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jueves, diciembre 1, 2022
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La producción agraria caería un 40% si desaparecieran los fitosanitarios

El agricultor tiene mucho que decir en el combate contra malas hierbas, plagas y enfermedades. Además de realizar prácticas culturales correctas, el profesional debe tomar nota de los consejos para evitar pérdidas de ‘fitos’ por escorrentía y deriva

La producción agraria española se reduciría hasta un 40% si no existieran los productos fitosanitarios. Así se extrae de las conclusiones del estudio Low Yield, desarrollado por la industria fitosanitaria europea y llevado a cabo en nueve países, entre ellos España, sobre 31 cultivos.

Estas consecuencias tan negativas se extenderían a todo tipo de cultivos y territorios, como el de Castilla y León, donde los agricultores “están llevando a cabo un uso racional de los productos fitosanitarios, haciendo más con menos”, como señalan desde la Asociación Empresarial para la Protección de las Plantas, Aepla. Esa labor se está realizando, “desgraciadamente, con menos principios activos, obligados por un entorno legislativo muy restrictivo, lo que compromete a medio plazo la sostenibilidad de la sanidad vegetal”.

Amenazas

Si acercamos la lupa al día a día de la agricultura regional, podemos comprobar que la principal amenaza sanitaria procede de las plagas y enfermedades emergentes (xylella, roya, drosophila suzukii…), que aparecen con mayor rapidez que lo que la industria fitosanitaria puede conseguir nuevas soluciones. “El sistema de registro añade años y costes a la investigación”, lamentan desde Aepla, al mismo tiempo que “soluciones ya existentes que han demostrado su seguridad y eficacia son cuestionadas por criterios políticos sin tener en cuenta el grave impacto que producen”.

El principal soporte del agricultor en la lucha contra plagas y enfermedades reside en los técnicos de cooperativas y casas comerciales, quienes realizan una gran labor de prescripción, siempre en el marco de la denominada Gestión Integrada de Plagas.


Debemos tratar solo cuando sea necesario, con las dosis recomendadas


Sus principios básicos son prevenir, vigilar y tratar solo cuando es necesario, con dosis que sean las recomendadas en la etiqueta.

Otros consejos son los de la calibración y puesta a punto de los equipos, que es la base para la dosificación correcta, el ahorro y la reducción en la proximidad de parcelas vecinas o cursos de agua.

Reducir la escorrentía

Son muchos los aspectos que se deben tener en cuenta para reducir los riesgos de pérdidas por escorrentía (la cantidad de agua de lluvia que excede la capacidad de infiltración del suelo). En primer lugar, el agricultor debe tratar las parcelas adyacentes a zonas vulnerables cuando las condiciones meteorológicas sean más favorables.

También es mucho lo que se puede hacer desde el punto de vista del manejo del suelo y de las prácticas de cultivo. Desde Aepla se recomienda establecer ‘zonas de amortiguamiento’, así como márgenes con cubierta vegetal y otras estructuras de retención.

Prevenir la deriva

También cabe tomar nota de las buenas prácticas fitosanitarias para reducir la deriva, como se denomina a la cantidad de producto fitosanitario transportada fuera de la zona tratada con pulverización por efecto de las corrientes de aire.

Entre esas recomendaciones está la de tratar las parcelas adyacentes a zonas sensibles cuando las condiciones meteorológicas sean más favorables, es decir, en ausencia de viento o cuando este sea muy suave.


“Lo más correcto es hacer rotaciones con cultivos de ciclos diferentes”


En cualquier caso no se debe pulverizar cuando el viento sople hacia el área sensible y la velocidad del viento supere los tres metros por segundo.

También se recomienda utilizar las herramientas de evaluación de la deriva de las que dispone el agricultor y seleccionar el tamaño de gota correcto, así como reducir la cantidad de gotas finas utilizando boquillas antideriva.

Esas recomendaciones incluyen la de utilizar preferentemente atomizadores con deflectores o asistidos por aire, además de realizar la labor después de una serie de cálculos previos, como la distancia desde el pulverizador hasta el objetivo o la velocidad de avance del propio pulverizador.

Evitar la aparición de resistencias

Los agricultores deben actuar con responsabilidad y utilizar todas las técnicas para evitar la aparición de resistencias en las malas hierbas, como mediante el uso de mezclas o la alternancia en los modos de actuación: no siempre siembra directa ni siempre volteo de la tierra.


Es trascendente prestar atención a la meteorología antes de realizar el tratamiento


De modo especial cabe hacer mención a prácticas como una adecuada rotación de cultivos, a ser posible con producciones de ciclos diferentes que permitan ‘romper’ los periodos de vida de las hierbas. También a la introducción de cultivos con una función intrínseca en relación con la sanidad vegetal, como la colza.

Normativa

Desde Aepla se recuerda que la industria “invierte para desarrollar nuevas sustancias activas, pero necesita un entorno legislativo que la ayude y no la frene”.

En definitiva, “todos debemos convencer a nuestras autoridades de la necesidad de un sistema de registro ágil y de favorecer el reconocimiento mutuo de los registros de otros países”, recalca.

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