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domingo, noviembre 27, 2022
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Siembras de colza en el horizonte

Los resultados de los tres campos de ensayos de Itacyl están a disposición del agricultor interesado en elegir la variedad más apta para sus parcelas

El cultivo, que viene de una campaña desigual, es una rotación adecuada que deja un suelo idóneo para el siguiente

La colza también ha acusado esta campaña la escasa bondad que la meteorología ha regalado a los cultivos. Heladas y sequía han mermado producción y rentabilidad en muchos lugares de Castilla y León. Pero a buen seguro que seguiremos recibiendo el alegre saludo de la vistosa flor amarilla en muchos lugares del campo. El agricultor sabe bien que es una alternativa perfecta para su explotación a pesar de las últimas sombras.

La sequía, que se han prolongado durante casi todo el desarrollo del cultivo y especialmente en la época de siembra, ha propiciado la reducción de superficies en la reciente cosecha. Tanto en España como en Castilla y León ha visto frenado el aumento que estaba teniendo en los últimos años. Ha habido menos superficies dedicadas a este cultivo respecto a las de la campaña anterior en el Estado. En la comunidad se han sembrado 38.482 hectáreas, lo que supone un 9% menos. En los últimos diez años, la colza había multiplicado por ocho la superficie que había en 2007.
Determinar qué variedad va a aportar más, tanto en rendimiento como en calidad de cosecha, con la mejor adaptación a las condiciones agroclimáticas de cada comarca es uno de los objetivos de los ensayos realizados por el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl), encuadrados dentro del Grupo para la Evaluación de Nuevas Variedades de Cultivos Extensivos (Genvce).

Los campos de ensayo de variedades, debido a las dificultades de implantación por la sequía, se realizaron en regadío. Se estimó que resultaba más interesante tener datos de rendimientos, que ensayos que probablemente hubieran dado coeficientes de variación muy altos o bien se hubieran anulado. Los ensayos se realizaron Fresno de la Ribera (Zamora) y en las localidades de Torrecilla de la Abadesa y Zamadueñas. Los técnicos Gabriel Villamayor y Rosa María Fernández han supervisado los ensayos y coordinado las conclusiones.

Fresno de la Ribera

La variedad más productiva en Fresno de la Ribera ha sido SY carlo con una media de 6.676 kilos por hectárea, seguida de loki con 6.537 kilos. La media del ensayo ha estado en 5.570 kilogramos, superior al año pasado en esa zona pero con mayores costes debido a que el año anterior no fue necesario regar, al contrario que en esta campaña. Sí existen diferencias significativas entre variedades. Especialmente relevante es la diferencia entre la más productiva y las que han quedado en las cuatro últimas posiciones.

Cabe destacar en todos los ensayos la escasa incidencia de las heladas de finales de abril, no habiéndose detectado plantas con afección por helada, lo mismo ocurre con el encamado, donde no se ha apreciado en ninguna de las variedades ensayadas.

Si ha tenido gran incidencia el ataque de gorgojos (Ceuthorrhynchus napi), que ataca a tallos y silicuas, por lo que ha habido que hacer tratamientos con Nurelle y Decis+Expert+Piretec, todos ellos antes de los ataques, por lo que se ha evitado su incidencia en los resultados.

Cabe resaltar el alto potencial productivo de las distintas variedades. Cada año se observan rendimientos mayores, lo que ratifica los importantes avances que se producen en la genética de las que aparecen en el mercado. Y no sólo en rendimientos, sino que también en una menor dehiscencia, mayor homogeneidad de maduración y aumento de las ramificaciones.

Torrecilla de la Abadesa

En Torrecilla de la Abadesa (Valladolid) -el ensayo ha tenido la media más baja de los tres llevados a cabo por Itacyl con 4.805 kilogramos por hectárea- ha destacado la variedad memori (5.560 kilos) como la más productiva. Le ha seguido astronom con 5.554 kilos.

“En este ensayo se aprecian pocas diferencias estadísticamente significativas entre variedades, si bien las dos últimas son las que han quedado un poco rezagadas respecto a las que figuran como más productivas”, según señalan los técnicos en el informe.

Zamadueñas

En la finca de Zamadueñas (Valladolid), la media del ensayo ha sido de 6.375 kilos por hectárea. Ha sido la variedad astronom la más productiva, con 7.102 kilos. DK exssence, que ha dado en la báscula 7.005 kilos, es también aquí la segunda clasificada en producción.

En este ensayo prácticamente no existen diferencias estadísticamente significativas entre variedades. Así, se pone de manifiesto el alto potencial que tienen todas las variedades si son cultivan en condiciones agronómicas óptimas.

