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viernes, diciembre 3, 2021
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Variedades resistentes a mildiu y oídio: sostenibilidad

Agromillora comercializa en España las vides de VCR, un gigante italiano que destaca por la diversidad de su catálogo: más de 4.000 combinaciones de portainjerto-variedad-clon ofrecen una excelente herramienta de sanidad en viñedo

La cooperativa italiana VCR colabora desde hace años con universidades y compañías europeas en la obtención de nuevas variedades resistentes a mildiu y oídio. Los resultados son trece variedades blancas y tintas que se están plantando ya de modo experimental. Es previsible su plantación de manera extensa a lo largo de toda la península, puesto que permitirán aumentar la rentabilidad del viticultor, respetando el medio ambiente y diversificando el abanico de variedades y vinos, como se subraya desde Agromillora.

Origen de las variedades resistentes

En el siglo XIX, debido al transporte de variedades entre América y Europa, dos enfermedades y una plaga de origen americano, el oídio (uncinula necátor), el mildiu (Plasmapora viticola) y la filoxera (Plasmopara viticola), se introdujeron en Europa y provocaron grandes pérdidas en el sector vitícola, especialmente la tercera.

Tras la aparición de estas enfermedades se observó que especies de vitis americana no se veían afectadas por los ataques. Se desarrollaron híbridos interespecíficos entre especies de vid americana y Vitis vinífera L., llamados Híbridos Productores Directos (HPD) o franceses-americanos, llegando a implantarse en regiones francesas por su capacidad de resistencia y por ser altamente productivos, a pesar de no dar vinos de la calidad deseada. Debido a la saturación de los mercados se llegó a la prohibición de la comercialización y plantación de dichos híbridos.

Mildiu.

En paralelo, buscando resistencia frente a la filoxera, se desarrollaba el uso de portainjertos que permitían seguir cultivando las variedades sobre la parte radicular de especies americanas, con la correspondiente resistencia al ataque. Los primeros portainjertos fueron únicamente de una especie americana pero se empezaron a desarrollar cruces para la obtención de portainjertos con mayores posibilidades de adaptación frente a limitaciones de suelo, presentando diferentes características culturales.

Las principales variedades para la obtención de estos portainjertos han sido V. berlandieri, V. riparia y V. rupestris. Tras las prohibiciones de los híbridos en países como Alemania se siguió avanzando en el desarrollo de variedades para la mejora de los vinos, llegando a obtener variedades con cualidades enológicas iguales o superiores como la Orion, Phoenix y la Regent. Tal fue la importancia de estas variedades que en el norte de América, donde no hubo prohibiciones, se llegó a crear en New York un centro experimental desarrollando una importante colección, implantándose el cultivo de híbridos productores directos debido a la imposibilidad de adaptación de variedades tradicionales francesas, al ser zonas de cultivo con condiciones climáticas extremas.

A finales del siglo XX y comienzos del XXI se intensifica el desarrollo de investigaciones y cruzamientos en el intento de obtener variedades resistentes a diversos patógenos que aquejan a la viticultura.

Aspectos legales

Las directivas europeas establecen los principios generales de la gestión integrada de plagas en viñedo, que prescribe la utilización, cuando proceda, de variedades resistentes o tolerantes debidamente normalizadas. La utilización de pesticidas ha permitido el control de las enfermedades más graves en el cultivo de la viña, pero no es previsible que dicha circunstancia vaya a seguir siendo así.

¿Cuáles son los factores que van a determinar la elección de vinífera para la producción de uva de vinificación en un futuro? Sin duda, la utilización de viníferas con mayor tolerancia a enfermedades será un factor para tener muy en cuenta.

Mildiu.

Desde el punto de vista del material vitícola, la mayor resistencia teórica a las principales enfermedades, sobre todo mildiu y oídio, puede afrontarse desde dos vías:

-La utilización de lo que se ha denominado por diversos autores como selección conservativa de variedades locales. Consiste en hacer uso de variedades no resistentes, aunque algo más tolerantes.

-La utilización de variedades resistentes que surgen de los programas de mejora de material vitícola a partir de la selección de individuos dotados de cierta resistencia a enfermedades criptogámicas.

Primeros campos experimentales en España

Los objetivos del campo son:

-Testar los perfiles organolépticos de la producción de estas variedades en los diversos ámbitos geográficos mundiales en los que se desarrolla el cultivo de la vid.

-Estudiar la adaptación agronómica a los diversos climas vitícolas habituales.

-Comprobar la verdadera resistencia inherente del material.

El seguimiento del ensayo se plantea en varias etapas:

1. Adaptación de los cultivares al medio climático-edáfico
En este apartado se observa la implantación (viabilidad tras plantación), el crecimiento, vigor (índice de Ravaz), fertilidad, rendimiento por unidad de superficie, fechas para cada estado fenológico.

2. Datos técnico-agronómicos

Se mide el número de racimos, longitud del raquis, número de bayas, peso de racimo, peso de 100 bayas, compacidad de racimo. Se ve la adaptación a diversos sistemas de poda. Se registra la fecha de vendimia y se realizará una analítica de la uva en la fecha de vendimia.

3. Resistencia a enfermedades
Específicamente mildiu, oídio y botritis. Los cultivares experimentales se evalúan frente a los testigos.

4. Análisis químico del vino producido
Tras microvinificaciones específicas de los 200 kg de uva cultivados procedentes de las uvas experimentales, se determinará su grado, acidez total, pH, acidez volátil, málico, sulfuroso libre, contenido en metanol.

5. Análisis organoléptico de los vinos producidos
En esta fase se definirá el perfil sensorial de los vinos.

Innovación

En la actualidad las líneas de investigación se centran en la obtención de variedades resistentes, parcial o totalmente, al oídio (uncinula necátor) y al mildiu (Plasmapora viticola) manteniendo las características enológica de la vitis vinifera L.

La posibilidad de cultivar nuevas variedades manteniendo la tipicidad de los vinos permitirá reducir las aplicaciones de productos fitosanitarios, incluso llegar a que no sea necesario realizar ninguna aplicación.

Un ejemplo está en la variedad Regent, cultivada en Alemania, que permite reducir en un 80% los tratamientos fitosanitarios.
Por lo tanto se puede llegar a una viticultura más sostenible y respetuosa con el medio ambiente, a una gestión de cultivo sostenible: con menor emisión de CO2, menor contaminación por materias activas, con ahorro de costes de cultivo por un menor consumo de insumos, y todo ello con una mejora considerable en las condiciones de los técnicos que realizan los tratamientos.

Interés enológico

Las nuevas variedades están sorprendiendo por su fenomenal cuadro aromático y por la rápida adaptación a las distintas zonas donde se están probando.

Tanto es así que algunas IGP europeas las han incorporado al catálogo y que los vinos procedentes de las nuevas variedades de VCR están obteniendo reconocimiento y prestigio, incluso en forma de premios.

Estaremos atentos a la evolución de estas variedades que, sin duda, están abriendo el camino hacia una nueva viticultura más rentable, sostenible y respetuosa.

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