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domingo, junio 26, 2022
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InicioGanadería“Una explotación ganadera bien gestionada da ingresos para vivir dignamente”

“Una explotación ganadera bien gestionada da ingresos para vivir dignamente”

La explotación ganadera de Aníbal Alonso, de 33 años edad, está en la comarca leonesa de Babia, en Villasecino.  Su ganado de raza asturiana de los valles lo gestiona en extensivo para la producción de carne. Pasta libremente en los campos desde la primavera hasta el invierno, cuando estabula las reses y las alimenta bajo techo con el heno que previamente recoge en los meses de verano.

“Desde pequeño crecí junto con mis hermanos viendo a mis padres manejando el ganado. Y, aprendiendo de estos maestros, fui poco a poco comenzando a ayudar en su manejo. Así fue que me engancho el trabajo con los animales y cuidarlos”, explica el ganadero.

Trabajó algunos años fuera de la explotación, pero echaba de menos el pueblo, sus animales y la tranquilidad del campo. Cuando su madre estaba a punto de jubilarse decidió hacerse él cargo de la ganadería.

Como para emprender la labor como ganadero debía asesorarse bien antes de todos los trámites administrativos y legales acudió a la organización agraria Asaja donde le asesoraron sobre qué debía de realizar y de las ayudas a las que podía acceder según su situación. “Solicité una ayuda para mi primera instalación, y cuando llegó el momento hice todo lo necesario para darme de alta en la actividad y poner el ganado a mi nombre”, rememora.

Al concederle la ayuda (que tardó algo más de un año desde la solicitud) comenzó la compra de alguna cabeza más de ganado, en periodo productivo, y algún apero para trabajar con el tractor. Alonso se había comprometido a su compra al solicitar la subvención.

“La ayuda económica que dan es bastante buena para empezar la actividad, sobre todo para los jóvenes que ya conocemos y estamos en el campo. Para alguien que quiera iniciarse en la actividad, porque dan una serie de ayudas y le parece que es un dineral. El que no sepa nada, si quiere que lo intente, pero empezar de cero esta actividad sin conocimientos del manejo de animales y sin ningún bien en el pueblo es algo descabellado, a mi parecer”, reflexiona.

Él se siente “muy contento y orgulloso” de la profesión que ha elegido, aunque sea duro el trabajo y no haya días de descanso. “Solo estar con mis animales y poder disfrutar de esta vida tranquila en el campo ya merece la pena”, afirma convencido.

El “exceso de trámites burocráticos” es uno de los mayores inconvenientes con los que Alonso se topa a la hora de llevar adelante la explotación.  “Para hacer cualquier cosa hay que rellenar papeles evitables en muchas ocasiones”, se queja. El lobo, por su “elevada población” también afecta seriamente con sus ataques al ganado. “Los saneamientos ganaderos, que está muy bien que se hagan, pero no debieran castigar tanto al ganadero en caso de un positivo en la explotación”, pide.

Anima a los jóvenes que puedan, y realmente les guste el campo, a quedarse en los pueblos trabajando y cuidando el entorno. “Una explotación ganadera bien gestionada da unos ingresos para vivir dignamente. Y, si nos cuidan y no nos olvidan como parece que están haciendo nuestros políticos últimamente, seguiremos adelante con proyectos e ilusiones para que estos pueblos no mueran y seguir produciendo alimentos para nuestras gentes”, concluye.

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