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jueves, agosto 11, 2022
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El campo ‘se cree’ el discurso favorable a la remolacha y sembrará un 10% más

Los agricultores toman nota de los mensajes sobre el fin de las cuotas como una oportunidad; pueden superar las 22.493 hectáreas de 2016 hasta rondar las 25.000. Se abre una ventana para que los que no tienen contrato soliciten a la Junta la ayuda agroambiental

Ha llegado la hora de comprobar si los agricultores de Castilla y León ‘compran’ a las administraciones y la industria el mensaje de que el fin de las cuotas, previsto para este octubre, supone un escenario favorable para el cultivo. La cooperativa Acor habla de liberarse del corsé de las cuotas y poner la fábrica de Olmedo a pleno rendimiento para incrementar la producción en un 50%, hasta las 180.000 toneladas de Azúcar. Por su parte, Azucarera se pone en el horizonte aumentar la superficie de cultivo en un 20% en España. Y mientras tanto se ha conocido el dato de las siembras en Andalucía, donde la superficie de cultivo se ha incrementado en un 10%.

Ese podría ser el porcentaje de incremento en Castilla y León, y así se palpa en el ambiente. El año pasado Castilla y León tuvo 22.493 hectáreas de cultivo y las previsiones hablan de 2.000 o 3.000 más. La provincia con más superficie dedicada a la remolacha el año pasado fue Valladolid, con 7.147 hectáreas, seguida por León con 4.613 hectáreas.

Mientras tanto, fuentes de la Alianza UPA-COAG anuncian el compromiso por parte de la Junta de que los remolacheros que estén interesados y aún no tengan contrato podrán incorporarse a la ayuda agroambiental para la PAC del quinquenio 2017-2021. Se trata de un dato relevante, puesto que según la organización agraria existe un precio garantizado de 40-42 euros por tonelada hasta 2019. Sin embargo, en la PAC de 2020 no está garantizado precio alguno por parte de Azucarera. Y en la de 2021 tampoco habrá ayuda del ministerio, “con lo cual solo estaría garantizada la ayuda de la agroambiental de la Junta de Castilla y León”.

Desde el Servicio Agronómico y de Cultivos de Acor se recuerda que la obtención de una buena producción de raíz comienza por una buena siembra, y esto depende de varios factores como el terreno, el abonado y la preparación del lecho de siembra.

A la hora de seleccionar la parcela a sembrar, se debe tener en cuenta tanto la rotación como las características del terreno. Se debe atender al cultivo anterior, ya que el mismo cultivo o los herbicidas aplicados en este pueden afectar a la remolacha.

El maíz no es recomendable como precedente, por ejemplo, ya que puede ser huésped de la rhizoctonia y en el cultivo del trigo se suelen aplicar sulfonilureas, las cuales son residuales y perjudiciales para otros cultivos como la remolacha.

Y no todos los suelos son buenos para este cultivo. La remolacha exige suelos profundos, sanos, sin tendencia al encharcamiento, con pH neutro o ligeramente alcalino y con elevados contenidos en nutrientes. Para conocer alguno de estos datos es necesario realizar un análisis físico-químico.

Las tierras deben contar con un análisis para ajustar el abonado a las necesidades del cultivo y al estado de la parcela. Este análisis es obligatorio para todo aquel que se haya acogido a la medida de agroambiente y clima para la remolacha. Acor realiza el análisis y recomendación de abonado de forma gratuita para sus socios, y en su web se puede encontrar la metodología para la toma de muestras.

La preparación del terreno y siembra condicionan el cultivo durante todo el ciclo. Por eso es de suma importancia realizar en buenas condiciones las labores. La primera labor que debemos realizar es el enterrado (si lo hubiera) del estiércol, cultivo intercalar o rastrojo del cultivo anterior mediante un pase de chísel. Para ayudar a la descomposición del rastrojo se deberá añadir urea antes de la labor.

Tras esta primera labor, se realiza la labor fundamental con buen tempero, y lo antes posible con el fin de que los hielos invernales trabajen y desmenucen los terrones. Dependiendo del tipo de terreno se realizará antes o después. En terrenos arcillosos se realizará al inicio del otoño, antes de la llegada de las lluvias; en terrenos francos y arenosos entre otoño y principio de invierno, y en terrenos limosos a finales de invierno.

En primavera se realizan las labores secundarias, con las cuales se prepara el lecho de siembra.

Las labores descritas se pueden realizar con diferentes aperos o combinaciones: pase de subsolador y grada o semichísel; pase de chísel y semichísel, o pase de vertedera y grada o semichísel. La opción seleccionada dependerá de las características del terreno que deseamos labrar y el tipo de labranza que se realice en la explotación.
Por último, se realiza un pase con un apero específico (grada danesa, rotativa, koskilder…). Una vez realizadas todas estas labores, se habría creado el perfil óptimo para la siembra de remolacha y su implantación con el debido riego de nascencia.

También desde Aimcra se incide en la importancia de realizar un abonado racional en el cultivo de la remolacha. Tan es así que durante los últimos cinco años se han hecho más de 6.000 análisis de suelos. Con esto se ha conseguido mejorar los rendimientos y al mismo tiempo reducir el aporte de fertilizantes, con el consiguiente beneficio medioambiental y económico para el agricultor.

De acuerdo con los Programas de Desarrollo Rural, para que los agricultores se beneficien de las ayudas agroambientales deben cumplir algunos compromisos, entre los que se encuentra la realización de análisis de suelos, según Aimcra, con el fin de establecer un programa de abonado adecuado a las necesidades del cultivo. Este requisito obligatorio “puede ser también una oportunidad para seguir mejorando el cultivo y su rentabilidad, haciéndolo más competitivo y sostenible”, según la entidad. Con el fin de facilitar su cumplimiento, el sector ha solicitado a Aimcra que ofrezca este servicio a todos los socios, pues dispone de un laboratorio de análisis con capacidad suficiente y certificado con la norma de calidad ISO 9001:2008, cuya experiencia garantiza una buena recomendación.

Análisis y recomendación de abonado tienen un precio de 50 euros. Pero para los socios de Aimcra se incluye dentro de la cuota que paga el remolachero. Una vez tomada la muestra, el agricultor solo tendrá que entregarla a su técnico de Azucarera o de su organización agraria. A partir de ahí, Aimcra se encarga del resto, enviándole los resultados y la recomendación de abonado.

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