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jueves, octubre 6, 2022
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Itacyl alerta al viticultor sobre la posible presencia de mildiu

El instituto recomienda prestar atención a los ataques de esta enfermedad, pero la estrategia sanitaria debe estar ojo avizor ante otras enfermedades

La humedad en el viñedo de Castilla y León ha llevado a Itacyl a recomendar una “vigilancia especial” en cuanto a la posible afección de mildiu. Una circular alerta de que los modelos predictivos “indican condicionantes compatibles con la ocurrencia de esta enfermedad en diversas zonas de Castilla y León”.

Aunque el aviso tenía carácter general, desde el Instituto tecnológico Agrario se advierte de que, en caso de aparecer esta enfermedad, se debe tener en cuenta que lo que pueda observarse en una parcela y su evolución es sólo atribuible a ella misma”, y no al conjunto de la explotación. Por eso recomienda que, antes de adoptar cualquier decisión en materia sanitaria, el viticultor “debe cotejar el estado en cada una de sus parcelas”.

También recuerda que, en caso de realizarse algún tratamiento, se utilicen únicamente productos inscritos y autorizados en el Registro Oficial de Productos Fitosanitarios del Ministerio de Agricultura.

Agente causal del mildiu

En la información que pone a disposición del viticultor, Itacyl recuerda que no se trata de un hongo, sino de una enfermedad causada por el oomiceto ‘Plasmopara viticola’, un “endoparásito obligado” que ataca al viñedo.

Advierte de que es una de las enfermedades más conocidas y graves en viticultura y destaca que sus ataques “vienen condicionados por factores ambientales, además de la sensibilidad varietal”. Las condiciones ideales para su desarrollo son lluvias repetidas y una temperatura de entre 20ºC y 25ºC, unas condiciones que se han dado en los últimos días de esta primavera y en el comienzo del verano.

Con carácter general, se apunta que se tiene un alto riesgo cuando se produce una primavera cálida y húmeda, seguida de un verano caluroso y con precipitaciones frecuentes.

El mildiu ataca todos los órganos verdes de la vid, principalmente a las hojas y racimos y, de hecho, inverna fundamentalmente en forma de oospora en los restos vegetales del ciclo anterior.

Cuando la temperatura es superior a 13ºC y se producen lluvias superiores de 10 mm, las oosporas germinan y emiten esporangios que diseminados por el agua y el viento, llegan a las partes verdes de las plantas liberando las zoosporas.

Estas esporas penetran en la planta dando lugar a la denominada contaminación primaria. Así se hacen visibles en el envés de las hojas las fructificaciones o conidios del hongo que producirán las contaminaciones secundarias que se irán sucediendo a lo largo del periodo vegetativo.

Ciclo y síntomas

La infección primaria se produce en primavera cuando las condiciones son favorables. En las hojas se distinguen ‘manchas de aceite’ en el haz, que se corresponden en el envés con una pelusilla densa y blanquecina, debido a la esporulación.
Si las condiciones persisten se produce la infección secundaria. Al final del periodo vegetativo las manchas se vuelven angulares, en forma de mosaico y de color pardo-rojizo.

Los brotes y sarmientos se curvan, cubriéndose de una pelusilla blanquecina, que pueden secarse y caer si el ataque es fuerte. Las flores y granos recién cuajados con muy sensibles presentando la pelusilla blanquecina. Si son atacados en el raquis, se curvan y se terminan secando total o parcialmente.

A partir del estado fenológico de grano tamaño guisante los granos se arrugan y desecan, y no hay esporulación, se conoce como mildiu tardío o lavado. A partir del envero, si no ha habido afección previa el racimo no es sensible a la enfermedad.

Calendario de vigilancia

Durante el periodo de floración-cuajado las plantas son especialmente sensibles al ataque de mildiu. Por eso se recomienda mantener protegido el viñedo desde el estado de hoja extendida hasta el envero.

Medidas preventivas recomendadas son el manejo adecuado de la vegetación, con desnietados y despuntes, así como la realización de deshojados la tras floración y cuajado. En caso de que se detecten hojas afectadas se realizará un aclareo para disminuir el inóculo.

Itacyl también recomienda “controlar” el abono nitrogenado para evitar excesos y plantar variedades menos susceptibles y más resistentes a la enfermedad.

