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lunes, junio 27, 2022
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Los riegos de nascencia en remolacha son claves para el control de las malas hierbas

Aimcra advierte de que los herbicidas utilizados en preemergencia necesitan ser incorporados para que realicen su función, y nada mejor que esa primera agua.

Los tratamientos en postemergencia también requieren mantener la humedad

El consumo de herbicidas en remolacha azucarera supone al menos un 10% de los costes del cultivo, de 250 a 300 euros por hectárea. Por ello es necesario optimizar su eficacia con el fin de disminuir la dosis de producto utilizada, según los consejos ofrecidos por Aimcra en plena campaña de siembra.

Son muchos los factores que afectan a la eficacia de cada aplicación, como la elección del herbicida, condiciones de humedad, temperatura, desarrollo de las malas hierbas, aparición de resistencias, etc.

Primeras etapas

Decidida la parcela que se sembrará de remolacha, es imperativo actuar de la manera más precisa. Para ello, es necesario conocer el historial de la parcela, los herbicidas aplicados en el cultivo anterior, las principales especies esperadas de malas hierbas, etcétera. Se trata de identificar los riesgos más importantes a los que se tendrá que enfrentar el cultivo durante las primeras etapas de su desarrollo.

Preemergencia

Para los técnicos de Aimcra, se debe tener en cuenta que será indispensable una serie de condiciones ‘sine qua non’ para conseguir una buena eficacia. La principal de todas ellas será la incorporación del herbicida mediante el riego de nascencia, ya que todos los herbicidas utilizados en preemergencia necesitan ser incorporados para que realicen la función deseada. “De poco sirve realizar el tratamiento, si no se incorpora el herbicida”.

Postemergencia

Desde Aimcra se advierte de que se deben realizar todos los tratamientos que sean necesarios para el buen control de las malas hierbas. Al menos tres.

En ese sentido es deseable estar alerta y anticiparse para comenzar tan pronto como empiecen a nacer las malas hierbas. Al igual que en el tratamiento de preemergencia, será condición indispensable para el éxito del control mantener la humedad ambiente e incorporar los herbicidas de acción persistente. Por tanto, tratar y regar.

En el caso de estos tratamientos, el riego después de cada tratamiento será ligero. Con entre dos y cuatro litros por metro cuadrado será suficiente y se recomienda realizarlo a las 24 horas de la aplicación, dando así tiempo a actuar a los herbicidas de contacto.

Disminuir el coste

A partir de esta campaña la recomendación general de Aimcra para el control de las malas hierbas será el hasta ahora llamado ‘Programa innovador’, que permite reducir un 14% el coste de herbicidas sin ver disminuida la eficacia.

La innovación consiste en una primera aplicación de preemergencia nada más sembrar pero a muy baja dosis, y una segunda preemergencia, igual a la primera pero aplicada unos 15 días después de sembrar. Hará la función de una primera postemergencia aplicada muy pronto, por lo que se conoce como ‘prepost’. En ese momento las malas hierbas están germinando y son muy pequeñas. Casi no se ven, pero están.

Programa general

Las aplicaciones del programa general de tratamientos diseñado por Aimcra son:
Preemergencia: su misión es evitar la germinación de un buen número de malas hierbas y hacer que las que nazcan, lo hagan con el menor vigor posible. Se aplicará una dosis de herbicidas muy baja, en espera de la aplicación de prepost. Se hace indispensable regar a continuación para fijar e incorporar los herbicidas al suelo.
Conviene hacer la pulverización sobre toda la superficie e inmediatamente después de sembrar, si es posible el mismo día. Se hace indispensable regar a continuación para fijar e incorporar los herbicidas al suelo.
Prepost: es como una aplicación de preemergencia tardía que actúa sobre las malas hierbas que están a punto de germinar y al mismo tiempo como una aplicación de postemergencia muy temprana sobre las primeras malas hierbas que comienzan a nacer.

Postemergencia: se debe completar una secuencia de varias aplicaciones, al menos dos, que eliminan las malas hierbas a medida que van naciendo.

El intervalo preferente entre aplicaciones está entre 8 y 12 días. Es importante realizar las aplicaciones de postemergencia a medida que se va produciendo el nacimiento de las malas hierbas, entre el estado de ‘punto verde’ y cotiledones.

Para garantizar los buenos resultados de los herbicidas se recomienda realizar todas las aplicaciones propuestas y no confiarse ante el buen efecto de las primeras aplicaciones, advierten desde Aimcra.

El programa debe realizarse completo. En parcelas especialmente problemáticas, donde siga apareciendo hierba una vez finalizado el programa de tratamientos previsto, se deben realizar nuevas aplicaciones, con los mismos criterios que las anteriores. De este modo, hay que seguir tratando con pequeñas dosis mientras sigan apareciendo malas hierbas.

Un caso singular lo constituye la ‘Galium aparine’ (amor del hortelano, lapa). Esta mala hierba se controla bien con los herbicidas convencionales, pero hay que acortar el tiempo entre aplicaciones de postemergencia, que debe ser de 5 a 7 días en vez de los 8 a 12 habituales y siempre incluyendo el etofumesato en la mezcla.

Contra malas hierbas de difícil control

Existen malas hierbas que requieren la utilización de herbicidas específicos para su control:
1. Salsola kali, Abutilon, etc.: se debe utilizar triflusulfurón metil. Este herbicida controla también otras especies más raras pero que ya han comenzado a aparecer en remolacha primaveral: Ammi majus y Abutillon sp.
2. Cardos y otras compuestas, rebrotes de girasol, patatas y alfalfa: contra Cirsium arvense (cardo común), Xanthium spinosum (cardo garbancero) y Galinsoga parviflora (moderna) el herbicida adecuado es la clopiralida.
3. Gramíneas:

–Avena spp (avena loca): Realizar la aplicación en el estado de tres hojas.

–Gramíneas estivales: Echinochloa crusgalli (pata de gallo), Setaria spp. (cola de zorra, almorejo). Si se espera su aparición utilizar s-metolacloro entre los herbicidas del programa general, pero si ya han nacido, se deberá recurrir a un antigramíneo específico de postemergencia.

–Rebrotes de cereal del cultivo anterior: Realizar la aplicación en el estado de tres hojas de los rebrotes de cereal.

–Cynodon (grama): la aplicación se realizará cuando la grama haya alcanzado desarrollo foliar, pero antes de que las hojas de la remolacha sean tan grandes que impidan al herbicida llegar a la grama.

4. Especies resistentes a los herbicidas de remolacha: se trata de especies vivaces que poseen potentes órganos subterráneos, como Cyperus rotundus (chufa o juncia), Equisetum (pinillo) o Convolvulus arvensis (corregüela perenne). Una vez producida la contaminación, la única solución es la escarda manual. En caso de contaminaciones muy graves se puede intentar eliminarlas agotando su capacidad de rebrote mediante aplicaciones repetidas de herbicidas el año anterior a la siembra.

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