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martes, noviembre 30, 2021
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La genética es un factor determinante en el contenido en grasa del girasol

Dentro de poco, el agricultor que lo tenga planeado en su rotación empezará un año más a poner girasol en las fincas. Es un cultivo industrial para obtener aceite, de manera que cada punto de grasa sobre el estándar del 445 supone un mayor rendimiento industrial y económico en el proceso de extracción. “Al agricultor le reporta mayor rentabilidad el contenido en grasa de la pipa, al obtener un mayor precio”, justifica Valentín López, comercial manager en RAGT.

El precio en el girasol se prima por el contenido medio en aceite. “Por cada punto sobre el 44%, el productor recibe una prima”, explica López.

Lo primero y fundamental que debe hacer el productor es elegir una variedad con alto contenido graso. También acertar con la fecha de siembra correcta, y mantener el campo limpia de malas hierbas, así como que “un número de plantas por hectárea correcto, adaptado al potencial del terreno es muy importante”, a juicio del experto de RAGT.

De una variedad pobre en grasa, a otra con alto contenido en aceite puede existir hasta un 10% de diferencia en precio -con los mismos valores de humedad e impurezas-. Con un precio medio de 350 euros por tonelada, esta diferencia puede llegar a 30 o 40 euros, lo cual es mucho dinero.

José Luis Sainz, de Agricultura y Genética y responsable comercial de Iberia Norte Euralis, deja claro que lo trascendente para obtener buen contenido de grasa en la pipa son las características del suelo de la parcela y la genética de la semilla. “Una variedad de producción alta en grasa siempre va a ser mejor que otras en terrenos malos y buenos”, asegura. “Los arcillosos y fuertes de Tierra de Campos dan más grasa que otros flojos”, añade.

Que la cosecha esté por encima o debajo de los parámetros tipo del girasol -9 de humedad, 2 en impurezas y 44 en grasa- resulta determinantes en la rentabilidad final. Más que el volumen del montón de pipa.

“No es lo mismo utilizar productos malos que buenos. En Agricultura y Genética vendemos una semilla de calidad y luego la pagamos”, afirma. Analizan en su laboratorio toda la producción que compran y ratifican la trazabilidad.

“En manos del agricultor están las impurezas y la humedad de lo que cosecha: eso lo decide él. No la grasa”, advierte Sainz. Sí es cierto que el girasol “agradece” las buenas labores y también que el año sea benigno.

Más en el linoleico

En Euralis han sacado para esta campaña la variedad convencional ES regata y la alta oleica ES artistic, que han superado a las sobradamente conocidas ES leila y ES nautic. “Mejoramos en tecnología y producción, pero siempre con un componente alto en grasa”, destaca Sainz.

Desde Glencore, la multinacional de compraventa de materias primas, Rubén Ronco advierte de que, en contra de lo que muchos agricultores creen, el alto oleico no produce más grasa que el linoleico. “El alto oleico tiene menos porcentaje que el convencional, pero son grasas diferentes”, señala. El linoleico se utiliza para las frituras en el hogar y el otro, que soporta temperaturas más altas, para usos industriales.

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