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miércoles, febrero 1, 2023
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La buena sanidad asegura obtener la mayor rentabilidad posible de los cultivos

Es el momento de la verdad para garantizar la producción en diferentes siembras. La patata ya ha iniciado el arranque. Remolacha, girasol y viña aún tienen margen para seguir progresando. Todas deben mantenerse sin plagas y enfermedades que las lastren

 

Arrancar la hoja de junio en el almanaque da la voz de salida al cosquilleo que siempre siente el productor de patata castellanoleonés cuando va a iniciar el arranque. La llegada de julio también pilla a la remolacha azucarera con buen aspecto vegetativo. Y arranca la hora de la verdad para el viñedo, especialmente en un año como este en el que las heladas tardías le han castigado con severidad en algunas zonas. Hay que aguzar los sentidos para preservar los cultivos ante cualquier incidencia que les amenace en forma de plaga o enfermedad.

“Es importante estar vigilantes a los problemas y circunstancias que los cultivos pueden tener en su fase vegetativa final”, recomienda Roberto López, gerente de Paralcampo.

La remolacha debe tener ahora las necesidades hídricas bien cubiertas; algo imprescindible en lo que falta de ciclo. Además, hay que aportar los elementos nutritivos esenciales en esta fase de desarrollo. Principalmente, potasa (adipato potásico) y corregir de otro tipo de carencias, como las de magnesio (Magnorgan) entre otras.

López señala también que ya está apareciendo alguna enfermedad fúngica foliar: Oidium betae (oídio). “La intervención con los fungicidas adecuados nos mantiene el cultivo limpio de hongos: Cercospora beticola (cercospora), Uromyces betae (roya) y el propio oídio. Son enfermedades que ocasionan pérdidas importantes en el cultivo”, cita.

Desde Paralcampo recomiendan intervenir con fungicidas específicos y alternarlos con el fin de no generar resistencias (aplicación de Escolta y azufre o Retengo Plus con azufre). Aimcra también señala oídio, roya y cercoespora como principales enfermedades foliares. Aconseja tratarlas lo antes posible, en cuanto se detecten, sin esperar nunca y siempre empleando productos de eficacia contrastada.

Hace hincapié en que mantener la vegetación sana supone un incremento en los rendimientos de azúcar por hectárea del 10%. Insiste en que el remolachero debe iniciar el tratamiento en cuanto detecte la primera mancha y que repita mientras haya riesgo, cada tres semanas. Sobre la aplicación, recalca que debe ser en un reparto uniforme sobre la plantación. Es vital mantener las estrategias antirresistencia mezclando productos y alternando diferentes fungicidas de una aplicación a otra.

Respecto a las plagas que pueden aparecer en cualquier momento “debemos estar muy atentos al cultivo”, avisa el gerente de Paralcampo. El Aphis fabae (pulgón negro) aparece en colonias, en el cogollo de la remolacha; También Spodoptera exigua (gardama) es muy desfoliadora y hace mucho daño al cultivo de remolacha.
“La mejor solución es la mezcla de un aficida más piretrina. Prevenir y alternar familias de materias activas siempre nos da más eficacia y seguridad”, prescribe López.

La hora de la patata

La patata es un cultivo cuyo ciclo vegetativo es amplio. Así, en los próximos quince días hay zonas de Castilla y León donde ya está en su fase final y disponible para la recolección ya iniciada. En otras comarcas (norte de Burgos y Palencia) es imprescindible mantenerlo con buena sanidad hasta finales de octubre.

Es un cultivo que en su fase de engorde de tubérculos el agricultor debe estar muy atento a las necesidades hídricas (el agua es muy necesaria y no le debe faltar en su ciclo), prevención de plagas y enfermedades que puedan aparecer.

La aportación de nutrientes ayuda a mejorar en cantidad y calidad la cosecha.

Roberto López nombra como plagas principales las causadas por Leptinotarsa decemlineata (escarabajo de la patata) y Agrotis segetum (gusano gris). “Estas plagas pueden ocasionar perdidas graves de cosecha si no son adecuadamente controladas”, apunta. En Paralcampo alternan tratamientos con Alverde y piretroides o Calipso y piretroides. “Los resultados son muy buenos”, justifica.

No se olvida tampoco del Agriotes sp (gusano de alambre), plaga que a esta alturas del ciclo de la patata produce unos daños irreparables, ya que no hay buenas soluciones fitosanitarias para controlar con eficacia a esta plaga (se recomienda sacar alguna mata para ver el estado de los tubérculos).

Hay que aportar correctores foliares de adipato potásico (FUL-K). La patata consume grandes cantidades de potasio durante su desarrollo; los aminoácidos (Protaminal) resultan muy beneficiosos ante cualquier estado de estrés del cultivo.

Viñedo y girasol

El viñedo ha gozado de buena salud, con la excepción de la debacle del hielo. Ahora es tiempo de vigilar las tormentas, que pueden traer mildiu, sobre todo donde ya se hayan observado manchas de una primera infección. No hay que perder de vista las diferentes generaciones de polilla del racimo, que causa daños importantes en los viñedos de Castilla y León.

La falta de tempero motivó retraso de siembras de girasol, aunque las lluvias caídas tarde lo remediaron en parte. El riesgo está ahora en que la floración del girasol coincida con las altas temperaturas que ya nos han asolado en junio; y con falta de humedad que domina esta campaña agrícola. Es posible la necrosis del capítulo.

Los daños serán mayores en función de la tolerancia de la variedad que se haya sembrado. En las zonas de regadío sería conveniente suministrar agua para evitar estrés hídrico, pero este año eso no es fácil.

Una correcta aplicación de fertilizantes antes de la siembra para un buen desarrollo inicial y subsanar las carencias de boro -micronutriente importante para la floración y posterior cuajado de las flores- son labores vitales. Sería conveniente también realizar una aplicación foliar antes de la aparición del botón floral.

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