En manos del agricultor

Los campos de ensayo siempre están más mimados para evaluar el potencial de las variedades. La experiencia del día a día marca muchas veces diferencias con los planteamientos teóricos.

Santiago García, en la Tierra de Campos de San Pedro Latarce (Valladolid), ha segado sus cerca de 30 hectáreas con un resultado medio de producción similar al del año pasado. “Tenía muchos miedos porque las heladas de finales de abril habían dejado brotes chamuscados, pero se repuso bien”, indica Guerra.

La merma productiva respecto al año pasado ha sido solo de cien kilos por hectárea. La peor parte la ha tenido en forma de menos contenido en grasa, que se ha reducido del 45% hasta el 42%. Este valor es crucial en la rentabilidad, ya que es por lo que se paga al agricultor cuando entrega la colza.

El productor de San Pedro Latarce, que ha abonado las parcelas suministrando el nitrógeno que necesita el cultivo, achaca tener menos contenido graso a que ha sufrido el cultivo mucho calor y le ha podido aplicar menos riegos que otras veces. El trigo y la cebada también han dado menos calidad por los mismos motivos.

A Juan Santos, en Vega de Valdetroncos (Valladolid), le ha ido “bastante mal en secano”. En las más de 80 hectáreas ha podido llevar al remolque menos de 500 kilos por hectárea. Le ha compensado que en el centenar largo de hectáreas de las que disponía en regadío ha cosechado 5.000 kilos, con un porcentaje de grasa del 45,25%.

La nascencia, al contrario que en otros muchos lugares de la Comunidad, fue buena. Pero, como en la práctica totalidad de comarcas, llegó a la parada invernal con poco desarrollo por falta de lluvias previas. “No ha tirado”, resume Santos. Ha estado bien de sanidad vegetal.

Las luces y sombras no desaniman al agricultor; al contrario. “Es un cultivo de los más rentables ahora mismo”, asegura convencido. El próximo mes pondrá 60 hectáreas de colza en regadío y entre 80 y 100 en secano. Y volverá a intentarlo en el páramo donde este año le han servido de alimento las plantas de más de una decena de hectáreas.

En las parcelas de Palacios de Goda (Ávila) se ha rozado la tragedia. A José Antonio Lozano se le helaron las nueve hectáreas de secano y las tuvo que levantar. Las de regadío le han rendido una media de 1.100 kilos nada más. “Peor imposible”, lamenta. Además, hizo seguro contra el pedrisco pero no de rendimiento.

A pesar de los daños ocasionados por la sequía y la helada sembrará otra vez. Será su tercera temporada con la colza, pero confía en ella por la rentabilidad que deja en un año normal y porque el suelo que queda lo aprovecha el siguiente cultivo. “No me voy a echar atrás”, zanja.

Buenas prácticas

Queda claro que la meteorología caprichosa puede hacer que el cultivo se hunda o que luzca más. Pero seguir las recomendaciones de Itacyl son un buen inicio.

La profundidad de siembra debe estar entre un centímetro en suelos arcillosos y dos en los ligeros. Los que puedan encharcarse le van mal a este cultivo.

En parcelas de regadío, si es posible, hay que realizar a principios de septiembre y antes de la siembra un riego que haga nacer las malas hierbas y eliminarlas al realizar las labores de siembra (ahorro en productos herbicidas).

La dosis de siembra en secano: entre seis y ocho kilos por hectárea. De tres a cuatro, en regadío. El objetivo de la dosis de siembra es conseguir una densidad de plantas de 30 a 40 plantas por metro cuadrado.

Hay que pasar el rulo antes de la siembra y tener cuidado con los herbicidas residuales. No es aconsejable poner colza después de colza (dejar una rotación de al menos tres años).

El elevado valor de la colza

La colza es muy valorada, en la mayoría de los países europeos por el aceite que produce, siendo una de las grasas vegetales con menor contenido en ácidos grasos saturados, aproximadamente un 7% del total de grasa y con elevados contenidos en ácidos grasos poliinsaturados; un 28%.

Su triglicérido mayoritario es el oleico linoleico-oleico y contiene una proporción significativa de brassicasterol, que casi no aparece en otros aceites comunes.

En España, por los acontecimientos ocurridos en 1981, no tiene gran aceptación, pero las informaciones que actualmente se están difundiendo sobre el aceite de palma, apuntan a que puede ser uno de los que pueda tener más cabida en el mercado. Por estos motivos parece de interés la información sobre el contenido en grasa de cada una de las variedades de colza ensayadas.

Los resultados de los ensayos demuestran el alto potencial que atesoran las nuevas variedades de colza que aparecen cada año en el mercado. Para obtener buenos rendimientos es conveniente que el agricultor tenga en cuenta las recomendaciones de expertos y marcas para las siembras.

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