo cierto es que la patata francesa lleva meses cruzando la frontera y disponible en los lineales. Hay enfado, y agricultores que ‘en caliente’ hablan de abandonar el cultivo. En Castilla y León, donde la campaña ha estado marcada por la escasez de patata para lavado y por los precios bajos, muchos agricultores que firmaron contratos han podido respirar.

Cosme Catalán, de Interagro de Patatas, destaca que el agricultor que trabaja con la compañía ha tenido un buen año para la patata de calidad. El productor ha percibido entre 16 y 18 céntimos el kilo y ha quedado satisfecho.

Los agricultores que tenían patata con un destino diferente a lavado sí han tenido un precio bajo, pero con carácter general los contratos han funcionado. Ahora corresponde la liquidación y, en segundo lugar, plantear las próximas siembras, con una superficie similar. Unas 550 hectáreas en Castilla y León y más de mil en el conjunto de España.

“Se abre para nosotros la fase de visitar las tierras en las que van a plantar; conocer las parcelas y ver qué variedades son más adecuadas”, señala. No es una cuestión baladí, ya que aboga por especializarse y obtener una patata de extraordinaria calidad, tanto visual como gastronómica. Es un nuevo escenario en el que ya no vale todo y hay que ajustar al máximo todas las clavijas que nos lleven a la patata de calidad.

“Interagro de Patatas sigue abierta a hablar con nuevos productores, siempre que se trate de profesionales dispuestos a aceptar las reglas del juego”, subraya Cosme Catalán.

Patata española, patata de calidad

Cuando hay problemas con la patata el sector suele mirar hacia la distribución, y más en concreto hacia Mercadona, que posee una cuota de mercado superior al 25%. Pero la compañía defiende su apuesta por el producto local, que cobra especial sentido en el caso de la patata.

“En Castilla y León, en la campaña de patata en fresco de 2021 hemos comprado más de 37.000 toneladas”, apuntan desde la empresa de Juan Roig.
Es una cifra muy similar a la del año 2020, con la diferencia de que esta vez el consumo ha sido menor. Además, “nuestros Proveedores Especialistas han pagado por encima de la media del sector en función de las variedades (Soprano, Monalisa y Lucinda…)”, señalan.

“Esto está relacionado con nuestra apuesta por mejorar aún más nuestra calidad de patata, por lo que estamos estudiando mejorar los atributos del tubérculo, tanto en granel como en malla”, según las preferencias de los clientes.

¿Siempre patata española? En Mercadona aseguran que todos los años, entre abril-mayo y octubre-noviembre, y cuando el producto cuenta con la calidad que demanda en cliente, ofrece patata 100% española. La totalidad de los proveedores, con los que mantiene relaciones estables, son españoles, como Patatas Meléndez, Patatas Hijolusa, Udapa, Patatas Gómez…

“Estos a su vez mantienen relaciones estables y de confianza con agricultores locales, consolidando así un Modelo de Cadena Agroalimentaria Sostenible del que nos sentimos orgullosos”, apuntan. Así, la cadena de supermercados solo importa patata desde octubre o noviembre a abril o mayo, “y una vez hemos agotado el volumen de producción española”.

Al mismo tiempo, como ejemplo de compromiso con el producto local, la compañía ofrece patata Agria desde septiembre hasta abril, con lo que prácticamente se completa el calendario, puesto que hay patata de Andalucía y Murcia desde el mes de marzo.

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