¿Cuándo tratar?

No existe un umbral definido para el tratamiento con productos fitosanitarios, pero es conveniente revisar la viña a partir de los 10-15 centímetros del brote.

Con carácter general, en prefloración se debe realizar una aplicación preventiva y durante el resto del cultivo, tratar si las condiciones climatológicas son favorables para el desarrollo de la enfermedad. Además, recuerda que se deben utilizar únicamente productos autorizados e inscritos en el Registro Oficial de Productos Fitosanitarios, por lo que se debe consultar el registro antes de cualquier aplicación.

Mapas de predicción

La alerta emitida por Itacyl adjunta una serie de mapas en los que se representan las estaciones agrometeorológicas de la red InfoRiego, en cuanto a predicción de incidencia de mildiu en viñedo por detección de parámetros climáticos compatibles.

El modelo utiliza la información de temperatura media, humedad relativa media y precipitación. A continuación ofrece el porcentaje de desarrollo de la enfermedad en cada ciclo, siempre asumiendo la presencia inicial de zoosporas.

La representación gráfica considera inicio de riesgo asociado a cada ciclo cuando se alcanza el 70% de su crecimiento teórico completo. En el caso de la infección primaria indica que en los días siguientes se producirá la germinación de las zoosporas y podrán hacerse visibles en el viñedo las primeras manchas de aceite, sintomatología inicial típica de esta enfermedad.

El objetivo es que sirva de apoyo a los viticultores en su toma de decisiones para la gestión integrada de sus explotaciones.

Mayor vigilancia, más tratamiento

Desde la Asociación Empresarial para la Protección de las Plantas (Aepla), que agrupa a los fabricantes de fitosanitarios españoles, se recuerda que Castilla y León ha vivido un invierno mucho más suave de lo habitual, apenas interrumpido por los temporales Filomena y Hortensia. La primavera ha sido fresca y húmeda, y todo ello hace que exista mayor presión de enfermedades. Por eso, apunta, este año es especialmente necesaria “una mayor vigilancia y más tratamiento”.

Desde la asociación se señala que las principales plagas que podrían afectar a la viña son la polilla del racimo, la piral o el mosquito verde, “aunque ello depende mucho de la zona de producción de la que se trate”.

En cuanto a las enfermedades, recomienda estar vigilante ante enfermedades como el oídio, “endémico en Castilla y León y que requiere hacer tratamientos todos los años”. En años húmedos como este la excoriosis “puede estar presente en los primeros estadios”, señala, y remacha la alerta emitida por Itacyl al advertir frente al mildiu, “cuyo riesgo es elevado cuando se producen tormentas en junio”.

Más adelante, y antes de la recolección, la principal amenaza para la planta procede de la botrytis. Su aparición dependerá en buena medida de las lluvias que se produzcan en los meses de agosto y septiembre.

En cuanto a las enfermedades de la madera, la asociación de fabricantes recuerda que no existen tratamientos efectivos, por lo que las labores “deben centrarse en la prevención y en evitar su extensión” a nuevas plantas.

“Actuar solo cuando sea necesario”

Desde Aepla se destaca la importancia de las medidas preventivas y que la realización de tratamientos debe partir “de la premisa de actuar solo cuando sea necesario y con la mínima intervención”. Eso sí, esas aplicaciones deben basarse en programas de actuación que eviten la aparición de resistencias, “un riesgo importante cuando se trata de controlar enfermedades con productos muy específicos”.

Hay que tener en cuenta que la actividad de los fabricantes, incluida la investigación sobre nuevos principios activos, no es fácil, puesto que hay que cumplir criterios de seguridad humana, medioambiental y alimentaria.

Gestión Integrada

El viñedo, con sus aproximadamente 75.000 hectáreas, es el cultivo leñoso por excelencia en Castilla y León, al suponer el 80% de la superficie dedicada a este tipo de cultivos, según Itacyl. Un estudio elaborado por los técnicos de la entidad destaca como “evidente” la importancia de “mimar” esos viñedos, siendo la Gestión Integrada de las plagas y enfermedades una de las grandes tareas a las que debe enfrentarse el viticultor.


Imagen: predicción de riesgo de infección primaria de mildiu, a fecha 7 de julio de 2021. Fuente, Itacyl

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