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viernes, diciembre 9, 2022
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El cereal está bien, pero necesita lluvia de inmediato

El presente es alentador, pero el pasado reciente y el futuro a corto plazo toman la forma de nubes negras. Y no son de las que traen lluvia. El agua caída hace algo más de dos semanas le ha venido perfecta a los cultivos de Castilla y León. El pero es que sí ha servido para que el cultivo arranque, haya aprovechado el fertilizante y estire el cuello, aunque no podrá continuar el desarrollo normal a menos que caiga más agua.

Apenas han caído precipitaciones en todo el invierno. “Solo ha habido agua en la superficie. Hace falta que caigan treinta o cuarenta litros y después rematar en abril y mayo. Pero no hay previsiones de lluvia y las temperaturas son altas…”, lamenta José María Santos, responsable del departamento de Agricultura de Urcacyl. “Si lloviese ahora la cosecha sería buena por lo menos”, remata.

En la región castellanoleonesa hay superficies de cereal con los problemas derivados de la falta de agua. “No es generalizado pero, así, todos los días pierde la planta”, avisa. Como los cultivos están todavía bastante atrasados han podido resistir hasta ahora. No hay mucho margen más porque comienza la hora de la verdad con la llegada astronómica de la primavera.

El campo está sano. Los agricultores han aprovechado para fertilizar ante los chubascos de hace diez días y no ha habido necesidad de tirar demasiados plaguicidas. En Salamanca, Zamora y el oeste vallisoletano ha sido donde más ha llovido. La media en la mayor parte de Castilla y León ha estado por debajo de veinte litros.

Las leguminiosas ya están sufriendo. Lo pasan peor que el cereal, debido a que requieren más humedad. Para el girasol no se presenta tampoco un panorama óptimo. Será complicado laborear con un terreno tan seco y, sobre todo, en la implantación requiere líquido para garantizar el buen resultado final de la pipa.

Los regadíos están en la encrucijada y sin saber hacia dónde ir. A finales de año era todo optimismo porque los embalses estaban más llenos que nunca. El frenazo en seco de las lluvias durante los últimos meses ha traído dudas sobre cómo será la campaña de riego. Los pantanos tienen menos agua de la pronosticada y los aucuíferos siguen sin recuperar los niveles necesarios.

Las dotaciones concedidas por la Confederación Hidrográfica del Duero no llegan a las de la campaña 2017/18. Los embalses de la cuenca rondan cinco puntos porcentuales por encima de la media de los últimos diez años, aunque el invierno ya ha pasado y no hay previsión de lluvias a corto plazo.

Cinco litros en Soria

En Odra-Pisuerga (Burgos) han nacido bien todas las siembras. Las tempranas y las de cebadas tardías. “El campo tiene ahora un aspecto que no puede ser más bonito”, describe el gerente de Odarpi, Cecilio Santiago.

Hay más cebada que otras veces en esta zona y para girasol ha quedado una superficie similar a años precedentes. Basta con ver el color del cereal para saber que está pletórico. La humedad es la justa para ahora, aunque si en abril no llueve todo podría ser “un desastre”.

En las tierras palentinas de CAR los cultivos se están desarrollando normalmente y todavía hay tempero en el suelo, según explican desde la cooperativa. Las siembras tempranas están tratadas y abonadas en nitrógeno.

Los cultivos sembrados en enero en esta zona están muy retrasados, pero si la primavera acompaña debieran desarrollarse normalmente; de momento ni se han tratado ni abonado. Los agricultores están aprovechando el buen tiempo para trillar las tierras y dejarlas preparadas para maíz y girasol. “Sería bueno que lloviese de aquí a quince días para compensar la subida de temperatura, pero respeto a otras zonas todavía no hay voz de alarma”, manifiestan.

Por tierras leonesas se está poniendo el panorama “muy guapo”, según constata el técnico de LESA Luis de Juan. En algunas parcelas aún es imposible entrar a fertilizar porque el tractor se hunde en el terreno. En otras hay demasiados terrones, por la sequía y la solana. “Está desigual”, señala De Juan.

Los agricultores leoneses se afanan, en la medida de lo posible, en preparar las fincas para el girasol y el maíz. En LESA confirman que hay más demanda de semilla de este cereal que el año pasado.

No hay alarmas por plagas, excepto por algunas malas hierbas en lugares en los que apenas han podido tratar con herbicidas.

En Soria es manifiesta la necesidad de que llueva de inmediato. “Solo cayeron cinco litros hace dos semanas…”, recuerda José Antonio Gonzalo, responsable de Cultivos de Copiso. Está todo muy atrasado. Ni siquiera están tirando nitrato, debido a la sequía que padecen. No hay ni malas hierbas.

“Con sed. Con mucha sed estamos”, enfatiza Armando Caballero, el presidente de la cooperativa del sur de Valladolid Cocetra. Las siembras nacieron y los primeros trigos lucen mucho lustre. El inconveniente es que no parece que vaya a llover tan pronto como el agricultor reclama. “Se ve hasta el suelo en las fincas, que es lo peor…”, se queja. Las leguminosas también salieron y ahí están, aguantando como pueden los inconvenientes.

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